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Parte Única

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Los días últimamente estaban oscurecidos, la lluvia actuaba de manto constante en la ciudad. Neblina cubría los espacios exteriores logrando hacer un ambiente sombrío.

Hace días que el clima no parecía mejorar, mientras muchos se sentían más a gusto con ese temporal otros extrañaban los calurosos rayos del sol.

Y también estaban personas como él, que sentían al clima ir acorde a sus sentimientos del momento. Sentado en el frio suelo de su alcoba, llorando incontrolablemente. Se aferraba a un oso con tanta fuerza que en cualquier momento los desgarraria. Uno de los tantos osos que lo rodeaban. Vestido con un pequeño traje negro, pañoleta bordada, un sombrerito pequeño pegado a su cabeza y un collar con dije de cruz.

Notablemente estaba ocupando el lugar de una persona, o simulando su presencia, en su mente recreaba el aroma que tanto extraba, no era dulce ni floral, sino amargo como el de una naranja en sus últimos días, mezclado con un poco de canela. Deseaba sentirlo con él. Y se preguntaba si algún día podría volver a sentir esa esencia.

Su aspecto se había demacrado, consecuencia de desvelos y mala alimentación o en su caso, nula. No existía motivo por el cual quisiera comer. En las noches, su mente viajaba a los buenos días. Causandole pena, aflicción y temor. Su sonrisa aparecía por breves instantes hasta que recordaba su precaria situación.

—Nunca fuiste un estorbo... Tal vez... Yo... Si...

Con hipidos que lo hacían moverse con nerviosismo, tomó el cuchillo que estaba a un lado. Esa mañana fue la última para su amor y esta sería su última noche para él.

Años antes

—Yo no quiero ir

El muchacho se encontraba viendo a otro lado de la habitación, con expresión neutra.

—Harry ¿Entonces cuando? Ya nunca sales con nosotros, siempre te escondes y nos evitas. Solo queremos volver a tener a nuestro amigo...

—¡Pues ya no esta! ¡Solo queda esto!

Se señaló a si mismo, mostrando principalmente sus piernas.

—Harry, para nosotros eso no cambia lo que eres...

—¡Pero para mi si! ¡Ustedes no lo entienden! ¡No saben lo que es estar atrapado en una silla!

—Pero queremos apoyarte, Harry. Solo queremos hacer de esto menos...

—¿Menos que? ¿Menos doloroso? Pues te aclaro que eso no es posible. No siento nada y no quiero su lastima.

—Harry, somos amigos desde hace demasiado como para que pienses que es lástima, nosotros...

—Niall, yo puedo verlo. Veo la lástima en sus ojos. Cada vez que me ven es como "Oh, pobre paralítico" "Que pena que sea un invalido"

—¡Basta, Harry! ¡Yo no pienso así! Si, tenías una vida llena de aventuras y otras cosas, pero las tragedias ocurren y solo queda asumirlas y seguir adelante.

—Vete

—No, no voy a irme sin ti.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Hacer tu obra de caridad? Pues hazla en otro lado. No conmigo.

El rubio agacho la cabeza, estaba cansado. Alguna vez admiró la terquedad de su amigo pero ahora la aborrecia.

Llevaba días intentado sacarlo del encierro voluntario de su cuarto. Ni siquiera permitía a su madre entrar, hecho que la heria a sobremanera.

Todos querían un milagro o un cambio de actitud del rizado. Y ese debía ser el día. Se apresuró y comenzó a empujar la silla de ruedas.

—¿Qué crees que haces, imbécil?

He Is An Angel (My Only Angel) Geschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt