Capítulo 1

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Febrero de 1940, Berlín. Una tarde cálida, en las calles húmedas se notaba que el invierno había terminado; la nieve derretida se convirtió en unos charcos gigantescos -para las pequeñas- y el cambio de temperatura se sentía en el ambiente.

— ¡Jiwoo unnie! —la pequeña rubia alzó sus manitas para que su mayor la viese y se escondiese con ella— ¡Aquí, aquí!

La nombrada dio un giro muy dramático de su parte y corrió hacia su menor, cubriéndose con su abrigo gigante y guardando un par de risitas.

— Gracias Wonnie —pronunció en voz baja la pelirroja cuando llegó al lado de la más bajita—. ¡Soo nunca nos va a encontrar aquí!

Chaewon se encontraba jugando con sus mejores amigas, Jiwoo y Sooyoung, a las escondidas. A pesar de jugarlo todas las tardes después de la escuela, entre ellas nunca se aburrían.

— ¡Bu! —una pelinegra apareció detrás de las dos más chiquitas, asustándolas— ¡Ustedes siempre se esconden aquí!

— Claro que no, unnie tramposa —quejó Jiwoo con un pucherito en sus labios— ¡Es usted quién no se tapa los ojos!

Chaewon dejó escapar una risita y se acercó a la más alta para hacerle cosquillas en el abdomen, provocando que esta resistiera. Toda resistencia se fue cuando Jiwoo imitó a la rubia, estallando en carcajadas, siendo acompañadas de las de sus amigas.

No fue hasta que Sooyoung abrió los ojos y fijó su vista en cierto cartel, haciendo que su sonrisa desapareciera poco a poco. Las demás dirigieron la mirada para encontrar la razón.

Y esa era.

En el cartel se veía un hombre en sus épocas de segunda edad; haciendo cierta pose y con mirada seria. Al lado de él se encontraba la frase «Nuestro líder».

— Su bigote parece una manchita, fuchi —expresó Chaewon, haciendo que sus amigas rieran—. Mi mami siempre habla de él... No entiendo, papi es más apuesto.

— Cualquiera es más apuesto que ese hombre—dijo Sooyoung, aún con su mirada en el cartel.

Jiwoo jaló la manga de su unnie, y cuando esta la miro, sobó con su otra manita su estómago. Sus labios comenzaron a temblar cuando siguió mirando al hombre.

Chaewon notó esto y colocó una parte de su abrigo sobre el brazo de la pelirroja.

— Mi madre me dijo que prepararía dulce de coco cuando regresemos —comenzó la mayor, con voz calmada—. Vamos a ayudarla, de seguro tiene mucho que hacer —terminó y las tres comenzaron su recorrido de vuelta a sus hogares.

La niña con pijama de rayas ଽ Hyewon.Stories to obsess over. Discover now