Prólogo.

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*Está es mi primera historia de Wattpad, pueden dejarme consejos si quieren yo leeré todo...*

Prologo.

- Díganme ¿Que haremos señores? - dijo el hombre sentado entre sus dos compañeros con una voz nerviosa, todo estaba casi sumido en el caos. - ¿Líder White? - preguntó a la mujer albina sentada a la izquierda, ella no respondió y siguió mirando con odio al hombre enfrente de ella. - ¿Líder Black? - pero el hombre moreno de ojos amarillos tampoco contesto, solo le devolvió la
mirada de odio a la mujer albina. - P-por favor d-digan algo, ¡el mundo entero está en nuestras
manos! -

- ¡CALLATE IDIOTA! ¿¡CREES QUE NO LO SE!?. - El Líder Black dio un golpe muy fuerte en la mesa haciendo que está vibrara en su puño, el humano se estremeció y la albina ni siquiera reaccionó.

- Estamos más que conscientes de la situación.- Exclamó la líder White con un tono de voz calmado.- El problema es que no queremos trabajar juntos...yo y el Líder Black nos odiamos y tú nos temes, pero creo que no tenemos otra alternativa el rey enfermo nos acaba de declarar la guerra y no tarda en enviar a sus tropas... no quedará nada si no hacemos algo. -  Exclamó la líder White mientras se levantaba de la mesa y se dirigía hacia la ventana, ambos hombres la observaron algo confundidos mientras ella se acomodaba sus lentes y seguía hablando. - Yo opino que tratemos de negociar con ese psicópata, intentemós parar está guerra antes de que empiece_ - La mujer albina fue interrumpida por la sonora carcajada que puso aún más nervioso al líder humano.

- Líder White... ¿Está insinuando que no podemos hacerle frente? - La mujer albina se volvió a mirarlo ojos de furia.

- ¿¡ENTONCES QUE_ - Al ver que empezaba a exaltarse se aclaró la garganta y siguió hablando con su voz usual. - Dígame... ¿Usted qué haría entonces? - dijo la líder ocultando su evidente odio.

- ¡Pues que más! Mandaría a pelear a toda mi gente, ya que somos la raza más fuerte ¡Por algo la naturaleza hizo que la mayoría de los nuestros fueran hombres ¡Nosotros somos los que hemos sido hechos para pelear, ustedes las iluminadas fueron hechas para procrear nuestra raza! que tengan poderes no significa que sean eficaces, por algo nuestra materia negra es letal para los enfermos. - La mujer albina estaba roja de la furia, pero la reprimió y empezó a hablar muy calmadamente otra vez.

 - Las mujeres somos más inteligentes que los hombres y su respuesta no tiene sentido, solo está alagando a los de su raza, además nosotros también podemos pelear, mis soldados y curanderos son muy fuertes, incluso me atrevería a decir que sin nosotros tus soldados no serían nada... - Ambos líderes se miraron mutuamente con una expresión de desprecio, se notaba desde lejos que no se soportaban. - Y déjame repetirte algo... Las iluminadas no somos incubadoras ¿Entiendes? -

- ¡Bah! yo ya les dije lo que pienso. - Exclamó el líder Black acomodándose en su silla, siendo interrumpido por un Joven con uniforme que irrumpió en la sala.

- ¡Tenemos una solicitud de video llamada del rey! - Todos quedaron sorprendidos, nadie esperaba algo tan repentino, todos creían que el rey solo atacaría y empezaría a matar sin tener la más mínima consideración. - Lo pongo en la pantalla o_. -

- ¡SOLO PONLO EN LA PANTALLA IDIOTA! - Gritó el Líder Black con tono agresivo. El joven con uniforme y con manos temblorosas conecto la video llamada a la gran pantalla de la sala que estaba ubicada en frente de ellos, cuando la pantalla se encendió mostró a un hombre muy elegante con la piel verde, ojos rojos, dientes amarillos y un traje blanco. Todos pusieron una expresión de disgusto al verlo y cuando todo se vio sumido en un silencio muy incómodo el rey empezó a hablar.

- Saludos a mis líderes favoritos. - Dijo el rey con una sonrisa cínica. - ¿Como están? Hace tiempo que no los veía ¡líder White! ¿Esas son gafas nuevas? - El líder humano miró toda la situación con temor, era su primera vez ante el infame líder enfermo, nunca pensó que lo conocería en esta situación.

- Se directo Sigmund. - le dijo la mujer albina a el hombre en pantalla. - ¿Qué es lo que quieres? -

- Tranquila linda, solo pensé que tal vez mis amigos del alma querían negociar un poco, con eso de que pienso dominar el continente. - Sigmund soltó un suspiró para cambiar a un semblante serio.- Nunca pensé que llegaríamos a esto pero... Este continente es muy pequeño para cuatro razas con tantas diferencias...- Todos se quedaron callados ante las palabras de Sigmund, nadie se atrevió a hablar, ni siquiera el líder Black - Te veo muy callado Leo. - Dijo Sigmund volviendo a su actitud burlona. - ¿Que paso? Pensé que estarías más agresivo. -

- Solo negociemos Sid. - Musitó el líder Black sin mirar a la pantalla.

 - Vaya... que rudo, pero comencemos ¿no? yo empiezo...- Nuevamente Sigmund volvió a activar su interruptor de seriedad y se acomodó de manera en su asiento, un escalofrío recorrió a todos al ver que rápido cambiaba de personalidad. - Quiero que todo oscuro e Iluminado pelee, no me importa su edad, quiero que esté peleando si no aceptan y respetan está petición tan generosa que les hice...Mandare atacar los lugares públicos más concurridos, no me importa quien esté ahí, ya ataqué una preparatoria llena de iluminadas jóvenes y puras, no me importaría atacar una clínica u otra escuela así que ustedes deciden...-

- ¿¡COMO!?.- Gritó el humano exaltado.- ¿Qué haremos_ -

- No hay problema. - Antes de que el líder terminara de formular la pregunta el líder Black aceptó la petición sin pensarlo.

- ¿¡Qué estás diciendo Leonardo!? ¿¡Sabes cuantas vidas!? ¿¡Cuantos niños, cuantos jóvenes, cuantos ancianos, cuantos -

- ¡SI, LO SE, CALLATE! - Interrumpió Leonardo. - Pero ya te dije... Somos los más fuertes, INCLUSO LOS NIÑOS PODRÍAN GANARLE A ESOS IDIOTAS. - Dijo Leonardo con una sonrisa arrogante dejando a Agatha aún más furiosa.

- ¡Eres un idiota! Solo piensas en los tuyos, Los iluminados serán su blanco y cuando ya no haya más ¿¡cómo curarán sus heridas!? - La mujer albina dio un golpe con ambas manos a la mesa haciendo que está retumbara.

- Muchas gracias por no discutir por tanto tiempo pensé que tardaría más, Listo, ¿algo más? - La mujer albina se exaltó.

- ¿¡QUÉ!? ¡NO, ESPERA! ¡No queremos esto! ¡Queremos negociar sobre una posible tregua! - Gritó Agatha desesperada- No queremos otra guerra ¡La ultima fue apenas hace 30 años!- Sigmund soltó una risa perturbadora dejando a todos helados.

- ¿Crees que eso me importa? No voy a perder esta oportunidad de matarlos a todos y darle la oportunidad a mi gente de ser libre de moverse a sus anchas.- Agatha miró fijamente a la pantalla y se dio cuenta de que aquel hombre hablaba en serio.

- Esto... ¡ESTO ES TU CULPA!  ¡MALDITO INSENSIBLE! ¡HIJO DE_ -

- Agatha...te estás exaltando. - Dijo Sigmund con voz burlona. - mejor díganme qué más quieren antes de que me aburra y haga lo que quiera. - dijo volviéndose a recostar en su silla.

- Emmm... ¿Lideres?  Y-Yo... Pienso que deberíamos negociar algo más para tratar de tener algo de ventaja ya no podemos hacer nada respecto a esto... La guerra es un hecho...- Agatha miró agresivamente a Leonardo y luego se alejó de la mesa. Leonardo cerró los ojos ignorando a los demás, el humano se preguntó por qué se odiaban tanto aquellas dos personas frente a él, era nuevo en este trabajo desde la reciente muerte de su padre quien había sido el anterior líder.

- Bien. - Agatha acomodó sus lentes otra vez, todavía estaba roja de la ira pero no podía hacer nada, sentía que estaba sola en esto, así que se paró en frente de la pantalla y cruzó los brazos. - Negociemos Sigmund...

...

Muy Lejos.Stories to obsess over. Discover now