Siento que estoy cayendo en un gran agujero negro, no puedo respirar y no hay nada alrededor mio de lo que pueda sujetarme, no puedo parar. Veo la calle, las personas pasando despreocupadamente, algunos tiene bolsas con las compras del día, otras conversan entre ellas; ocasionalmente pasa algún carro. Miro más cerca y veo una puerta abierta, grandes ventanales de marco rojo, un rojo que en algún momento debió serlo; pero los años habian hecho ya lo suyo y las paredes llenas de cuadros de la cafeteria. Aun más cerca veo a la señora Maisie sirviendole su café diario al viejo O'Bryan mientras este lee su periódico, en la otra esquina una chica de la cual no puedo recordar su nombre, sontiene un libro con una mano intentando leerlo mientras con la otra sujeta una cuchara con un pedazo de la torta de chocolate que tiene frente a ella; también esta, por ahí, Anthony, un adolescente de unos dieciseis años que trabaja en sus tiempos libres en la cafeteria, tratando de recordar todas las ordenes que se rehusa a apuntar en la libreta amarilla que guarda en su delantal. Miro incluso más cerca y allí justo en frente mio estan ellos, tres, observandome, hablando algo que no puedo entender, no los escucho, no me interesa; y a pesar de todo esto que tengo a mi al rededor siento que estoy sola, no hay nada y el agujero negro se hace cada vez más profundo y yo no puedo dejar de caer.
Sentí un pequeño empujón en el hombre derecho, era Sarah intentando devolverme a la realidad.
- ¿Estás bien Nia?
- Sí, solo estaba un poco distraida. - Vaya pregunta estúpida, ¿estoy bien? Estoy todo lo bien que cualquiera podría estar después de todo lo que ha sucedido.
- Te preguntaba si estás segura de mudarte, Jared y yo no creemos que sea una buena idea...
- Y yo definitivamente tampoco. - Interrumpió Steve.
- No se si segura sería la palabra, pero no tengo donde quedarme aquí.
- Sabes que puedes quedarte con nosotros, ¿no?
- Lo se Sarah, pero no sería mi hogar, ya no tengo uno y necesito algo nuevo para mi.
- Pero...
- Pero ya di el primer adelanto por la casa, asi que supongo que no hay marcha atrás, - dije forzando una pequeña sonrisa. - Estaré bien, solo está a cuatro horas de aqui, podremos visitarnos cualquier día.
- ¿Y que hay de tu mamá?, ¿qué hay de Susan? Ellas te necesitan, creo que te estás apresurando, no se si debas tomar una decisión asi después... después de lo que has pasado.
Pronto se formó un silencio extraño, yo no iba a hablar del accidente, ellos lo sabían, no estaba lista y probablemente nunca lo estaría.
- Yo solo digo, si querías comenzar de nuevo, ¿por qué no la ciudad? ¿por qué Leighville? Es como salir de este agujero para meterte en uno mas pequeño.
Jared trataba de ser gracioso e interrumpir el momento incómodo que se había hecho presente entre nosotros; por las sonrisas forzadas que todos pusimos, lo segundo fue lo único que consiguió.
- Es Leightonville... y ahí creció Brandon, supongo que quiero saber un poco más de él, era mi esposo y jamás conocí a su familia.
- Ni siquiera sabes si siguen viviendo allí.
- Pues lo averiguaré.
Yo trataba de acabar com el tema y aunque Sarah me miraba con compasión, sabía que en el fondo estaba enojada, no toleraba la idea de no tener la razón y de saber que no había nada que pueda decir para hacerme cambiar de opinión. Yo la amaba, a ella tanto como a Steve y a Jared, amaba a mis mamás, sí, a las dos, pero por algún motivo estl no era suficiente para quedarme, lo había perdido todo, mi hogar, mi familia, mi vida y para buscar un nuevo camino tenía muchas cosas que cerrar, necesitaba mudarme a Leightonville, es el único lugar donde encontraría las respuestas que buscaba.
***
Mamá es una mujer hermosa, con su largo cabello rubio y ojos verdes, apesar de su edad aún era capaz de llamar la atención de quien ella quisiera; pero no quería, toda su vida la dedicó a ayudar a los demás, jamás se casó ni tuvo hijos; me permitió decirle mamá solo por virtud de que mi madre biológica odiaba ese título y me obligó a llamarla siempre por su nombre: Susan. Eran hermanas y eran tan distintas la una de la otra, Susan era hermosa también y lo sabía y le gustaba que los demás lo notaran también, siempre fue así; vivió mas preocupada de ser el centro de atención de los hombres y la envidia de las mujeres que de su propia hija. Yo sé que me quiere, solía decirme que de no haberme querido no hubiera dudado en dejarme siendo apenas una bebé recien nacida en la calle, en el frio, indefensa y vulnerable para que el destino decidiera que iba a pasarme. No recuerdo si alguna vez me dijo te amo o me dio un abrazo, ella demostraba su amor de otras maneras, con ella jamás me faltó nada, estudié en las mejores escuelas que ella pudo pagar, siempre vestí ropa nueva y bonita, tuve las mejores muñecas, pude salir a donde yo quise y hacer todo lo que desee, ella jamás decía que no; supongo que era su forma de disculparse, por que no me faltó nada, es cierto, a excepción de una madre, de una verdadera madre, alguien que se quede al pie de tu cama mientras estas enferma, que te lea un cuento y te de un beso de buenas noches, que te abraze y te felicite cuando tienes una buena calificación y que de la misma forma te castigue cuando haces algo malo, que te llame y te pregunte donde estas y que se enoje contigo cuando llegues mas tarde de lo acordado; pero bueno, para todo eso, estuvo mamá o al menos intento estarlo.
Conocí a mamá cuando tenía siete años, en el funeral de la abuela. Susan manejo casi ocho horas seguidas hasta que llegamos a Brightwood; jamás había visto a su familia y por la cara de sorpresa y los murmullos de los asistentes al funeral ellos tampoco sabían de mi existencia. Mamá lo disimuló bien, se arrodilló frente a mi y me dijo que estaba feliz de conocerme al fin; camine de su mano por todo el lugar mientras ella me presentaba a todos, ese día pocos recordaron que la abuela estaba en el medio del saĺon dentro de una caja yaciendo sin vida; no, ese día el centro de atención fueron Susan y su hija aparecida.
Dos años después nos mudamos a Brightwood por que Susan dejó de trabajar y perdimos la casa en la que viviamos, entonces tuvimos que ir a vivir con Anne y no fue hasta ese momento que ella me ofreció que la llamara mamá; a Susan no le importo así que desde ese día ella ha sido mi madre también.
Ahora tengo casi veintinueve años y me dirijó a comenzar desde cero otra vez, me mudó lejos de todo lo que conozco por que sientó que ya nada de lo que tengo es verdadero; esta vez Susan no estará para defenderme y enseñarne, ni mamá para cuidarme.
Solo me acompañaran y me ayudarán con la mudanza, luego se irán y seguirán con sus propias vidas
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Leightonville
Mystery / ThrillerJordanía, tenía una vida perfecta, vivía en un pequeño pueblo junto a su esposo y su pequeño hijo; hasta que un trágico accidente le arrebató todo lo que ella conocía. Un mes después del accidente decide mudarse a otro pueblo aun más pequeño, Leight...
