Era un día soleado, tranquilo, como suelen ser los miércoles al mediodía, los autos y motocicletas iban y venían a una baja velocidad. No es que hubiera mucho que hacer en una pequeña ciudad como Sun City, sólo ir y venir como siempre, y, en parte, era bueno, no ocurrían muchos accidentes y el caos no era para nada habitual, sólo personas yendo y viniendo.
La cosa va así, tenía que encontrarme con mi novia, Selene, en la universidad, pero era como si hubiera desaparecido por completo, la busqué por todo el campus y también le pregunté a sus amigas, nada. Era como si estuviera evitándome por alguna razón que desconocía, no es como si hubiera olvidado nuestro aniversario o alguna otra fecha importante, no había nada importante hoy realmente, clases de 8.00 am a 12.00 pm y ya. También dejé su buzón lleno de mensajes de texto, pensé que tal vez era mejor ir a su casa más tarde, a lo mejor se le quedaron pegadas las sábanas.
Primero iría a mi casa para comer, me había ido sin desayunar puesto que mi alarma se había ido a dormir con los peces, literalmente, se cayó "accidentalmente" en mi pecera, debí pensar en las consecuencias, en este caso, pasar en ayunas ya que no me detuve en pensar las cosas importantes como el desayuno, ya se imaginarán a mi madre gritando desde la cocina:
-¡John Wilkins, a comer! -con una vena palpitante en la garganta.
-Lo siento, mamá, voy tarde, te amo, ¡Adiós! -mientras salía corriendo por la puerta, corriendo lo más rápido posible.
La ruta que usaba para llegar a la Universidad De Los Santos era sencilla, o al menos para mí, pero la verdad es que estaba llena de puentes colgantes y callejones un tanto peligrosos, aunque no para mí, no le temía a nada, bueno, a pocas cosas realmente.
Iba tan metido en mis recuerdos que casi me arrolla una motocicleta, no habría sido gran cosa, nada me puede lastimar, no es fácil de explicar pero puedo intentarlo, bien, la cosa va así:
> Debajo de mi muñeca izquierda tengo estos, digamos "lunares de nacimiento" por no decir tatuajes que es a lo que más se asemejan, son cuatro y forman un circulo: un diamante (izquierdo), un trébol de tres hojas (abajo), una pica (derecha) y un corazón (arriba).
> El diamante apareció cuando tenía unos siete años si recuerdo bien, verán, iba yo muy campante por la calle cuando de repente mi pelota sale rebotando hacia la carretera, estaba vacía, no había ninguna persona afuera y mi mamá estaba en casa preparando la comida para mi padre y hermanos (más adelante les hablaré de ellos), el caso es que no estaba cerca para impedir que me arrojara a la mitad de la carretera para recoger mi pelota. Era un vecindario tranquilo, así fue como nos dijo el señor de bienes raíces que nos vendió la casa, yo tenía unos cuatro años en ese entonces, la casa era de dos pisos y tenía unos ventanales hermosos según mi madre, estaba pintada de blanco y tenía varias macetas en el jardín delantero, pero ya es suficiente sobre la casa, a lo que quería llegar es que no era un vecindario tan tranquilo en ese momento ya que pasaban muchos autos, pero eso no le impediría a este niño tan intrépido ir por su pelota, ya a mitad de la carretera recogí mi pelota y me disponía a volver, un trayecto de lo más sencillo para cualquiera hasta para un ciego, sólo que no tenía previsto a esa camioneta, una Nissan blanca muy linda por cierto, pero, no sólo me quedé inmóvil ante una muerte inminente sino que sonreí ya que la camioneta había salido disparada hacia otro lado, como si en lugar de estrellarse con un niñito flacucho, caucásico y con ojos oscuros y saltones, sino contra la mismísima roca, regresé corriendo a casa con mi pelota y le conté a mis padres lo que había pasado, les sorprenderá saber que no me creyeron y me dijeron que tenía mucha imaginación, claro mis hermanitos quedaron asombrados, cuando fui a lavarme las manos para ir a comer, me fijé en una pequeña mancha que había aparecido en mi muñeca y que pensé que era una mancha de tierra o algo parecido, pero entre más tallaba mi muñeca con jabón era como si más se marcara, terminé con un tatuaje de diamante como los de las cartas de poker. Mis padres estaban tan asombrados como yo pero después de un tiempo parece que se les olvidó así que decidí que era mejor seguir con mi vida de niño normal que sobrevive al impacto de una camioneta a toda velocidad, en fin, así fue como apareció el tatuaje de diamante.
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Demons
General FictionWako (John Wilkins) iba de regreso a casa después de un arduo día en la Universidad De Los Santos, cuando, de repente una extraña figura emerge de las sombras y le apunta con un arma, lo que más adelante revelaría lo especial y misterioso de su natu...
