Hace 3 meses que te fuiste y sigo sin poder olvidarte. No es algo que quiera hacer, lo juro, pero lo necesito, es por mi bien. Esa sensación de soledad y tristeza sigue golpeándome fuerte en el pecho como aquel día en el que decidiste irte.
Sabías que yo no estaba lista para eso, lo hablamos muchas veces. Me habías prometido que no te irías hasta que terminara una carrera, o al menos hasta que terminara la preparatoria. No lo cumpliste, y no te culpo, no puedo hacerlo.
Aún guardo el boleto de la última vez que fuimos al cine, fue un gran día y jamás lo voy a olvidar. La mejor parte fue cuando fuimos por hamburguesas y la bolsa de ketchup tenía tanto aire dentro que cuando la abriste te salpicó en toda la camisa. Siempre supiste cómo hacerme reír en mis peores momentos y te lo agradeceré infinitamente.
Te extraño mucho, papá, y me haces demasiada falta.
Cierro mi diario rápido al escuchar que alguien toca la puerta, mis ojos pican por las inmensas ganas de llorar, pero me las trago.
-Buenos días, amor- dice mi madre antes de entrar a mi habitación.
Yo volteo a verla con una sonrisa forzada, siento mi mejilla mojada, así que la limpio rápidamente con la manga de mi suéter. Mi madre se acerca y me da un abrazo suave, y antes de darme cuenta, yo ya la sostengo con toda mi fuerza mientras sollozo y las lágrimas corren por mis mejillas descontroladamente. Me separó de ella por un momento, pero no logro alzar la cabeza. Mi madre me toma del mentón con dulzura y me hace mirarla a los ojos pero no puedo, así que cierro mis ojos mientras más lágrimas caen por mis mejillas.
-Liza, ya te dije que escribirle seguido a tu padre no te hace bien.
Al levantar la cabeza, veo que su rostro refleja lástima, lástima por mí. Soy la única que no ha podido lidiar con la muerte de mi padre; mi hermano trata de fingir que nada pasó, en el funeral todos le dijeron que él era el hombre de la casa ahora, así que trata de serlo, tiene 15, así que puede lidiar con ello. Mi madre hace lo mismo, no toca el tema, no a menos que esté conmigo. No entiendo cómo lo logran, he deseado poder hacer eso por tres meses, pero nada.
-Pero me gusta hacerlo- respondo mientras agarro un pedazo de papel para limpiarme la nariz. -Solo así puedo comunicarme con él- vuelvo a agachar la cabeza.
-Mi niña, necesitas afrontar ya esta situación, sé que lo querías mucho, pero...
-Quiero- interrumpo- lo quiero mucho, eso no cambia aunque él ya no esté. -Mi madre suelta un leve suspiro y asiente con la cabeza.
-Pero- continúa diciendo- te estás aferrando mucho, así jamás vas a poder olvidarlo. Tienes que aprender a soltar todo, liberarte de la tristeza y las penas que cargas, si no, jamás vas a lograr seguir con tu vida.
-El pasado puede doler-digo recordando aquella frase de Rafiki en el Rey león.
Mi madre sonríe al escuchar eso y decide terminar la oración por mí.
-Pero como yo lo veo, puedes huir de él o aprender. - Me vuelve a sonreír, yo hago una mueca de disgusto y eso la confunde.
-No tiene sentido esa parte- salto de mi silla y camino al otro lado del cuarto. -¿Cómo se supone que voy a aprender de la muerte de mi padre?
Mi madre se dirige a donde estoy, me toma los brazos con fuerza y me sienta en la cama muy firme.
-No significa que tengas que aprender algo de la muerte de tu padre, Liza. Significa que tienes que aprender que nosotros algún día tendremos que irnos, no siempre estaremos contigo- se sienta a mi lado y recarga mi cabeza en su hombro. -Debes de aprender a afrontar estas situaciones, algún día también me iré y me sentiría muy mal si reaccionas de esta misma forma que con tu padre. No es lo que quiero para ti.
BINABASA MO ANG
Aquello que nos ata
Teen FictionSiempre habrá algo que nos recuerde a alguien. Un objeto, una canción, un lugar... Para Elizabeth, era un collar. Damon llegó a la vida de Elizabeth, pero no para quedarse, antes de irse, le regaló un collar, el cual ella nunca se quita. Pero con e...
