Solo 5 minutos más...

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-Ojala, ojalá hubiéramos logrado ser felices...-

Solo una oración es lo que logro recordar antes de despertarme llorando de nuevo por aquellas palabras dichas de forma aleatoria y de una persona que aún no puedo recordar debido a la resaca de la noche anterior... Palabras las cuales seguro olvidaré a medida que avance el día... Es decir, ¿Quién recuerda lo que sueña después de todo?.
Miro el cielo desde la ventana de mi departamento para ver si logro espabilarme, es un día hermoso, el sol está radiante, las aves cantan, se escuchan risas de niños, y no hay gruñidos por parte de la gente adulta... Menudo pedazo de mierda.
Sin ánimos de levantarme me vuelvo a acostar, aunque es cuestión de solo unos miseros segundos para que la maldita alarma empiece a retumbar por mi cabeza...
-Solo 5 minutos más-
Logro vocalizar mis primeras 4 palabras en todo el día y son solo para seguir durmiendo, soy un asco... Busco en mi cama mi celular, no esta... busco en la mesa de luz a mi lado, tampoco está... empiezo a perder la cabeza más por culpa de la jodida alarma de mierda que por no poder encontrar mi teléfono, hasta que recuerdo que lo había puesto en medio de mi ropa limpia para así obligarme a levantarme a buscarlo, soy un genio, pero que ganas de golpearme la cabeza con una viga de metal...
Me levanto para moverme de forma errática por la habitación buscando mi ropa, tomaré como ayuda extra el hecho de que seguro es la que está cerca de algo que contenga alcohol... Logro encontrar un pantalón de jean negro entre unas cuantas botellas de whisky, una musculosa negra con un dibujo en dónde está el pecho.
-Ja, nunca me canso de esta musculosa-
En realidad el dibujo no es la gran cosa, es solo un par de labios sacando una lengua en distintos colores,
-como si fuera atravesando un arcoiris que no termina, o... Al menos eso me parece a mí, será lo que sigo ebrio? Nah, ustedes simplemente no tienen gusto...-
Me pongo unas zapatillas grises con detalles blancos y mientras veo mis hileras gastadas recuerdo esas sonrisas que hicieron que esa musculosa sea de mis favoritas, tantas cosas vividas con esa prenda... cosas buenas y cosas malas, amigos y enemigos ganados por usar esa ropa, todas esas memorias sacan una sonrisa y una melancólica lágrima que oculto rápidamente como si hubiera alguien más dentro de esta habitación...
Mientras me seco fugazmente dicha lágrima recuerdo que mi celular estaba sonando en el bolsillo de este maldito pantalón, parece que estaba tan distraído que no me percate de ello y así callarlo, saco el teléfono de mi bolsillo y apago la alarma.
Me voy a lavar la cara mientras veo el desastre que dejó atrás en mi cuarto, no es nada extravagante en si, una cama de plaza y media en medio de la habitación, un ropero al costado, y una ventana de tamaño considerable a 2 metros del suelo, parece grande acomodada, pero con la ropa en el suelo y las botellas dando su toque desparramadas por toda la habitación hacen que la vista engañe más de lo que parece...
Llego al lavabo y tomo el cepillo de dientes, hecho la pasta y mientras me limpio los dientes me miró al espejo para arreglar mi cabello,
-Porque carajo soy tan hermoso?-
Pregunto al aire mientras me veo... Que va, ni yo me la creo, con estas ojeras que me hacen parecer mapache, y una cicatriz en el pómulo derecho no muy grande pero si lo suficiente para verse... Suspiró resignandome a que este aspecto lo tengo solo porque así lo busqué así, salvo este tono moreno, aunque no me quejo, me gusta eso al menos. Noto que uno de mis ojos está bastante rojo, empiezo a pensar que es un golpe, hasta que bajo un poco el párpado y veo un cartoncito de ácido, -Me lo deje toda la noche!?, Fue pura suerte que no quedará ciego! En qué pensaba!?... Ah cierto, no pienso nunca-
Me lo quito rápidamente seguido de ponerme unas 3 gotas para los ojos, por ahora, no perdí la vista, aunque aún veo un poco borroso.
Me dirijo a la cocina con intención de cocinar algo, pero al sentir el olor a la comida me desconpongo inmediatamente, lo cual resulta en un trote más rápido que Bolt para ir a vomitar todo el licor acumulado... Luego de la efímera pero duradera tortura me dirijo simplemente a tomar algo para el malestar, hago la clásica de tomar una cucharada de bicarbonato con limón y vaya que sirve de lujo, mi estómago pide perdón y da las gracias a la vez. Prefiero no desayunar esta vez así que sencillamente me limpio la cara y me encamino a trabajar, dejo las llaves con el encargado del complejo y me retiro, normalmente siempre es la misma ruta, la cual consta en unas 4 calles y media aproximadamente pero cuando llego a la segunda cuadra me encuentro con una de esas marchas ridículas por la libertad de convictos encerrados "injustamente" decido ir por otro camino antes de soltar uno de mis comentarios sarcásticos, mientras doy la vuelta escucho una voz gritando por un megáfono, -"ella merecía ser asesinada! Estaba involucrada en el tráfico de drogas! Mi hijo solo hacia lo correcto!"- Agh... Este estúpido de nuevo, un hombre con sobrepeso de 57 años, un aspecto tan grotesco como su actitud, y para variar, alguien que vive a costa de los demás... Aquí se lo conoce como el "Jesús el mecánico" su nombre no es Jesús, pero él dice ser mecánico, entonces le pusieron ese apodo porque solo por cuestión de milagros podría ser capaz de arreglar un auto, nunca indague en su nombre, tampoco me interesa, así que mejor me voy rápido antes de que me vea.
-Alejandro! Muchacho! Ven aquí en estos momentos!-... "Pero que vida de mier..." Pienso y me dirijo a donde esta este ser... Humano supongo... -Mas te vale que sea rápido, tengo que ir a trabajar-
Le reprocho de forma divertida para evitar problemas.
-No te tomara más de 2 minutos, dime estás de acuerdo con que mi hijo haya asesinado a esa perra de Ángela verdad?-.
Espera... Acaso, hablamos de la misma Ángela?... Parte de mi mente ruega profundamente que no sea así, aunque tristemente se que habla de la misma, tomo aire para no golpearlo y respondo lo más calmado posible. -Cada quién es dueño de su vida, nadie puede decidir cuándo acabar una, así fuese lo correcto, no estuvo bien.-
Creo que fue suficiente, me doy media vuelta y apunto al trabajo, aunque también sé... Que hay gente que no sabe cerrar la boca.
-Esa maldita puta, estoy enterado de que antes de vender drogas era prostituta en un callejón como el de tu casa, abría disfrutado revolcandome con ella... Aunque pensándolo bien, creo que mejor no, a saber si estaba enferma o algo-.
Lo único que sé luego de ese comentario, es que en estos momentos estoy encerrado en comisaría esperando que me busquen por desfigurar un hombre mayor supuestamente indefenso, "indefenso mis pelotas, la grasa blindaba ese cerdo..." Pensaba mientras encendia un cigarro, y guardaba rápidamente el encendedor.
-Otra vez acá? No te parece bastante ya?-
escucho una voz reprendiendome como si fuera un hermano mayor.
-El empezó, hablo de Ángela...-
Dije mientras desviaba la mirada al costado de la celda y sacaba la lengua como en una mueca de desagrado, no podría aceptar que alguien hablará así de ella ni en un millón de años... -Se bien el aprecio que tienes por ella, pero aún así no puedes ir desfigurando a cada quien que hable de forma que no te guste-.
Por favor que se calle... Para un sermón así me iba a visitar a un clérigo fanático, mientras blanqueo sus ojos rasco mi boca como si algo me molestara, creo que lo raro fue cuando me toque la lengua "Blergh, un pelo"
-Louis, ya cállate, mientras me saquen de aquí como siempre, seguiré haciendo lo que me plazca, además, sin delincuentes... No tendrías trabajo, supongo que puedes agradecerme jaja-
Nos reímos mientras me acerco a la cerradura como para jugar o hacer ruido, supongo que Louis lo habrá tomado como una broma, así que le sigo la corriente para destensar el ambiente un poco, no viene mal cambiar las muecas, aunque es cuestión de segundos para que se torne molesto de nuevo, la razón? Ya llego el encargado de pagar mi fianza. -No puedes depender siempre de el... No te conviene-
Con un tono de preocupación Louis me mira fijamente antes de decir cualquier cosa, aunque luego su preocupación queda desvanecida en el aire al ver que no hay rastro de preocupación en mi cara, antes de llegar a acotar algo, vuelvo a rascarme la cara y retrocedo a la cama de la celda.
-El es quien depende de mi, no confundas las cosas, pero entiendo, no te preocupes, siempre tengo un ojo encima de él-
Bien termino la oración escucho como llaman a Louis del otro lado de la puerta, sin quitarme el ojo hasta estar cerca de la ventanilla, el se da vuelta para hablar brevemente y recibir un juego de llaves, ya pagaron la fianza, aunque ya tarde, estaba aburrido...
Louis se acerca para abrir la cerradura pero cuando se da la vuelta yo ya estaba saliendo de la celda, su primera reacción fue agarrar el arma, pero antes de desenfundarla se calma y se percata, de que en realidad, había visto a menos de 1 metro como abría la celda sin problema o dificultad alguna...
-Tu, maldito, perro de calle, como?- No me ofendió el comentario, ya que no sentí ninguna intención de hostilidad en su tono, así que simplemente di media vuelta lo mire y le saque la lengua en un gesto de burla, se podía ver una pequeña pelota metálica en medio de mi lengua, un piercing, fue un poco antihigiénico pero sirvió...
-Estaba aburrido! Que querías que haga!?-
Exclamo con cara de perrito deprimido no intentando minimizar el hecho de que básicamente escape de la celda aún cuando tendría que estar retenido, pero, viéndolo de otro modo, ya habían pagado mi fianza, no cometí ningún tipo de delito.
-No lo sé... Tal vez... Esperar que abra la puta jaula!? Dios... Solo vete, y no se te ocurra volver-
El Louis serio realmente era divertido, ya que trataba de poner cara y tono de malo, pero no puede evitar sonrojarse y luego reír...
-No te prometo nada, pero espero que sigas estando aquí para charlar cuando vuelva-
Dicho esto me acerco a el para abrazarlo, y me dirijo a buscar mi teléfono para no quedarme desconectado del todo. Cuando creo que puedo llegar a tener un momento de paz siento que me agarran del hombro a lo cual instintivamente respondo con un golpe rápido con izquierda logrando dar justo en medio de los ojos,
-Así le pagas a quien te pago la puta fianza!?-
Esa voz... Este día es el peor de todos en la puta historia, no esperaba que se hubiera quedado a esperarme luego de pagar... Cómo odio a este sujeto, es de lo más desagradable, pero el tiene mi respeto, masomenos.
-A quien se le ocurre agarrar a alguien por el hombro, y más a alguien que acaba de salir de comisaria? A ti no te funcionan las neuronas verdad Jack?-.
El muy cabrón se da el lujo de reír luego de masajearse el tabique... Seguido por un intento de abrazo el cual, obviamente, rechazo y esquivo -Que cruel...-
Pft, como si estuviera en posición de decirme eso,
-Disculpe princesa de Roma, no quise ofenderla-
Trato de burlarme sin reírme de mi propio sarcasmo, pero se me vuelve imposible, en menos de 2 minutos estamos riendo por lo estúpida que sonó mi burla.
-Vamos, te invito un café, estoy de buenas, el negocio está yendo perfectamente!-
Es increíble cómo habla sin pelos en la lengua de su negocio... Aunque un café no me vendría mal, aún no comi nada en todo el puto día, me empieza a doler el estómago.
-No puedo rechazar una invitación tan cordial, vamos-
Con un falso ánimo acepto y nos dirigimos a la misma cafetería de siempre, en el camino Jack me contaba como sus inversiones habían tenido éxito y que eran sumamente populares entre la gente de la ciudad y también gente de otros lugares, en serio, que ser tan inescrupuloso... Llegamos a la cafetería y antes de que pudieran decir una palabra encargó un café al coñac, 2 sándwiches del tamaño de un plato, una botella de soda, y 4 porciones de lemon pie. Si no hubiera estado comiendo hubiera sacado una foto a la cara de Jack cuando escucho todo lo que pedí, creo que realmente no sé lo esperaba, aunque su cara luego cambia de sorpresa a una sonrisa complacida... Eso no me gusta.
-Podrias haberme pedido que te llevará a comer directamente- Dijo con un tono burlón.-No gracias, no tengo hambre suficiente para eso, con esto estoy bien- Ambos reímos, el solo pide un café negro y un sándwich tostado. Cuando terminamos lo que había en la mesa el se apoya en sus codos y se pone serio, ya decía yo que algo estaba mal, mucha amabilidad por parte de Jack nunca es buena.
-Tengo un negocio, que puede hacernos ricos, es una entrega de mercancía, estarán todos reunidos, carteles mexicanos, italianos, colombianos, inclusive se dice que estarán los Yakuza, necesito alguien que...- No lo dejo terminar ni la oración, ya que luego no lo para ni dios.-Me niego, sabes que estoy alejado de ese negocio desde hace 6 años, no me interesa ni quiero tener nada que ver.- El silencio se apodera del entorno, creo que para Jack se vuelve incómodo, aunque a mí me da igual. -Entiendo... Si cambias de opinión, sabes dónde encontrarme- Dijo esto con un tono tan frío que sería capaz de congelar hasta un volcán en plena erupción. -Porque crees que cambiaría de opinión?- Pregunto sin sumarle importancia, mientras el se va, deja pagado todo y antes de retirarse me mira directo a los ojos con cara de desdén, pero no hacía mi persona, si no hacía quién fuera que se está por referir...-Simple, Elizabeth estará ahí, y sabe que posiblemente, tú también-
"Elizabeth" es increíble como un nombre puede hacer recordar tanto. Hoteles, Pasión, Odio, Amor, Problemas... Muerte... Mi cara se vuelve pálida por unos escasos segundos, -Estas seguro que hablamos de la misma... Eli... De ella?- su simple nombre me producen ganas de vomitar, sin tener en cuenta la rabia que me causa. -Si quieres más información, simplemente ven a buscarme, yo espero... Pero no mucho- Y así sin más, se retira. Me quedo en la mesa mirando la taza vacía como si fuera a hacerme o decirme algo, aunque sé que no... Ese nombre, estaba seguro de que lo había enterrado, que nunca más sabría de el, y ahora vuelve a aparecer, definitivamente hay cosas que preferiría no tener que volver a pasar, y encontrarme con ella es por mucho, una de esas cosas...
Recupero la compostura, aunque a medias, y salgo de la cafetería camino a mí departamento, llego y lo primero que hago es golpear la pared tan duro que como resultado tengo dos nudillos sangrando y un vecino enojado gritándome desde el otro lado... Me desvisto y entro a la ducha con agua fría con la intención de calmarme, lo cual sirve un poco, cierro la llave, me seco, me visto y me acuesto con la intención de que este día solo sea algo que olvidaré mañana.
Pero para mí desgracia, no toma ni 5 minutos para que mi teléfono empiece a sonar como loco, decido ignorarlo y silenciarlo simplemente, hasta que lo agarro y veo que Louis escribe como si su vida dependiera de eso.
"Te necesito, está buscándome, porfavor, el único que puede hacer que entre en razón eres tú"
Entre el calor y los nervios opto por llamarlo, cuando me atiende solo puedo escuchar un llanto desgarrador, el sonido de varias cadenas, y para colmo, el sonido de un disparo.
Digo su nombre de forma insistente para ver si recibo respuesta alguna, pero no hay nada, hasta que escucho como si alguien se aproximara al teléfono "Un hombre?, No... Esas pisadas son de unos tacos, seguramente sean aguja..." Pienso mientras escucho como levantan el teléfono.
-Louis!? Louis soy yo! Donde estas!? Estás bien!?-
 Solo un silencio escabroso queda de fondo, seguido por una risa enferma. -Hola amor. Tanto tiempo que ha pasado, te alegra oírme? Tu amiguito está... Dormido, pero aún respira creo.-
Esa voz ... Esa... Asquerosa voz....
-Elisa....-

Gato negroWhere stories live. Discover now