Capítulo 1

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N/A: Cualquier sugerencia de que en parte estoy escribiendo esto para haceros comer con patatas y postre mis teorías más locas sobre Tom Bombadil será negada con gran rotundidad.

Basada principalmente en los libros, pero con menos momentos musicales. Tolkien, me encantas como escritor, pero joder con el songfic que te marcaste.

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Iria sacó una foto más del túmulo. Creando una sombra con su mano, la veinteañera observó la foto en la pequeña pantalla de la cámara de fotos. Inglaterra tenía fama de ser una región en la que siempre llovía y con el sol permanentemente ocultado por las nubes, pero lo cierto es que hoy el astro rey lucía radiante en el cielo matutino y el reflejo de la luz en la pantalla estaba siendo bastante molesto.

Las vacaciones de Pascua estaban resultando bastante provechosas desde su comienzo. Su primera parada había sido Stonehenge, en Escocia, y una visita rápida a algunos castillos cercanos. Ahora mismo le tocaba visitar Belas Knap,un túmulo alargado que se había conservado de manera maravilloso desde su construcción en el Neolítico.

Aunque, al contrario que las mámoas gallegas y gracias a la menor acidez del suelo, los túmulos británicos aún contenían a sus antiguos residentes cuando fueron abiertos.

Satisfecha con su foto, Iria guardó la cámara en su mochila y prosiguió su camino a lo largo del túmulo, dirigiéndose hacia la falsa entrada del mismo. Seren, una compañera de su sala de esgrima antigua a la que asistía en Gales, ya se había adelantado hacia el coche, pero ella quería sacar algunas fotos más antes de seguir su camino hacia el torneo de mañana.

La verdad es que estaba bastante nerviosa con lo del torneo. No era mala a mano y media, pero se le daba bastante mejor la espada ropera. El problema era que su estilo en ropera era la Verdadera Destreza, los estilos principales de ropera de las salas del país no seguían a la escuela española y ella todavía estaba bastante acostumbrada a luchar contra otros con su mismo estilo. Había entrenado bastante durante estos meses de Erasmus, pero este torneo iba a ser tanto su primera competición en otro país y como la prueba de fuego sobre lo que había aprendido.

Iria sacó otra vez la cámara de la mochila y la alzó para encuadrar la foto. No tardó ni cinco segundos en volver a bajar la cámara. Sus ojos se abrieron de par en par cuando vio que la supuesta falsa puerta del túmulo había desaparecido y ahora parecía otra de las varias aperturas para enterramientos que salpicaban el monumento funerario.

Esto es ridículo,pensó Iria acercándose a la negra apertura entre los marcos de la puerta, se supone que sólo es una piedra medio enterrada para engañar a los ladrones.

Iria frunció el ceño.Alguien había entrado dentro del túmulo y parecía estar entonando lo que parecía ser una canción, aunque no alcanzaba a entender el idioma.

– ¿Hola? – llamó Iria en inglés–. Disculpe, pero creo que no podemos entrar dentro.

Todo lo que recibió por respuesta fue una mano fría como el hielo cerrándose alrededor de su muñeca con una fuerza descomunal, arrastrándola hacia la oscuridad. Un par de fríos ojos azules que parecían brillar en la oscuridad la observaron impasibles mientras ella tiraba para zafarse de la persona que la retenía. La apertura que daba al exterior se cerró sin hacer el menor ruido, aunque la oscuridad no duró mucho.

La mano alrededor de su muñeca desapareció con una risa que le heló hasta el corazón.Alrededor de ella, las paredes de la tumba parecían estar iluminadas con un tenue luz verdosa, revelando un largo pasillo de piedra. La luz no iluminaba mucho, únicamente lo justo para no tropezar. Mientras avanzaba por el pasillo que estaba segura que no existía en el interior de Belas Knap, Iria trataba de no pensar en su profesora de lengua castellana comentando acerca de la relación entre el verde y la muerte en la obra de Lorca.

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