"¿A caso eres joto?"
Julián, un estudiante de preparatoria que cursa sus últimos dos semestres antes de la graduación, se enamora de uno de sus compañeros.
✧Curiosidades✧
☞Historia desarrollada en una preparatoria mexicana, específicamente sonorense...
Mi nombre es Julián, y hace unos meses estaba seguro de ser 100% heterosexual, quizá te estés preguntando, ¿Qué es lo que te hace decir eso? Pues la respuesta es sencilla; Alejandro.
Lo conocí un poco después del tercer semestre. Realmente él estuvo en la misma escuela que yo, pero no sé porque no lo había notado.
Estuve dos años perdiendo el tiempo con Pedro, hice joterías con él, pero me cambió por una chica del otro grupo. Me sentí un poco solo, así que busqué un reemplazo.
Al inicio del semestre, varios alumnos fueron cambiados al grupo contrario, así fue como Alejandro comenzó a entrar en mi vida.
Voy a hacerles un resumen, no soy alguien que se destaque de buena forma, soy bueno en matemáticas, en fútbol y en algunos deportes extras. Amo el anime y el porno. Bueno, eso último no es tan importante.
No soy un chico con dinero, ni tampoco disfruto de beber alcohol.
Pero déjenme ponerlos en contexto, he estudiado dos años en esta escuela, este es mi último año, pero por alguna razón a los profesores les pareció bien separarnos este año. La mitad de este grupo se fue al otro, y la otra mitad de aquel vino a este.
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Llegué a la escuela, una mañana de agosto, el maldito camión había decidido llegar muy temprano en la mañana, pero para eso tuvo que ir a toda prisa por la carretera llena de huecos y baches. Estúpido chófer, ¿Acaso creyó que traía vacas o que pedo? Nunca había estado tan adolorido del trasero.
Bajé del autobús y saludé a mi amigo Pedro, realmente fue un caso perdido, estuvo solamente quejándose de que lo mataban en el juego que se había puesto de moda, uno llamado free fire.
Los honores a la bandera era algo que a todos nos daban flojera, y no faltaba el alumno que se desmaya por no haber desayunado. Ese alumno soy yo.
La ceremonia no era relevante, darle la bienvenida a los alumnos de primer semestre y presentar a los profesores, aquellas personas que supuestamente están para ayudarte y darte conocimiento sobre materias, pero en realidad solo te hacían memorizar temas que nunca en tu vida usarás, como por ejemplo, usar el máximo común divisor. O también saber resolver polinomios.
Como sea, pasamos a nuestras aulas y como siempre, todos se sentaron en grupos, yo por supuesto me senté con mis únicos dos amigos que me querían solamente por ser bueno en las matemáticas y las ecuaciones.
El prefecto pasó a darnos las instrucciones que claramente pocos obedecerían. Ese maldito viejo que tiene cara de culo todo el tiempo y tiene hambre de castigar alumnos por cualquier motivo.
Sorprendentemente, este semestre teníamos compañeras embarazadas, al parecer no perdieron el tiempo durante las vacaciones.
Como si fuese un milagro de Jehová (sí, soy testigo de Jehová), teníamos una hora libre, así que todos fuimos a la caseta a comer, era el primer día así que muchos grupos salían temprano. Nos sentamos en la mesa y compramos un bajón (así le llamamos a las Sabritas preparadas con distintas cosas). Alejandro y sus amigos se había sentado con nosotros, se llevaban bien con mi amigo Pedro, así que no había problema.
Los días pasaban y confirme pasaban recordé porque odiaba venir a la escuela, estúpido ayudante de maestros, nosotros le llamábamos bikini, lo odio tanto.
La cercanía con Alejandro fue fluyendo poco a poco.
La primera vez que tuve un encuentro cercano fue cuando caí sobre él.
Alejandro estaba sentado sobre una banca que estaba al rededor del pasillo, estaba debajo de un árbol, por lo cual era agradable sentarse ahí, cubría del sol y la verdad pasaba mucho viento sin problema. Teniendo temperaturas a más de 38°C era la gloria en verano.
Yo estaba de pie frente a él y una amiga suya, también estaba mi amigo Pedro, ¿Recuerdan a Pedro? Pues estaba ahí por esa chica. Nosotros la llamábamos la patrona.
Estaba jugando a golpear a mi amigo y él me los regresaba, en ese momento se me ocurrió lanzarse la patada, el idiota de mi amigo me toma del pie y me jala. Hijo de su puta madre. Caí con las piernas abiertas sobre Alejandro, él solo me vió muy serio y luego se rió. Yo trate de bajarme lo más rápido que podía, pero Pedro me tenía por los hombros ocasionando que no pudiera levantarme.
Mi risa era más nerviosa que graciosa. Cuando por fin Pedro dejó levantarme me puse tan rojo y mi risa seguía siendo escandalosa. Pedro, Alejandro y su amiga también reían fuerte.
—¡Ay no! Todo por tu culpa, Pedro.
—Tú, pendejo. Nadie te dijo que me aventaras una patada.
—Pudiste solamente aventarme el pie, no hacerme caer arriba del Alejandro.
—A los dos les gustó,— dijo en tono de burla, entre risas nos tocó el hombro a ambos —¿Verdad?
—Fue gracioso— siempre tan calmado. No les voy a negar eso, siempre mantiene la calma.
Nunca me hubiera imaginado que Alejandro se volvería una parte importa de mi vida como estudiante de preparatoria.
Durante meses, estuve soñando con Alejandro, sentía sus manos sobre mi cuello, podía sentir claramente sus grandes brazos rodearme la cintura mientras yo era penetrado por él. Sí, tenía muy seguido sueños húmedos con él.
Durante el examen, en un ejemplo venía el típico ejemplo de “fulanito de tal compró un millón de sandías” y la verdad no tenía problemas para resolverlo, pero abajo de ese venía un ejemplo con el nombre Alejandro, y mi mente se nubló totalmente. Solo estaba él, y me acordaba de todos los momentos en los que hablamos.
El tiempo de examen se acabó y no lo terminé, ¡Puta madre, Emiliano! Espero que al menos los dos ejercicios que hice salgan bien.
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