Operación Liberación - Parte 1

53 3 1
                                        

22 de Agosto. Villa Riachuelo, Ciudad Autónoma de Buenos aires. 23:10 horas en una noche húmeda y fría, con un suave viento acompañado de una llovizna tan fina que sería más correcto decirle niebla.

Un grupo de la policía federal se encuentra esperando a miembros de Albatros para su preparación y planificación sobre la operación "Liberación".

Estaba junto a mi jefe, Tomas Gangale, un hombre de 50 años que en su rostro exponía toda su experiencia como policía. Estábamos esperando la llegada del equipo de Albatros, cuando a lo lejos se veían aproximarse dos vehículos: un Fiat Siena gris y una Renault Sandero negra. Inmediatamente nos pusimos en alerta, se estacionaron al lado nuestro y bajaron 4 hombres quedando uno de ellos sentado en el puesto del conductor del Fiat. Un gigante de aproximadamente dos metros de altura, que tan solo con verlo me sentí como del tamaño de una hormiga contra un rinoceronte, de pelo color café, músculos que parecían querer salir de su cuerpo, y sus ojos color esmeralda resaltaban incluso en la noche. Se acercó a nosotros y se paró frente a mí extendiendo su mano.

¿?: Disculpe la demora ¿Usted es el capitán Gangale de la Policía Federal?

¿? : No, yo soy Sebastian Torres, él es el capitán -señalando a mi superior-.

En ese momento se acercó otro joven de mi estatura, con las manos en la nuca y entrelazadas con sus risos dorados, echando hacia atrás su espalda, que era tan flaco que si lo comparase con un escarbadientes este sería más gordo y nos preguntó:

¿?: Oigan ¿Ustedes son de la Federal?

Gangale: No, somos de un parripollo.

¿?: Oh, menos mal, tengo un hambre... Nuestro jefe nos trae sin cenar.

En ese momento se acerca otro de ellos, de cabello negro, ojos celestes y muy despeinado, con un físico bastante normal para el entrenamiento táctico, que a mí parecer podría a ver sido un linyera.

¿?: ¿Guillermo, sos boludo? -Dijo este personaje mientras le propinaba un tremendo golpe en la cabeza- No me respondas... ¿que no ves los chalecos?

Mientras la situación ocurría, noté que el cuarto de ellos, muy atractivo, de pelo castaño oscuro con matices claros y un físico bastante envidiable; que resaltaba gracias a sus ojos pardos, estaba charlando con mi compañera, Laura.

Laura: Jajaja, basta, nos va a ver mi jefe.

¿?: No te preocupes, que acá está Gonzalo para cuidarte.

De repente alguien hace un solo aplauso, ganándose toda nuestra atención, y con su ruda voz dijo: ¡A trabajar señores!- Murmurando -¿Por qué diablos trabajo con niños?

Cuando ese tipo comenzó a acercarse hacia nosotros, pelo negro con corte militar, más o menos un metro ochenta, con unos ojos café oscuro que me hacían sentir que tenías en frente al diablo, pensé Ésta va a ser una larga noche. Rápidamente mi jefe lo saludó.

¿? (Capitán de Albatros):-se le queda viendo la mano extendida al federal- Por lo menos decime que ya marcaste el perímetro.

Gangale: Sí, ya tengo a mi gente en el lugar.

¿? (Capitán de albatros): Okey, ¡Jorge!

Me sorprendió como ese mastodonte se movió tan rápido para hacerle caso a su superior.

Jorge: Dígame.

¿? (Capitan de albatros): Se los presento, Jorge Costa, nuestro experto en armamento –le da la mano a mi jefe- ahora vos anda y prepara el equipo.

El gigante se fue al Fiat y su capitán se le quedó viendo feo a Guillermo, que rápidamente perdió esos aires de relajado y corrió a ayudar al grandote. En eso, note que él se fue caminando hacia donde estaban mi compañera y el suyo hablando en voz baja.

ALBATROSStories to obsess over. Discover now