Cap 2 ¿Disculpas? Tienes fierbre

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Durante toda la clase no pude para de pensar en él, no me podía creer que alguien quisiese hablar conmigo.  Además no para de mirarme, podía notar cuando esquivaba su mirada él sonreía i le preguntaba en silencio el motivo de su sonrisa pero encogía hombros y se echaba a reír. Menos mal que no lo tenía en ninguna clase más.

Conseguí sobrevivir el resto del horario escolar sin cruzarme con las populares ni el equipo de futbol, por lo que me salvé una vez más de ser humillada. Al llegar a casa terminé los deberes y me puse a ver una película con mis padres, la cenicienta, la mejor película de todos los años. Pero al irme a dormir un sentimiento me impedía conciliar el sueño.

Mikel.

A la mañana siguiente me levante desganada, no tenía ganas de ir al instituto para ver a Rachel y sus secuaces, y aun menos a los del equipo de futbol. Pero cierta atracción por el chico nuevo me levantaba el ánimo, por suerte para mi aun no había conocido a los populares. Era bastante mono, ya lo creo que sí. Para mi sorpresa estaba apoyado en la puerta del instituto. Al verme, se puso derecho y me siguió.

-Buenos días mudita-dijo burlón.

Lo ignoré con sonrisa maligna sin que la viera.

-¿Hoy te despertaste afónica o sigues sin querer hablarme?

Continué sin responder.

-Me quedo con la segunda opción- le sonreí- ¿Por qué me hablas?-susurré.

Porque aunque no me hables e intentes alejarme de ti se reconocer a una buena persona a simple vista.

Solté una leve risita al llegar a mi taquilla

-No soy buena persona…

No me lo creo, solo tienes que ver que…

Su frase quedó en el aire al aterrizar una rubia tetona en su camino, agitaba sus estañas descaradamente y se apoyaba provocadoramente en la taquilla.

-Vaya, vaya, vaya. Así que los rumores de que un chico nuevo entra en este instituto son ciertos…- dijo examinando a Mikel de arriba a abajo con voz muy sensual.

Y aquí entraba en acción Rachel, buscando un nuevo juguete con el que tontear, ganarse su confianza y humillarlo públicamente. Sí, señoras y señores, he aquí el zorrón del instituto.

-Lo que aún no se es que hace un chico como tú con una niñata como ella-dijo mirándome con asco.

Yo simplemente me encogí y me fui de allí dejando a la futura parejita. Pero una mano que agarraba mi muñeca me lo impidió.

-Yo al menos no voy ligando con cualquiera que pase por delante de mí le contestó Mikel y luego caminó cogido de mi mano como si fuéramos pareja.

-No me puedo creer lo que acabas de hacer-dije sorprendida-Nunca, nadie, jamás la había dejado plantada de esa manera.

¿Cambiar? NuncaWhere stories live. Discover now