Capítulo 19 - La llamada

351 30 5
                                    

Despierto a media noche a causa de la incomodidad en la que me encuentro, miro el reloj que cuelga de la pared y apenas son las dos de la madrugada, me levanto de donde estoy y me doy cuenta de que sigo en el sofá, donde también se encuentra Adam, quien casi tiene medio cuerpo en el suelo, es una imagen muy divertida.

Me dirijo a la cocina y cojo un poco de agua, fuera a empezado a nevar, subo las escaleras y me dirijo a la habitación, pero antes, tengo curiosidad, ¿habrán vuelto ya todos a casa mientras dormíamos? y, justo cuando voy a abrir la puerta de la habitación que se encuentra delante de mí, mi teléfono empieza a sonar, dejo estar lo que tenia entre manos y me encierro en mi cuarto, descolgando así la llamada, la cual, parece ser de mi madre. ¿A quien se le ocurre llamar a estas horas? ¿Esta loca?

- ¿Si?

- Noah, soy mamá, se que allí es tarde pero, tenemos que hablar.

- Yo no tengo nada que hablar contigo, no he sabido nada de vosotros durante meses, no vuelvas a llamarme.

- Pero hija... - No dejo que termine y cuelgo el teléfono. Ordeno las camas para que podamos irnos a dormir sin ningún problema, una vez hecho, me dirijo al salón de se encuentra Adam durmiendo, intento despertarlo, el sofá no es el mejor sitio para pasar la noche.

Cuando por fin consigo despertarlo, nos dirigimos hacia nuestro cuarto, él, en vez de irse a dormir a su propia cama se dirige directamente a la mía, chico listo, hasta durmiendo sabe dónde va, le sigo y me acuesto a su lado.

Permanezco la noche pensando en la llamada de mi madre que, después de meses sin saber de ellos, decide contactar conmigo.

- ¿Que ocurre pequeña?¿No puedes dormir? - yo niego con la cabeza. - Cuéntame, ¿Que pasa cariño? - un leve sonrojo cubre mi rostro y le cuento a Adam lo que me pasa, cuando termino, ambos permanecemos en silencio un par de minutos hasta que doy media vuelta colocándome cara a cara con él, recostada a un lado de la cama, Adam acaricia mi espalda por debajo de mi ropa, haciendo que mi piel se erice por el cálido contacto de su piel, poco después caigo dormida en un profundo sueño.

~~~~~~~~~~

A la mañana siguiente, soy la primera en levantarme, así que decido despertar a Adam a besos, éste, se va despertando pero se hace el dormido, su sonrisa le delata.

- Vaya.. es una pena que todavía sigas dormido... - Me levanto de donde estoy y me dirijo a la cocina a por el desayuno, pocos minutos después, Adam ya se encuentra rodeando mi cintura con sus brazos.

- ¿Tienes algún plan hoy? - Niego con la cabeza. - Me gustaría llevarte a un sitio. - Yo asiento con la cabeza. - Bien pues, estate lista en 15 minutos, llamaré a un taxi.

Como a toda prisa los cereales y salgo corriendo a la habitación, quince minutos más tarde, me encuentro en la puerta de la cabaña lista para salir, llega Adam y salimos de la casa, nos montamos en el taxi y media hora después llegamos a nuestro destino, es una especie de bosque, pero más bien parece un sencillo y bonito prado.

Caminamos durante un corto termino de tiempo a través de unos árboles y plantas, similares a las de una jungla, más adelante de donde nos encontramos, se puede apreciar una luz que ilumina una casa, una enorme y preciosa casa. Nos dirigimos hasta esta y observo con cautela a Adam, quien permanece a mi lado con una enorme sonrisa, mi corazón latía de forma audible contra mis costillas, sentía los ojos de él fijos en mi. Llegamos a la puerta de la casa y ambos nos miramos, nuestras miradas se encuentran y juntos, cruzamos el umbral de la casa. Permanecemos en silencio mientras él me conduce a través del edificio, encendiendo las luces a su paso, el interior es más asombroso que su fachada, es como una casa de madera, un estilo a la cabaña donde hace ya un mes que vivimos, pero esta, es diferente, es más pequeña, aquí, tan solo pueden vivir dos personas.

Cuando menos me doy cuenta, Adam acerca nuestros cuerpos, haciendo que nuestras frentes se toquen y ambos nos miremos a los ojos. - ¿Que te apetece hacer hoy? - no soy capaz de responderle, junto nuestros labios dando paso a un beso casto pero dulce, las manos de él van subiendo por mi espalda debajo de mi blusa, sus suaves manos hacen que un escalofrío recorra todo mi cuerpo, haciendo que estemos cada vez más juntos, andamos hacia alguna lugar del cual no estoy segura, y caemos en un colchón, lo que me hace pensar que estamos en una habitación de la casa y... esto esta hiendo muy rápido.

Ambos nos separamos con nuestras respiraciones agitadas y ninguno responde y, es justo en ese momento en el que me ruborizo y me aparto un poco de su agarre.

- Adam yo....

Save MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora