La despedida.

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La primera vez que recuerdo haber estado en un hospital, fue cuando tenía 6 años. Mi madre había enfermado y mi padre y yo estábamos con ella; lo único que recuerdo, es a mi padre y a mi sentados durante horas, mientras mi madre estaba en alguna de las habitaciones del enorme hospital.
Ese día, mi padre me prometió que todo saldría bien, y que no volveríamos a estar aquí.
Si algo sabía, es que mi padre cumplía lo que prometía, y así lo hizo. Almenos durante unos años.

Cuando cumplí 10, justo 2 meses después de mis cumpleaños, mi madre volvió a enfermar, y tuvimos que regresar al hospital. Sólo que está vez, estábamos aquí  para despedirnos de ella. 

En cuanto llegamos al hospital, mi padre toma mi mano y la aprieta un poco.
Caminamos por un pasillo largo lleno de puertas y personas llendo y viniendo a lo largo de el, algunos usan batas blancas, así que supongo que son doctores. Nos detenemos frente a una de las puertas que estan hasta el final y entonces mi padre vuelve a apretar mi mano- estas lista cariño?- dice con una sonrisa triste . Yo asiento y entramos ala habitación.
Cuando estamos completamente dentro , lo primero que veo es una cama justo en el centro de la habitación, es grande y un poco alta, a uno de los lados hay una pequeña mesa con una lámpara y unas flores frescas que supongo son las que mi padre le trae a diario. Al otro lado hay algunos aparatos que no dejan de sonar y un banco ala altura justa de la enorme cama.

Entonces veo a mi madre en ella, tiene algo alrededor de su cabeza que queda justo en su nariz, tiene la cabeza envuelta con un pañuelo de los que solía usar en casa, recuerdo que la primera vez que utilizo uno, le pregunté que porque lo hacía , sólo me sonrió y dijo que solo sería  por un tiempo.
No era  nada a como la recordaba. Antes tenía su cabello negro y largo. Y le encantaba traerlo trenzado  cuando  cocinaba. 
Le encantaba cocinar pasteles para mi padre y para mi; además mi me gustaba hacerlo con ella.
Ahora, ella estaba más pálida y más delgada,y tenía sus labios un poco secos.
Cuando se da cuenta de que estamos aquí; nos sonríe. Entonces nos hacercamos. Mi padre de sienta en el banco y me pone en sus piernas para así  estar ala misma altura que mi madre.

-- Hola cariño -- su voz es un poco más ronca de lo que recuerdo apenas y la escucho -- como estas?

No contesto, por que creo que si lo hago me pondría a llorar. Le había  prometído a mi padre que no lo haría, que sería fuerte. Pero nunca pence que sería tan dificil.

Le tomo la mano a modo de respuesta, entonces noto que está  más fría que de costumbre.-- tienes frío??

-- No. Estoy bien, no te preocupes por mi.-- ella hace el mismo gesto que hizo mi padre y me da un apretón en mi mano -- estas más grande que la última vez que te vi, eres muy hermosa mi niña y.....

--- No quiero despedirme de ti -- digo antes de que ella termine y entonces rompo a llorar.
Mi padre me abraza y une su mano con la de nosotras dos.

-- Porfavor no hagas que me despida de ti-- digo sollozando.

-- Yo tampoco quiero despedirme, pero es necesario hacerlo. Tienes que entender que esto es lo mejor. Además, nosotros somos privilegiados por poder hacerlo; porque hay personas que lo lo pueden hacer. Me entiendes?? -- asiento -- le he pedido a tu padre que me diera la oportunidad de despedirme de ti, por que quiero que ambos me prometan una cosa.--ella me toma de la barbilla para que levante la vista hacia ella --  Quiero que me prometan, que siempre van hacer felices. Que siempre luchen por lo que quieren, y que nunca se rindan tan fácilmente, por que las cosas que valen la pena, no se consiguen de la manera más fácil.-- me reacomoda algunos mechones de cabello y yo me acerco más ella.
-- Quiero que siempre se apoyen el uno al otro, que se tengan confianza y que nunca se separen por causa de algún problema. Porque ningún problema será suficientemente grande si están juntos.
Quiero que me prometas que siempre vas a seguir a tu corazón, por que pese a lo que muchas personas piensan. El corazón es el único que nunca se equivoca. Crees que puedas  hacer eso?-- mi padre y yo sólo asentimos, entonces mi madre sonríe y vuelve hablar.
-- Se que a tu padre no le gustará esto. Pero eres muy hermosa, y en algunos años eso será un gran problema para tu pobre padre. Por que eso significa que habrá muchos chicos alrededor de su pequeña,-- esta vez cuando lo dice sonríe de la manera que solía hacerlo antes de venir al hospital -- pero también se que el espera que encuentres a un hombre que te haga muy feliz; así como yo encontré a tu padre.

--- Aunque eso sea talvez cuando cumpla treinta-- en cuanto dice eso, mi madre vuelve a reír, pero esta vez tose un poco.

-- Si , creo que eso es lo más probable, pero también se que eso es algo que muy en el fondo también deseas -- ella  limpia algunas lágrimas de mi cara.-- quiero que sepas que yo siempre voy a estar contigo. Talvez ya no nos podamos ver, pero yo siempre voy a estar aquí -- dice señalando mi pecho , justo en mi corazón--- en tu corazón. Nunca te voy a dejar sóla mi niña. Nunca.
Es evidente el cambio en su voz, ahora suena un poco más triste.
No se cuanto tiempo tardamos, pero para mi no es suficiente, cuando el doctor entra para pedirnos que la dejemos descansar.

-- William, nos puedes dar un momento más porfavor? -- dice mi madre al médico-- sólo unos minutos más.

El duda un poco, pero nos permite quedarnos. -- Noah, puedes darme el obsequio ahora? -- mi padre le entrega una pequeña caja, y ella me la entrega a mi-- esto es para que siempre recuerdes que no importa lo que pase, siempre voy a estar contigo.

Cuando lo abro, hay un pequeño dije de plata en forma de corazón. En la parte de atrás una inscripción  ("Te amo mi niña"). Tal y como  mi madre me dece. Mi padre me ayuda a ponérmelo , entonces como puedo, le doy un abrazo a mi madre y rompo a llorar otra vez.

--Te amo mi niña, eso nunca lo olvides.--dice sollozando también-- los amo a los dos.

Tres días después, mi madre murió.

El día de su funeral, estábamos rodeados de gente, pero yo sólo podía sentir la mano de mi padre, mientras el me sujetaba. Fue ahí, donde me di cuenta , que esta sería la verdadera despida entre mi madre y nosotros. Y sabía que desde ese momento, haría lo que fuera necesario para poder cumplir la promesa de ser felices. Así como sabía, que ella cumpliría la suya, de estar siempre a nuestro lado.

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