Mí compañero

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Bruno, mí gato. Que gran compañero has sido siempre, pero no puedo verte esta mañana. Te odio. Quisiera estrangularte con mis propias manos y devolverte el favor. Tonto gato, donde te has metido? Seguramente estas en algún rincón relamiéndote los bigotes, inocente sin saber que ha sucedido, pero eso no cambia el hecho de haberte atrevido a venir a mí cama mientras dormía, mientras estaba vulnerable. ¿Cómo te has atrevido?, ¿donde te has metido? Ojalá vuelvas. Hoy te necesito más que nunca, mí amigo, mí compañero. Pero no, no puedo dejarte pasar lo que has hecho, es impossible que alguna vez te perdone. Aun puedo sentirte sobre mi pecho - maldito gato-.
¿Dónde estas bruno, donde estas? -maldita sea-
Siento que aún estoy soñando, es como si nunca hubiese despertado. ¿Pero cómo? Todo se siente tan real, tan doloroso. Aún tengo fresco el sentimiento, las imágenes en mí cabeza siguen ahí. ¿Cómo te has atrevido?, ¿cómo has llegado a este punto? Aún te veo, te veo ahí sobre mí mesa de noche, sentado viéndome dormir. No distingo tu silueta perdida en la oscuridad, pero si veo tus ojos -tus malditos ojos brillando en la penumbra- amarillos y celosos. También puedo sentir la rigidez en mí cuerpo, la impotencia de no poder mover ni una parte de mí, pero sigo viéndote con estos ojos grandes como platos. Se que estas ahí aunque no te vea por completo, puedo escuchar tu respiración. ¡¡¡Ayúdame!!!, has algo por el amor a Dios, no te quedes allí parado. ¡¡¡¡¡HAZ ALGO!!!!!

No puedo más, no puedo olvidarlo, sigue ahí. Es como si volviera revivir cada segundo de esa noche que ahora es eterna.
¿Por qué? ¿Por qué no puedo moverme?, ¿que esta pasando? No otra vez, no de nuevo. ¡¡¡¡¡AYUDA!!!!! ¡¡¡Maldito gato, haz algo!!!
-meow-
- ¡¡¡¡Qué!!!! ¿Es lo único que puedes hacer?
-meow-
-Ahhhhhhh... si pudiera moverme te lanzaría por la ventana. Eres un mal agradecido.
-meow-
-¿Ahora puedes leer mentes? ¿Me estas castigando?
-Ven acá y haz algo de una malita vez. Mí garganta está seca como un ladrillo, los ojos se me han llenado de lagrimas. ¿Cuanto tiempo ha pasado? ¿Por qué no termina de una maldita vez?
Bruno, bruno, ¿donde te fuiste? ¿Que haces? No me dejes solo. Los siento. ¡¡¡¡¡Regresa!!!!! Regresa por favor.
-Solo recordarlo hace que me hierva la sangre de rencor-
¿Bruno? ¿Eres tu? ¿Que haces haces en la cama? ¡¡Baja ya!! Acércate un poco más, ven acá chico.
¿Que haces ahora? ¿Donde vas? No. No. No. Aléjate de mi cara. Vete. No. Bruno no.
¡¡¡AHHHHHHH!!! ¿¡¡¡¡Qué haces!!!!? ¡¡¡NOOOOOOOOO!!!
....
Su lengua, su cochina lengua, áspera y seca. ¿Cómo pudo? ¿Cómo se atreve? ¿Por qué?
Mis ojos, mis malditos ojos. De todo mí cuerpo, de toda la habitación, por qué has decidió venir por mis ojos. Esa sensación aún me recorre el cuerpo y me hace estremecer. Es como si nunca hubiera despertado. El dolor se quedó dentro de mí, pude explotar o desmayarme, pero no. Mi estupido cuerpo decidió quedarse petrificado, mi estupido cerebro no se hecho a andar. Ahhh, Bruno. Si tan solo pudiera encontrarte, si tan solo pudiera verte. Se que estas en algún lugar, puedo sentirte, puedo escucharte relamiendote en algún rincón, inocente sin saber qué me has dejado a la deriva.

Situaciones etéreas Stories to obsess over. Discover now