1

15 1 0
                                        


A lo lejos escuchaba las bombas, una tras otra, pero lejanas, para nuestra suerte y para suerte de papá.

Llevábamos en el búnker más de 5 horas, decían que no era seguro salir, pero había olvidado a Pelusa, mi muñeca favorita, yo solo quería a Pelusa.

Había llorado las dos primeras horas. A la tercera un señor me gritó, sabia que era un viejo recolector, muy pobre como para irse, al igual que nosotros, pero con su llamado de atención solo logró hacerme sentir peor.

Una niña de 7 años no debería estar ahí.

Mi mamá me abrazaba fuertemente, tratando de ahogar mi llanto, eso me calmo bastante, pero fue ahí cuando escuché las bombas.

Siempre les tuve miedo, les tenía miedo porque sabía lo que significaban. Destrucción, dolor, muerte. Otra bomba cayó, todo el lugar se estremeció, me sentí sola en ese lugar, en la negrura infinita y con las bombas cada vez más cerca de mi, las sentía acercarse y mis ojos lagrimeaban. Yo no quería estar ahí.

Pensé en Pelusa y en lo sola que se debe sentir, pero luego pensé en papá. El siempre se quedaba afuera y cada vez que salía me decía que él desviaba las bombas, que él me protegía.
Sabia que era verdad, pero aun así no podía evitar sentir ese miedo abrumador.

- Mami, papi desviará las bombas, ¿verdad? - mi mamá me miro con cansancio, pero me sonrío y supe que todo estaría bien.

- Claro cariño, no lo dudes.

Al día siguiente todo era escombros, y a lo lejos aún se veía el humo de alguna bomba. Entre toda la basura encontré rápidamente a Pelusa, estaba en el mismo lugar en el que se me había caído, corrí donde mamá para decirle la buena noticia.

-¡Mamá, mamá! Encontré a Pelusa- estaba muy feliz, ahora no estaría sola.

Pero mamá no me prestaba atención, miraba la calle, esperando, sabía lo que esperaba.

- Tranquila mami, ya mismo ha de llegar, papi sólo se tardo un poco- me miro con dulzura y la abrace. En sus brazos me sentía bien, segura y feliz, por eso aunque ella dejó de abrazarme, yo seguí pegada a ella.

Esperamos una hora, luego fueron dos, tres. Mamá no se movió y yo tampoco. Sabía que teníamos que recolectar lo que sea para conseguir comida, pero papá no llegaba.

Seguramente estaba ayudando a más personas, o desviando más bombas, el era bueno en eso, quizá se había vuelto famoso, y ahora ayudaba a todos. El empezó un viaje, a una tierra donde no había guerra, seguramente se nos adelantó para tener todo lo necesario, mi papá era un héroe. El estaba viajando, desviando bombas, pero antes de irse había dejado una nota, ¿pero donde estaba? Lo más probable es que el viento se la llevara, que malo es el viento.

Y otra vez me sentí triste, papá se había ido sin mi...pero es que yo estaba en el búnker...pero pudo avisar...si aviso, solo que el viento se llevó su carta.

¿Qué pasa si grito, me escuchara?

Fui al final de la calle, mamá se había sentado en una piedra sin quitar la vista de la calle. Llené mis pulmones de aire, me ardió la garganta, pero lo ignoré, papá tenía que saber que lo estábamos esperando.

-¡PAPÁ, NO TE OLVIDES DE VOLVER, TE ESTAREMOS ESPERANDO! ¡PAPÁ, SOY YO! ¡TU NOTA SE LA LLEVO EL VIENTO! ¡PAPÁ!

Con un brusco jalón mi mamá se hizo voltear y mirarla, estaba enojada, lo podía ver en su cara, pero no entendía porque, yo solo estaba llamando a papá.

- ¿Que crees qué haces?

- Llamaba a papá, la nota que dejo donde decía que se iba de viaje se la llevo el viento, y si grito me escuchara.

Seguí gritando por horas, mi mamás no me hacía caso y eso me hizo sentir mal, ¿por qué no le gritaba a papá como yo? ¿Acaso no lo quiere tanto?

En un momento llegó un militar, habló con mamá y ella se puso a llorar, la vi triste y sola, y eso me hizo sentir igual. Pero estaba enojada con ella, ¿como no podía gritarle a papá? Era imperdonable que no estuviera gritando, y jure no hablar con ella.

Después de un tiempo se calmó, y se dirigió a mi lentamente, como si tuviera mucho peso encima, corrí a abrazarla y lloré, ¿cómo estar enojada con ella?, era mi mamá.

- Amor, tranquila

-¿Por que no le gritas a papá? ¿No lo quieres?- apenas podía hablar con mis sollozos, pero ella había entendido, me abrazo y lloró conmigo, no era lo que esperaba, así que lloré más fuerte, mamá quería a papá, mamá quería a papá.

Mamá quería a papá, y sentí un alivio en mi, un alivio que no duro mucho.

- Amor, papi ya no está, el no se fue de viaje- su voz se rompió y eso me partió el corazón, me inundó una tristeza pesada, ¿si papá no estaba de viaje, entonces donde estaba? - Amor, él...el no pudo desviar una bomba...

- No es cierto- rápidamente la contradije, ¿como se atrevía a decir eso? Mis lagrimas cayeron sobre mis mejillas como cascadas, estaba triste, pero lo que decía mi mamá era horroroso, y era mentira.

Me aparte de ella rápidamente, y sentí el enojo crecer dentro de mi, llenando lentamente mis venas.

- Papá desvía todas las bombas, él esta de viaje, él se nos adelantó.

- Lia, por favor, lo dijeron los militares

-¡Pues los militares te están mintiendo! ¡Papá está vivo, él desvía todas las bombas y ayuda a todos, él es un héroe y los héroes no mueren!

Tenía que probárselo, papá no estaba muerto, estaba de viaje. Me voltee en dirección al final de la calle.

- ¡PAPÁ, VEN Y DILE A MAMÁ QUE NO ESTÁS MUERTO! ¡YO SE QUE NO LO ESTAS! ¡VUELVE, POR FAVOR, TE ESTAMOS ESPERANDO!

Y muestras lo decía no dejaba de llorar, mi corazón se desgarraba, esta noche no entraría en el búnker, esta noche le gritaría a papá.

DesesperadaWhere stories live. Discover now