Chihiro.
Era la primera hora del día. Los cálidos rayos del sol atravesaron ligeramente las cortinas de color vino hasta llegar a mis párpados; me vi obligada a abrir mis ojos por la intromisión. No importaba que tan oscuras colocara las cortinas, el sol siempre hacía su aparición para burlarse de mi paciencia.
Habían sido unas semanas difíciles: mi cuerpo cada vez exigía más reposo y en consecuencia, permanecía más horas durmiendo, aunque el cansancio seguía persistiendo.
Para otra persona hubiera sido una sensación placentera el ser despertada por el hermoso amanecer, pero para mí era el recordatorio de que comenzaba otro día.
—Maldición—Dije irritada. Aún me quedaba tiempo para dormir antes de volver a ese infierno que se hace llamar trabajo, así que hundí nuevamente mi cabeza en la almohada esperando así alejar la luz de mi vista para descansar. Y parecía funcionar, hasta que el sonido de mi alarma hizo que finalmente me despertara.
Alcé mi cabeza enojada.
—Tiene que ser una broma —Me levanté de golpe hacía donde tenía mi celular.
—Cómo era posible que se me olvidara desactivar la alarma, carajo —Me reproché en voz alta por mi falta de previsión. Y no era para menos: el único día en que podía descansar un poco más y se me había olvidado ese "pequeño detalle".
Mi cerebro no estaba funcionando correctamente, sin duda.
Solté un suspiro de frustración.
Podría haber seguido durmiendo, pero una vez que mi sueño era interrumpido, mi cerebro no lograba entrar en la fase más profunda del sueño, y sólo daba vueltas en la cama sin llegar a ninguna parte.
»Quizás me haga falta un baño con agua caliente«. Pensé inutilmente como solución. Sabía de antemano que eso no serviría, pero sentir el agua cálida me motivó a pararme.
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—Te ves horrible —Dijo uno de mis amigos y compañero de turno del trabajo, señalando las ojeras que se habían formado debajo de mis ojos.
—Espero que no sea tu nueva manera de cortejar mujeres, porque de ser así entiendo por qué estás soltero —Dije irritada por su "oportuno" comentario.
—Vaya, sí que estás de mal humor hoy —Dijo ignorando mi burla. —¿Qué es esta vez?—
Suspiré —En verdad lo siento, no quise ser hiriente —Dije honestamente.
Él se echó a reír. —Estoy acostumbrado a tus cambios de humor —Dijo con mucho cariño.
—No es pretexto, Satoru, no tengo por qué desquitarme contigo. Es sólo que...Por mucho que duerma no logro recuperar mis energías, como si algo estuviese robando toda mi vitalidad —Respondí recordando su pregunta.
—No eres de piedra, Chihiro. Te has estado esforzando demasiado últimamente, deberías tomarte unas vacaciones —Sugirió.
—¿Otras? —Dije con una risa cansada. —Hice lo mismo la vez pasada y dejé completamente la universidad. Si tomo otras vacaciones no dudes que hasta el trabajo terminaré dejando por cansancio. Me convertiré en una vagabunda sin propósitos —Él se quedó en silencio. —Además, necesito mantener la mente ocupada —Agregué.
—¿No crees que estás yendo demasiado lejos? De nada sirve que te castigues de esa manera, en cualquier momento puedes retomar la escuela. No hay un tiempo establecido para seguir estudiando —Hizo una pausa breve —Y con respecto al trabajo, estoy seguro que si hablas con el gerente te dará unos días; descansas, te distraes y regresas renovada. Házlo por tu salud—
—¿Y qué hay del dinero? No puedo darme el lujo de descansar sin paga. Recuerda que ya agoté mis días de vacaciones; pedir que me remuneren esos días sería un abuso —Dije con intención de sabotear la idea.
—He he dicho muchas veces que me puedes pedir prestado. Sólo que eres necia —Dijo en un suspiro frustrado.
—Acabas de conseguir un departamento, no quisiera desajustar tus finanzas —
—Si te lo estoy ofreciendo es porque he cubierto esos gastos, Chihiro. No me desajustas en nada —
Me quedé en silencio considerando su oferta.
—Está bien —Dije derrotada. —Pero te regresaré cada centavo, ¿de acuerdo? Nada de regalármelo.
Él rodó los ojos.
Sí, pecaba de orgullosa. De alguna forma sentía que era una carga para los demás, y para darme una falsa sensación de independencia trataba de resolver todo sola, aún si sentía que me ahogaba con ello. Sin embargo, pese a mis deseos, me iba a tragar mis palabras pronto.
Después de unas horas de arduo trabajo, mi turno en el Restaurante-Bar en el que trabajaba había terminado. Llegué exausta a mi casa, como de costumbre.
Me tumbé nuevamente en mi cama, dispuesta a dormir. Agarré mi celular y mis audífonos para escuchar música mientras conciliaba el sueño; Salem's Secret de Peter Gundry había sido mi elección esta noche. Era una canción con un sonido deprimente, pero extrañamente relajante para mí.
Mientras la oía mi mente volvía a divagar en cuánto había cambiado mi vida hace sólo 4 años: la casa que siempre había sido cálida y llena de dicha ahora se encontraba completamente desolada, en un silencio permanente. Todo el tiempo estaba limpia y ordenada, pero era más por el hecho de no estar aquí que por ser una persona pulcra.
Tras el fallecimiento de mis padres tuve que modificar muchas cosas en mi vida, entre ellas dejar la escuela y dedicarme a trabajar para pagar los gastos funerarios y otras deudas igual de asfixiantes; gastos que aún seguía debiendo. No me arrepentía, después de todo quise darles una última despedida como realmente merecían. Pero era muy agotador: trabajaba horas extras y había ocasiones en que ni siquiera llegaba a casa por laborar en las noches. Y el no tener estudios para conseguir un trabajo más remunerado lo hacía más difícil.
La partida de mis padres me había marcado profundamente, ellos eran mi pilar, y en ocasiones como esta sentía que no podía más.
Luché contra el impulso de llorar.
Aun con todo, traté de llevar una vida relativamente normal: salía con mis amigos, comencé a practicar arquería y salía con uno que otro chico que me gustaba. Sin embargo, tiempo después dejé de hacer las primeras dos actividades por falta de energía, y tras el fracaso de mi última relación con un chico, también dejé de buscar el amor.
Mi vida prácticamente se resumía en sólo trabajar y dormir. Toda esta rutina lo único que había logrado era desmotivarme...Lo que una vez llegué a anhelar ahora lo veía lejano, casi imposible.
Un hecho muy deprimente cada vez que lo pensaba.
Aunque el trabajo era sumamente agotador, agradecía que me ayudara la mayor parte del tiempo para no pensar en estas cosas. Eso, y a subsisitir.
Lo que había dicho mi amigo Satoru seguía dando vueltas en mi cabeza.
»Vacaciones...« . La idea sonaba aterradora en mi cabeza. El sólo hecho de pensar que iba a tener mucho tiempo libre me hizo sentir perdida.
»¿En qué iba yo a invertir mi tiempo? ¿En dormir?« . Pensé con crueldad.
Tenía que encontrar otras motivaciones, definitivamente.
Mis ojos comenzaron a sentirse pesados; la música, en combinación con mi ajetreado día, empezaron a hacer efecto en mí.
Finalmente caí en los brazos de Morfeo.
CZYTASZ
Esclavitud. (El Viaje De Chihiro)
Tajemnica / ThrillerCuando la rutina y la desesperanza hacen mella en tu ser es difícil continuar y ver más allá de tu presente. ¿Qué hacer cuando ya no tienes la suficiente fuerza de voluntad para luchar contra algo que consideras irremediable? Chihiro Ogino enfrenta...
