Sin ti

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-Dime, ¿Cómo lo lleva?
-Nada bien, no quiso desayunar y eso que le ofrecí mi pescado favorito.

Sonrió con cierta tristeza, acaricio su cabeza llena de pelo azul, comprendiendo el dolor que debe tener por dentro, el cual oculta con una facilidad asombrosa. Engaña a muchos, pero a mí y al resto del equipo –que involucra solo a los más cercanos- no.

-Ve con Charle, creo que tenía algo importante que contarte. Yo iré a verlo.
-Está bien Erza...

Bebo lo que resta de mi batido de fresa, limpio mis labios y me levanto decidida con una dirección clara en mente. Esquivando calles y personas llego a aquella modesta cabaña que pertenece a Natsu y Happy, toco la puerta un par de veces por mera educación, pero al no recibir respuesta trato de abrirla, sin embargo, me llevo una sorpresa al notarla sin seguro, la sala de estar luce bien, arreglada a su modo, con un par de ropa regada por el suelo, voy directo a la habitación principal y la encuentro completamente vacía.

-No está aquí...
-¿Lo viste salir?
-En realidad, vine para asegurarme de que no cometiera otra estupidez. Pero cuando llegue iba de salida, dijo algo sobre ir a casa de Lucy, para sacar sus cosas.
-Supongo que eso es un avance. Alcancémoslo, nos necesitara.


El apartamento luce completamente extraño, ya no emana esa típica vibra hogareña que tenía años atrás, Natsu está sentado en el piso, con una caja junto a él, llena de libros y hojas sueltas con manchas amarillas debido al paso del tiempo. Sostiene una hoja de papel, lee en voz baja mientras observo un par de lágrimas caer. Me acerco y reconozco la caligrafía de inmediato.

-Cuando Happy y yo fuimos a entrenar, justo después de que la batalla contra Tartaros se terminó, dejamos esta carta para Lucy. –Pose una de mis manos sobre su hombro, los sollozos comenzaron- En ese momento no me detuve a pensar en el daño que había provocado al dejarla aquí, sola, después de lo que habíamos perdido, Igneel... -quejidos- Acuario...-veo lo que sostiene en su mano, la llave celestial de Acuario, rota- Debí estar aquí para ella...-El llanto que escuche me quemo por dentro, incluso el quejido que Gray soltó por detrás de mí fue obvio y fácil de detectar- Debí protegerla...
-Todos debimos, Natsu. No fue tu culpa.
-¡Lo fue!

Se había levantado de su lugar, con la carta estrujada entre sus dedos y lágrimas recorriendo sus mejillas, se veía herido, apagado, sin embargo, agradecí verlo explotar al fin, no lo había hecho desde la muerte de nuestra compañera Lucy, necesitaba sacar todo.

-Ella hizo lo que hizo por ti, Natsu.
-No tenía por qué, y ahora está muerta. Ese maldito libro la acabo.

Se dejó caer en el suelo, el llanto corrió sin pena y ahí vi la oportunidad, me hinqué frente a él para envolverlo con mis brazos. Sentí como dio un respingo, pero se dejó ir, me abrazo y el llanto tomo mucha más fuerza.

-Ya es momento Natsu... -Apretó mi ropa en puños- Debes dejarla ir.
-Pero la extraño mucho.
-Extrañarla no hará que vuelva, ella no quisiera que estuvieras así, diría que siguieras adelante, sonriendo como acostumbras.
-Suena como algo que ella diría.
-Créeme, ella solo desea que vivas.



-¿Natsu está bien?
-Lo estará, maestro.
-Eso espero, ha pasado mucho tiempo y no quiero que trate de atentar con su vida de nuevo.
-No lo hará. Lucy no se lo perdonaría...
-Pero ella no está aquí para detenerlo, Erza. La primera vez tuvimos suerte, no quiero saber que pasara si lo intenta de nuevo.
-Estoy de acuerdo, maestro. Estaremos al pendiente de él.

Makarov suspiro sobre su escritorio, tomo unos papeles de la mesa y se los tendió a Titania con un poco de preocupación tatuada en el rostro.

-Esto llego hoy por la mañana.
-¿Un trabajo?
-Sí, directamente enviado desde el consejo. –Erza abrió los ojos con sorpresa- Menciona un gremio oscuro que está causando problemas en el puerto de Marmorea. al parecer peleas clandestinas.
-¿Han robado algo?
-No lo dice, solo nos dan la orden de capturar de inmediato.
-Es muy extraño, suelen dar más detalles.
-Me preocupa, lleva al equipo y averigüen, manténganme informado.
-Por supuesto maestro.

Erza camino dispuesta a salir, cuando un carraspeo de Makarov la detuvo.

-Lleva a Natsu contigo. Esperemos que algo como esto "lo encienda" de nuevo.

Erza se marchó con una sonrisa, los ojos de Makarov se contrajeron en cuanto la perdió de vista.

-Tengo un mal presentimiento.



-Siempre temí entregar mi vida... -la voz sonaba dulce entre la oscuridad de la noche, el aire era frio pero sus ropas junto con aquella armadura plateada la protegían de la ventisca- Hoy ya no es así, me decidí y nadie habrá que me lo impida.
-No deberías estar aquí, eres blanco fácil en este lugar.
-Por supuesto que no, Liam. –la peli plateada lo observo- Solo serán unos segundos más.
-¿Estas segura? –se acercó a ella, colocándose a su derecha observo lo que captaba la atención de la chica- Hace poco estuvo aquí...
-Así es, su olor aún persiste. –se agacho, acerco su mano al ramo de alcatraces pulcramente colocado frente a la lápida, apenas si roso los pétalos- Es el aniversario de su muerte.
-¿La extrañas?
-Un poco, sí. –se levantó al sentir una pequeña gota contra su mejilla- Es hora de irnos, lloverá dentro de poco.

Aquella mujer dio la vuelta, dispuesta a salir del cementerio de la catedral Kardia, la más importante de Magnolia. La observo caminar con lentitud, ella tenía específicamente prohibido volver a esa ciudad, pero parecía tentar su suerte ante su líder.

-No tienes remedio, Lia. –miro la lápida una vez más- Descansa en paz, Lucy Heartfilia.

Se apresuró a alcanzarla, aunque sabía que no corría peligro en esa ciudad, debía encargarse de sus acciones, el seria su cordura si ella trataba de hacer alguna estupidez.

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