–Sabes, a veces tengo un sueño.– habló Dick mientras se sentaba en el borde de un edificio, de los más altos de Gotham. Desde ahí arriba se podía ver la ciudad completa iluminada por las luces de la noche mientras todas ellas penetraban la niebla. Era como una forma de alejar la oscuridad, como si la ciudad misma viviera desafiando la oscuridad que la envolvía siempre.
A Dick le gustaba la vista, y había decidido compartirla con su compañero. Damian se acercó hasta el borde, pero se mantuvo de pie a su lado.
–¿Un sueño?
Dick asintió sin despegar sus ojos de la ciudad, el viento era fresco y le agitaba el cabello oscuro como si jugara con el, también liberaba el olor fuerte del shampoo de lirios que utilizaba. Damian podía percibirlo. Finalmente atraido por el olor se sentó al lado de Dick, dejando ambos sus pies colgando en el vacío que presentaba estar ahí arriba a solo un paso de una larga y trágica caída, a lo que ninguno de los dos prestaba particular atención.
–A veces sueño con que tu y yo escuchamos un ruido extraño y tenebroso. Y corremos en dirección contraria en lugar de ir a enfrentarla .– Dick sonreía mientras hablaba, pero sus ojos mostraban algo más, una especie de mensaje secreto, como un deseo.
Damian no entendía que tenía de especial correr como cobardes y porque aquella idea parecía agradarle tanto a Dick.
–¿Sueñas que huimos, Richard?
–Huimos asustados. Al principio nos quedamos petrificados por el miedo, luego hay un segundo ruido más fuerte y aterrador, entonces corremos hacia la direccion contraria al ruido. Tu especialmente, corres tan rápido que me cuesta alcanzarte.
–Yo jamás húyo. –La voz de Damian era firme, como la de un soldado. Dick soltó un suspiro, el sonido sonó a una cayada resignación, apoyó las manos detrás de él en el suelo sin despegar la vista de la cuidad, poco a poco las luces iban apagándose, dejando que la niebla se mostrara más oscura y espesa.
–Lo sé, kiddo, lo sé.
De pronto una luz enorme penetro en las nubes perforando la oscuridad, y en el centro de aquella enorme luz había el símbolo de un murciélago.
–Además... –añadió Damian mientras se ponía de pie sobre el borde y sacaba un disparador de gancho de su cinturón –¿Qué es la vida sin un poco de riesgo?
Y luego Damian saltó al vacío. Dick lo siguió solo un segundo después.
Esa fue la ultima vez que hablaron del tema. Damian solo recordaría esa conversación años después solo para darse cuenta, que ahora él desearía haber huido de los extraños ruidos de la oscuridad.
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N. A: Hola, tenia mucho sin subir nada, así que decidí traer esta pequeña historia que se me ocurrió. Ojalá les guste.
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A veces tengo un sueño
Historia CortaEs una noche calmada de patrullaje en la que Dick le muestra su lugar favorito de la ciudad a Damian y le cuenta un sueño que suele cruzarle por la cabeza.
