Son seis.
Ese es el numero que resuena en mis oídos cada noche, seis personas que ya no están, seis personas cuyos nombres llevo tatuados a fuego bajo los párpados, seis personas que me condenan a estar aquí hoy por el resto de mis días.
La habitación es realmente pequeña, las paredes son color blanco y están cubiertas por cuadrados acolchados del mismo color, al fondo hay un escusado y algo de papel de baño, contra la pared del lado izquierdo hay un cama empotrada con un colchón duro como el piso y una frazada, la habitación siempre está bien iluminada por dos grandes focos blancos que no dejan ni un rincón a oscuras, la puerta es gruesa y pesada está hecha de metal reforzado y está pintada de blanco como el resto de la habitación, también está cubierta de ese material esponjoso que tienen las paredes a excepción de una pequeña escotilla por la que siempre a las 6:00 en punto una enfermera deja una bandeja con una manzana, un baso de agua con un sobre lleno de polvo soluble de sabores, un tajada de pan y una pastilla amarga que marea y me produce vomito, con el tiempo aprendí a contenerlo pero durante los primeros meses escupí mi desayuno en el pequeño baño al fondo de la habitación.
Soy vigilado las 24 horas del día, aunque ellos no lo crean se que en la esquina superior derecha hay una pequeña cámara, lo descubrí un día mientras intentaba averiguar la hora mirando el reloj del pasillo tras la escotilla, yo no lo sabía pero en este lugar si alguna de las personas atrapadas se pierde de vista, el mecanismo de seguridad actúa inmediatamente en los siguientes 2 minutos, jamás he contado más de eso antes de que el sonido de más de una docena de botas pesadas irrumpan en el silencio del pasillo. En fin, ese día descubrí que la cámara tiene un punto ciego justo bajo la puerta, no tarde en descubrir el destino de las personas que pretenden esconderse, 2 tipos te toman por los brazos mientras otros cuatro te apuntan a la cabeza, 2 desde atrás, 2 dos desde el frente, mientras el único de ellos que viste una bata blanca en vez de un chaleco negro acorazado le murmura cosas incomprensibles a un radio, luego todos ellos te escoltan y en el camino te explican con una parsimonia macabra que te llevan al pasillo 6c a la celda de castigo de internos problemáticos, que pasaras allí las próximas 24 horas y que un médico de las instalaciones vendrá a revisarte antes de que puedas volver a tu celda, yo solo he estado una vez allí y déjame decirte, la advertencia está mal, porque la verdad es que pocos vuelven a su celda la mañana siguiente.
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24 horas
Mystery / ThrillerEs momento de que exponga el mejor de mis trabajos. He tardado pero creo que es momento de que esta historia vea la luz del público.
