Why

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Mark se preguntaba seguido, que había hecho mal para llevar esta vida tan mierda con apenas diecisiete años, lo único que quería era ser un hijo perfecto para sus padres tal y como ellos lo pedían pero parecía que nada los llenaba, estaba cansado de los constantes gritos, humillaciones e insultos por parte de ellos. Tenía una frecuente preocupación por tener las mejores notas en el instituto ya que de lo contrario venían los "días de infierno" como él solía llamarlo, donde no dejaban de decirle lo basura que era, aunque fuera una nota por abajo de la máxima, él lo encontraba algo estúpido pero si se atrevía a levantar la voz todo era peor, odia sentir las marcas que habían por su cuerpo después de la golpiza que su padre le propiciaba. Buscaba la piedad en su madre pero ella solo lo miraba con decepción o incluso se atrevía a decir que con asco.

Si eso piensan que era demasiado, Mark tenía que aguantar lo mismo en el instituto, un grupo de 4 idiotas lo molestaban, los típicos que querían pasarse de listos, llamandolo de distintas maneras burlonas y otra ronda de golpes que recibía ahí también, estaba cansado, cansado de vivir, por su cabeza pasaba el terminar con todo, no tenía que detenerse por nadie y estaba seguro que nadie lo extrañaría, pero hasta para eso se sentía cobarde.

Un fuerte empujón lo hizo caer directo al suelo, quedando sus pertenencias regadas por todos lados.

— ¿A dónde crees que ibas pequeño maricón? — dijo uno de ellos de manera burlona levantándolo del suelo jalando del gorro de su hoodie.

El rumor de que a Mark le gustaban los hombres era cada vez mas fuerte, en estos días era lo que más le preocupaba, si sus padres se llegaban a enterar estaba seguro que lo matarían, había guardado muy bien ese secreto desde que lo descubrió hace dos años pero ahora de un momento a otro en la escuela lo sabían.

— ¿Pensaste que te ibas a ir sin tener la dicha de vernos? — reía en su cara mientras negaba — Esto es lo más cerca que estarás de un hombre, así que aprovecha ¿No nos la quieres chupar? — preguntó mientras agarraba su propio miembro entre risas.

Uno de ellos lo tomó del pelo arrastrándolo al callejón que tenían más cercano, la gente no pasaba por ahí porque sabían que esas calles eran peligrosas y peor porque estaba por oscurecer, Mark se maldijo por quedarse después de clases en el instituto pues entre menos estuviera en casa, era mejor. Un golpe en el estomago fue lo suficiente para nuevamente estar en el suelo, él ya ni siquiera se resistía porque era completamente inútil, ellos eran cuatro y el solo uno que no tenía nada de fuerza para defenderse. Golpeaban su rostro y se burlaban de él como si no lo fueran a hacer al día siguiente.

Ellos se reían al ver el rostro con sangre y asustado de Mark, en su mirada imploraba que lo dejarán en paz, que ya era suficiente por ese día, le arrebataron el dinero que llevaba en su billetera, sabían que era rico y llevaba consigo una gran cantidad.

— ¿Sabes? Te haré un favor, sé que te gustará, te voy a follar como la puta que eres, después de todo supongo que tu más que puesto a que te meta mi pene en tu culo — soltó burlón una vez más desabrochándose los pantalones, los demás le miraban algo asustados, no estaban seguros de pesar ese límite. — Agarrenlo. — ordenó.

— Seongwo, creo que te estás pasando un poco... — dijo uno de ellos.

Mark retrocedía aterrado con la poca fuerza que aún tenía, iba a correr, no iba a permitir que fuera violado.

— ¡Que lo agarren dije! — gritó el chico cuando Mark se levantó para correr y salir de aquel callejón.

La adrenalina y el miedo corrían a la vez por todo su cuerpo de una manera intensa, miró hacía atrás para ver como los cuatro chicos lo seguían, cuando salió de aquel callejón chocó violentamente con otro cuerpo que iba pasando por ahí haciéndolo caer por tercera vez.

WhyWhere stories live. Discover now