Capitulo 1: Insomnio

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Un crujido ha sonado en medio del silencio. ¿Habrá hecho algún sonido realmente?

…..

No podía dormir. Daba vueltas por la cama una y otra vez. Cerraba los ojos para intentar conciliar el sueño, pero era muy difícil, sino es que imposible en ese momento. Miraba al techo y su vista se perdía, como si se tratasen de miles de insectos que revolotean alrededor de la más mínima lucecita así de alborotados estaban sus pensamientos.  La noche se sentía calurosa, gotas de sudor le recorrían el rostro, alguna se colaba en su boca y sentía el gusto salado de ellas.
Su vista se clavó, una vez más, en el mismo agujero del techo, oscuro y viejo <<Igual que la forja>> pensó <<Claro que no, igual que ese templo en el desierto o lo que sea>> se corrigió.
- La forja… - susurró, fue entonces que a su mente llegaron imágenes en piezas que fueron poco a poco juntándose.

- Mamá escondió muchos secretos. - el sonido del metal siendo golpeado al rojo vivo le hacía parpadear a cada martillazo - La verdad no estoy seguro ¿Qué tal si pasa algo malo otra vez?

El calor era bastante alto, la cascada de lava corría su cauce y las grietas en la pared eran venas que alimentaban el complejo, o eso parecían. Allí estaba ella, parada frente a su yunque de trabajo martillo en mano, con diligentes golpes al metal aún maleable que sacaba chispas a su alrededor. Su trabajo adoptaba una forma parecida a un hacha bastante detallada.

- Tú me liberaste sin saber nada de mi Steven, sin ti, no habría vuelto a este lugar, no habría vuelto al mundo. - tomó su creación por el mango y la sumergió en un líquido dentro de un contenedor, el valor caliente cubrió la habitación - Jamás habría visto todo este cambio de no ser por ti.

- Sabes que eso fue un accidente, esto es diferente. - el joven se ruborizó, ya de por sí el calor le había enrojecido el rostro

- Puede que lo sea, pero no puedes ignorarlo más. - el hacha fue sacada de su reposo, su acabado era brillante y los grabados en ella se habían definido - No estarás tranquilo hasta que respondas, es por eso que has venido aquí ¿No?

- Quería tu consejo - miraba la esfera perfecta de metal que tenía en sus manos, jugueteando con ella - ya he preocupado mucho a las chicas.

- Entonces responde Steven, y si algo malo pasa no estarás solo. Incluso podrías tomar está hacha, doble filo, perfecto balance y a tu medida. - sonrió sosteniendo orgullosa su nueva arma, el chico sonrió.

Y sonrió también fuera de su recuerdo.

Habían pasado semanas, algo le llamaba y él tenía que responder, pero ¿Por qué? ¿De quién era esa voz y para que le gritaba? Lo había intentado, de verdad había intentado contestarle, pero cuando dormía solo veía imágenes retorcidas, fugaces y aleatorias, eso le había causado insomnio por varias noches, Steven estaba muy cansado.  Se levantó de la cama con dirección a la cocina, quizá un buen vaso de leche tibia o un aperitivo nocturno le abriera el paso al descanso, lo necesitaba. La sala estaba vacía, no había nadie por allí excepto León, tirado en medio de la sala a pata suelta, como quien fuera el rey de la casa, las otras gemas estaban en sus respectivas habitaciones, haciendo lo que sea que hagan por las noches. Steven abrió la nevera, la luz del interior lo encandiló por un momento, cuando se hubo acostumbrado vio con desilusión que no había gran cosa: un frasco de pepinillos, una rebanada de pastel de hace 3 días, un poco de pescado y algunas frutas picadas viejas y secas.

- Habrá que ir a la despensa después. - se dijo a sí mismo, cerro la nevera y se dirigió al recibidor fuera de la casa.

La noche era hermosa y tranquila, siempre había sido así en Ciudad Playa. El joven se recargo sobre la barda para observar el cielo, le hacía sentir mejor la vista combinado con la suave brisa que le acariciaba. Suspiró aliviado.

Steven Universe: Onix, Gem's RebirthStories to obsess over. Discover now