CAPÍTULO 1

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Han comenzado las vacaciones de verano y, bueno, en lo personal no tengo ningún plan aún. Mis padres quieren salir de viaje a Chicago, iré con ellos así que estoy acomodando mi ropa en mis maletas.

—Esta es la última—habló papá cerrando la puerta trasera del auto. —Suban—sonrió y subió al auto.

Mi mamá y yo hicimos lo mismo.
Primero teníamos que ir al aeropuerto, luego subiríamos al avión y finalmente llegaríamos a Chicago.

No tardamos mucho en llegar al aeropuerto, abordamos el avión y este despegó; todo ha sido normal hasta ahora. Ya quiero que lleguemos.

....
Me dormí durante la mayor parte del tiempo así que no puedo contar mucho sobre el vuelo.
En fin, hemos llegado.

—Mamá, ¿dónde nos quedaremos?—pregunté subiendo mi equipaje al taxi.

—¿No te dijimos?—cuestionó confundida.

—No.

—Ah, pues nos quedaremos con unos amigos de cuando éramos más jóvenes. Tienen un hijo de tu edad, creo—sonrió ella.

Me acabo de enterar que nos quedaremos con unos amigos que mis papás conocieron en su juventud.
Según mamá tienen un hijo de mi edad, espero que no sea como los chicos malos que salen en las series románticas.

...
Llegamos a la casa de los amigos de mis papás, una mujer muy bonita y un hombre muy alto estaban parados frente a la puerta y, un poco más separado estaba un chico alto, delgado y bueno, guapo. Supongo que obviamente deben ser los amigos de mis padres.

—Vamos hija.

Bajamos del taxi junto con nuestras maletas, rápidamente la pareja se acercó a mis padres para abrazarlos; parece que fueron buenos amigos.

—Tiempo sin vernos—habló la mujer bonita.

—Lo sé—sonrió mamá.

La mujer dirigió su vista a mí.

—¿Ella es tu hija?—cuestionó la mujer poniendo sus manos en mis mejillas mirándome con una enorme sonrisa de oreja a oreja.

—Sí, Jade ella es Carol, mi mejor amiga—sonrió mamá. —Y él—dijo mirando al hombre alto. —Es el mejor amigo de tu padre, Saúl.

—¿Eso significa que se casaron con  sus mejores amigos?—cuestioné.

—Exacto—sonrió Carol emocionada.

—Oh, ¿y Javier?—preguntó papá.

—¡Javier!—gritó Saúl llamando la atención del chico lindo. —Ven aquí —ordenó.

El chico se acercó a nosotros y dijo:
—¿Qué?—cuestionó.

—Saluda, ellos son quienes se quedarán aquí durante las vacaciones de verano —explicó Saúl.

Javier nos miró, pero hizo lo que su padre le pidió.

—Bueno, preparamos muchas cosas para las vacaciones—habló Carol. —¡Son tantas actividades muy divertidas!—dijo emocionada. —Pero primero descansen, fue un largo viaje ¿no?—sonrió. —Saúl, ven conmigo y Brenda, que Javier se quede con Jade.

—Hijo, ya oíste a tu madre—habló Saúl mirando a Javier quien rodó los ojos.

Los adultos entraron a la casa, Javier me miró y unos segundos después habló:

—¿Qué quieres que te enseñe primero?—cuestionó un poco sarcástico.

Ugh, mejor conozco la casa sola.

—Am...¿mi habitación?—cuestioné de igual manera.

—Tengo una mala noticia respecto a eso...—dijo él con cara de asco.

—¿A sí? ¿Cuál?—cuestioné cruzada de brazos.

—Dormirás en mi habitación, ugh—dijo Javier.

—¿QUÉ? ¿No hay otra habitación?—exclamé.

—Bueno, al menos que quieras dormir con Eva...

—¿Eva? ¿Quién es Eva? ¿Tu hermana?—hablé rápidamente.

—Algo así—rió.

Haaaayy, que hermosa risa...
Ejem, digo, ¿quién será Eva?

—Sígueme—sonrió.

Uff, que bella sonrisa. Ay, em...digo, digo, ¿a dónde quiere que vaya?

Lo seguí, me llevó al patio trasero hasta la esquina final de este. Ahí había una pequeña casita, lugar donde vivía Eva.

—¿Es....—hablé. —...una perrita?—cuestioné mirando a la blanca perrita.

—Ajá, ¿sigues queriendo dormir con ella?—sonrió levantando una ceja.

—....es mejor idea que dormir con un chico—dije cruzando mis brazos.

—¿Qué piensas que te haré? —cuestionó acercándose a mí.

...

—Nada, ¿quién crees que soy?—dije un poco sonrojada alejándome de él con los brazos aún cruzados. —Aún así, ¿dónde está?—dije haciendo puchero mirando a otro lado.

—Dentro de la casa—respondió Javier.

Rápidamente lo miré con los ojos entrecerrados sin dejar de hacer mi puchero provocando que él riera.

—Mejor no me digas, lo descubriré sola—dije lléndome de ahí.

—Pff, hasta crees que lo vas a encontrar—rió burlándose de mí.

No le presté atención y entré a la casa. Odio admitirlo pero, bueno, tal vez no lo encuentre...¡La casa es enorme!
Javier entró a la casa después de mí, se me ocurrió seguirlo pero seguro pensará que soy una acosadora.
Lo único que vi fue que subió y dió vuelta a la derecha, de ahí ya no sé más.
Esperé un momento y subí lentamente las escaleras, le dije que la iba a encontrar y lo voy a hacer.
Comencé a caminar lentamente por el gran pasillo, hay demasiadas puertas...¿qué hago? ¿las abro? ¿toco? ¿qué?
Suspiré.
Entraré primero a la que está al final del pasillo. Empezaré por ahí.

Me acerqué a la puerta lentamente, no sé qué puede haber ahí; tengo miedo. Puse mi mano en ma manija de la puerta, parece que está abierta, es buena señal. La giré y..

—¡Hay, lo siento! ¡No sabía que estarías aquí!—dije tapándome los ojos con ambas manos.

¡La encontré! Pero, también lo encontré a él sin camisa..
Rápidamente se puso una camisa y se acercó a mí, me metió a la habitación de un jalón y dijo:

—¿Qué haces?—rió.

—Nada, solo...—dije aún con las manos en la cara. —¿Ya te pusiste algo?—cuestioné.

—Sí, tranquila—dijo riendo.

—Disfrutas reírte de mí ¿no?—dije cruzando mis brazos.

—¿Cómo sabes?—rió. —Oye, ven—dijo acostado en su cama mirando su teléfono.

Me acerqué.
—¿Qué?—cuestioné.

—Mira, ¿sabes qué es esto?—cuestionó mostrándome una foto de un grupo.

—Sí, es proyect11—respondí. —¿Por qué?—cuestioné.

—Habrá un concierto el próximo sábado y, bueno, no tengo con quién ir. ¿Vamos?

—¿No es una cita, verdad?—sonreí.

—No sé tú cómo lo quieras tomar—sonrió.

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