Era muy temprano por la mañana, la hora del cambio de turno casi llegaba y por fin tendría libertad después de estar aquí por más de cuarenta y ocho horas seguidas, sólo me quedaba pasar a ver a dos pacientes más y terminaría, por fin podría ir a dormir a casa y desconectarme del mundo. El turno anterior había sido de lo más tranquilo y rutinario, por lo que no se esperaba que la situación cambiara en las próximas horas.
Decidí que era hora de hacer las últimas visitas que me faltaban para terminar con mi papeleo y a la hora indicada poder retirarme, por lo que me levanté de la silla en donde me encontraba para tomar mis expedientes y alejarme por el corredor con rumbo a las habitaciones de mis pacientes. El primero que visite no fue nada especial, se revisó al paciente, se verificó que todo estuviera en orden y se le dieron las indicaciones pertinentes a seguir; al salir de la habitación me encontraba feliz, uno más y me iría a casa a descansar, pero lo que no sabía era lo que me esperaba en la siguiente puerta.
Se suponía que no debía ser nada especial, era una mujer joven que recién había dado a luz y que por algunas ligeras complicaciones había quedado hospitalizada, pero al entrar a su habitación me lleve una desagradable sorpresa, lo primero que vi es que la cama se encontraba vacía situación que me desconcertó pero mi horror llegó cuando al ver que en la ventana del fondo se encontraba la mujer parada sobre la cornisa de la ventana perdida mirando hacia abajo, estábamos en un décimo piso por lo que era claro lo que ella intentaba hacer.
Bote todo lo que traía en las manos y corrí a su lado, llamándole para que me viera y dejara de lado esos pensamientos pero ella no reacciono, no sabía bien yo que hacer pues debo admitir que esto jamás me había sucedido y era completamente novato en estas cuestiones, pude distinguir a un lado de la mujer que a las afueras del hospital ya se encontraban reuniéndose personal de bomberos y de la policía, alguien debió haberla visto antes que yo y llamaron a los servicios de rescate. Me pregunté que podía hacer yo al respecto, ya no estaba a mi alcance pues había caminado un poco más por la cornisa alejándose de la ventana, quizás adivino mi intención de jalarla hacia el interior.
En eso escuché que una enfermera entró a la habitación, seguida por algunas personas más, curiosos o chismosos que deseaban presenciar en primera fila lo sucedido, situación que me molesto pues no parecían querer ayudar sino más bien solo mirar, así que decidí que tenía que hacer algo al respecto, me quite la bata y me asome por la ventana claramente decidido a intentar alcanzarla, tuve que salir también a la cornisa antes los gritos de sorpresa y preocupación de mis compañeros, debía por lo menos intentarlo.
Ella me vio y sí, adivino lo que pensaba hacer, pues me miró a los ojos y en seguida dio el paso definitivo, pero justo cuando saltó, me abalance sobre ella y la llegué a alcanzar a tomar de la mano, me gritó muchas cosas incoherentes, no entendía bien que decía pues mi mente estaba centrada en mi único objetivo que era sostenerla hasta que los bomberos o alguien calificado llegara en mi auxilio pero ella comenzó a moverse desesperada para que yo la soltara y al final... se me resbalo de la mano. No pude lograrlo, no pude hacer nada por ella, al final ella ganó y creo que la imagen de ella cayendo al vacío será algo que me perseguirá por siempre.
Ahora hay una gran aglomeración a las afueras del hospital, la tan característica cinta amarilla rodea el perímetro y una sábana la cubre por completo, desde mi posición en el décimo piso se podría considerar con una típica escena del crimen de cualquier película o serie televisiva. La policía estaba ocupada en tomar fotografías de lo sucedido, el personal administrativo del hospital se encontraba histérico pues tendrían que explicar la situación a la prensa.
Yo... yo sólo me encontraba en shock.
En verdad que me hubiera gustado mucho el poder salvarla, tenía tan poco tiempo de haber nacido su bebé y ya lo había dejado desprotegido en el mundo, ¿qué sería de ese niño cuando creciera y supiera que su madre había decidido abandonarlo? El tiempo se me hizo eterno y los agentes de la policía no me dejaban salir de ahí pues no sólo había sido testigo presencial de lo ocurrido, sino también en cierto modo participe al intentar rescatarla; los agentes me hicieron las mismas preguntas una y otra vez, yo lo único que deseaba era salir huyendo del lugar, necesitaba un rincón en donde esconderme y desmoronarme por completo.
Cuando finalmente me dejaron en paz, yo lo agradecí profundamente pues no podría aguantar esta situación por mucho tiempo más y una vez que me dieron autorización, salí corriendo del lugar, deseaba abandonar el hospital y quizás no volverlo a pisar, me gustaba ser médico pero en verdad que me sentía destrozado por dentro y mi cerebro ya no coordinaba bien. Caminé sin rumbo fijo durante algunos minutos, mi mejor amiga me vio pasar y me siguió, iba llamándome, la podía escuchar pero no sabía que decirle, a estas alturas ya todo el hospital sabía lo sucedido y seguramente ella deseaba preguntarme al respecto por lo que no quise detenerme.
Luego de un rato llegué a un pasillo que me desoriento por completo, y fue cuando mi compañera me dio alcancé, al ver mi turbación mi amiga me abrazó fuertemente sin decir palabras y fue algo que sinceramente agradecí. En ese momento, una niña pequeña de escasos cinco o seis años de edad me miró con curiosidad a lo que yo le miré del mismo modo, fue entonces cuando ella me preguntó que si la señora de la ventana ya se encontraba bien, lo que me sorprendió muchísimo por lo que no supe que responderle. Para mi fortuna mi amiga fue mucho más rápida que yo y reaccionó al instante, agachándose a la altura de la pequeña para responderle de frente, diciéndole que sí, que ya se encontraba bien.
Su madre nos miró fijamente y comprendió al instante lo sucedido, al parecer ellas habían entrado al hospital antes de que sucediera la tragedia por lo que no se habían enterado del desenlace y quizás al ver mi rostro demacrado la mujer tuvo mucha compasión de mi porque enseguida tomó a la niña por su hombro y le ordenó que se despidiera porque era hora de irse, la pequeña antes de partir me dijo que se alegraba de que la mujer ya estuviera bien, yo sólo me quedé mirando a la pequeña alejarse al tiempo en que pensé en que debimos haber tenido más cuidado con esa paciente, tiempo después supe que ella ya había presentado episodios psiquiátricos y al parecerel haber tenido al bebé la llevó a tener una depresión postparto tan fuerte que la orilló al suicidio.
YOU ARE READING
Historias de un Residente de Medicina
ParanormalSer médico aquí o en china podría parecer lo mismo sin lugar a dudas; sin embargo, las experiencias que uno puede tener en los diferentes hospitales alrededor del mundo sí que varían dependiendo del país en donde uno se encuentre o los casos y exper...
