Capítulo 1.

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El señor tenebroso había sido borrado del mapa.
Los dementores habían vuelto a Azkaban.
Los mortífagos se habían redimido y colaborado con el Ministerio, y los que no, habían sido juzgados como correspondía.
Hogwarts había sido reconstruida y volvía a funcionar.
La cicatriz ya no estaba.
El mundo mágico estaba en paz, y el muggle a salvo.
La chica de la que estaba enamorado le correspondía.

Tenía novia, había tranquilidad, aunque su fama como "El niño que vivió" seguiría intacta, y más extraños se acercarían a felicitarlo por su hazaña, ahora podría llevar una vida en paz, como siempre había querido, formar una familia propia, sentir esa calidez con la que había fantaseado tantas veces.

Pero, si todo estaba al fin en orden, ¿Por qué, mientras estaba parado junto a una de las ventanas de la torre de Gryffindor, viendo hacia afuera, Harry Potter sentía que algo faltaba? ¿O le sobraba? ¿Puede sobrar la paz? ¿Se puede dejar de querer algo una vez que ya lo tienes? ¿O a alguien?

¿Algo estaba mal en su cabeza? ¿Qué dirían sus amigos si se los comentaba? ¿Debía tratar eso con ellos?

El azabache se llevó ambas manos a su cabeza, y enredó sus dedos en su cabello.

Estaba estresado.

Y entonces comprendió por qué era Gryffindor.

Si fuera Ravenclaw, ya tendría respuestas a sus preguntas, o hallaría la manera de encontrarlas, o bien se cuestionaría cosas más importantes, o de otro punto de vista, y así verse más inteligente, y no como alguien que sencillamente estaba aburrido.

Si fuera Huffelpuff no tendría ese inconveniente. Había triunfado, tenía amor, cariño, amigos, y la seguridad de que sus seres queridos estarían bien. Estaría más que feliz, buscando la manera de demostrar su afecto a dichas personas. Y no quejándose de obtener lo que quería.

Si fuera un Slytherin, no estaría viviendo esa paz, no hubiera derrotado a Voldemort, no se habría fijado en Ginny, no sería amigo de Ronanld ni Hermione.
No hubiera sido el favorito de Dumbledore, no hubiera sido el elegido.

Hubiera sido todo distinto si fuera un Slytherin. ¿Lo hubiera sido? ¿Qué hubiera pasado si quedaba en la casa de las serpientes? ¿Qué tanto hubiera cambiado su destino si no le pedía al sobrero que no lo dejara en esa casa?  ¿Qué tan modificado se vería su presente, si él no hubiera intervenido en el pasado, tomando esa decisión?

Ser uno de ellos, vestir aquellos colores, convivir de manera más cercana y habitual. Compartir el cuarto, la mesa en el gran comedor, la sala común. Probablemente, se juntaría con Malfoy.

Una sonrisa asomó en su rostro.

¿Tendría al rubio detrás de él, como parte de su séquito? ¿Lo usaría de sirviente? ¿Si hubiera sido un Slytherin, tendría a Malfoy de aquí para allá, siguiéndole como perro guardián?

La idea no le desagradó, y hasta se imaginó varias escenas con el pálido haciendo sus deberes, intimidando a otros niños para quitarles sus dulces y dárselos a él, y entre otras situaciones imaginó a Malfoy...

Detuvo sus pensamientos de golpe.

Podía ser un tonto aburrido, podía ser un inconforme, podía ser el elegido, podía ser todo, pero no era un pervertido. Tampoco era homosexual, y mucho menos era un Slytherin.
Y por sobre todo ¿Qué hacía pensando en Malfoy? Había cientos de otros Slytherin, ¿Por qué fue el primero en invadir su mente?

De seguro por su rivalidad, imposible hallar otro motivo siendo él Harry Potter, el famoso Harry Potter, el niño que vivió, el Gryffindor osado, que luego de demostrar su valentía y coraje derrotando al señor oscuro, ahora simplemente estaba aburrido, imaginando otro destino.

Un juramento quebrantable... | Harco | Drarry | Scorbus | +18 |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora