—¡Nos vemos mañana!—exclamó la chica, sacudiendo la mano con energía hacia sus amigas, paradas en la otra calle.
—¡Llámanos cuando llegues!—exclamó una.
—¡Claro! ¡Qué lleguéis bien!
Con una sonrisa en la cara, se giró y caminó alegremente por los oscuros callejones.
Llevaban toda la noche de fiesta, celebrando el cumpleaños de una, yendo de una discoteca a otra. Hacía tiempo que no se reía tanto. Sin ninguna razón, se paró en medio de la calle y soltó una carcajada. Tal vez había bebido un poco de alcohol entre las numerosas bebidas que habían pedido.
Siguió riéndose, balanceándose a los lados mientras avanzaba. Pero de pronto oyó algo.
Se paró en seco y dio media vuelta, buscando el causante del ruido. Pero no vio nada. Qué raro; le había parecido oír una respiración.
Siguió caminando. De nuevo el ruido. Pasos. Esta vez aumentó el ritmo sin girarse siquiera, hasta acabar corriendo. Los pasos se oían justo detrás de ella, cada vez más cerca.
En un intento de ver a su perseguidor, la chica giró la cabeza, pero se tropezó con algo y cayó al suelo.
La alegría que hace dos minutos la invadía se había disipado, sustituida por el terror. Su madre le había dicho que tuviese cuidado por esas calles. No era la primera vez que secuestraban o incluso mataban a alguien por ahí. Pero nunca pensó que acabaría en una situación así. Que eso pudiese ocurrirle a ella. Y no estaba preparada.
Le dolía el tobillo, se lo había torcido al caer. Con una mueca de dolor, se arrastró como pudo. Pero el desconocido ya estaba ahí.
La cogió del pelo y de un tirón la levanto, provocado un grito desgarrador de la chica.
Intentando escapar, le dio una patada a su atacante, pero solo consiguió darle en la tripa. Con más fuerza que antes, volvió a intentarlo, esta vez apuntando a la espinilla. Con un gruñido la soltó, y la chica, sin dudar un segundo, salió corriendo lo más rápido que pudo.
Le dolía horrores el tobillo, pero hizo caso omiso y siguió avanzando.
Cuando ya pensaba que lo había despistado, se sentó en una esquina, agotada. No sabía donde estaba. Buscó su teléfono móvil, pero no lo encontró. Seguramente se le habría caído al correr. Maldijo en voz baja.
Retuvo las lágrimas como pudo y se levantó, dispuesta a llegar a casa.
—¿A dónde te crees que vas?—rugió una voz detrás de ella.
Aterrada, la chica echó a correr. Pero sonó un disparo.
Algo le atravesó la pierna. Gritó y cayó al suelo. Se palpó la herida, y vio toda la sangre que salía de ella. Mareada, miró al desconocido. Tenía una pistola en la mano. No le pudo ver la cara, ya que estaba tapada por una capucha.
Su respiración se aceleró. Sentía la sangre caer y mancharla entera. Ya no podía soportar más.
Sin poder evitarlo, sus ojos se cerraron.
Y la oscuridad la envolvió.
**********
¡Aquí Neph!
¡Por fin he escrito la primera parte de la historia que tenía en mente!
Espero que de momento os esté gustando. Le voy a echar muchas ganas a este proyecto porque me hace mucha ilusión, y espero que vosotros estéis igual
¡Decidme en los comentarios lo que os ha parecido y dejar vuestra estrellita!
Un beso y hasta el siguiente capítulo❤
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No me mires
Teen FictionYa ha pasado un año desde la desaparición de su madre. Alessandra, para su último año de bachillerato ha decidido ingresar en otro instituto. En Los Pinares, todo el mundo parece simpático, pero Scott...El atractivo, misterioso e indescifrable Scott...
