Son pocas las veces en las que nuestras reuniones son calladas, y era de esperarse, pues mi hermana menor YeongSu organizó una fiesta para anunciar que tenía cáncer de estómago en etapa 3.
El parar de viajar fue tan repentino, que asumí se debía a algo, pero imaginaba que era una de esas veces en donde solo necesitaba tomar un breve respiro de los vuelos, autobuses y hoteles. Una de esas pausas en tierra, creo que les llaman.
TaeHyung aprieta mi mano por debajo de la mesa.
YeongSu está comiendo de la rebanada de pastel que HoSeok le sirvió antes de dar la noticia. Tal vez creyó que el azúcar amenoraría sus nervios. Pero no se le ve nerviosa. Ni siquiera un poco preocupada. Esa es la peor parte del asunto.
El rostro de papá es indescriptible, supongo que aún sigue en shock. Al igual que todos, claro.
JiMin toma la iniciativa.
—¿Hace cuánto lo sabes?
Mi hermana da un último bocado existente de su pastel y habla calmadamente.
—Fue durante mi viaje a Holanda.
—Hace 3 meses...—Susurra para sí mismo papá, aunque todos logramos escucharlo en medio de ese silencio incómodo. —¡¿y cómo es que seguías de viaje por Europa?!, ¡Podrías haber vuelto antes e ir al hospital!
Suspira antes de continuar.
—Papá, no tiene caso, de todos modos, no puedo obtener las quimioterapias. El doctor del hospital central de Ámsterdam me lo dijo.
Sus palabras hacen eco en la habitación. Como era de esperarse papá se indigna ante su respuesta, no por nada es SeokJin, el hombre de negocios mejor pagado en Seúl.
—¡No me importa lo que un holandés con título de Medicina pueda decir! —Intercalo mi mirada entre papá y YeongSu, la última parece lejana a los gritos del castaño, como si su mente estuviera aun en otro continente. Pero claro, estamos hablando de mi hermana, lo cual es normal. —¡Mañana mismo iremos al mejor hospital que exista en la ciudad!
Conozco a mi hermana, sé que de no ser por HoSeok no diría nada y posiblemente estaría muriendo en una camilla de hospital en algún país extranjero. Así que agradezco internamente a lo que haya hecho para convencerla.
Era todo un misterio el pensar como ella. Jamás se preocupaba por nada y dejaba que la vida la sorprendiera de una forma u otra. No se podía quedar quieta. Siempre viajando, de aventura en aventura, fotografiando. Tenía suerte de vivir de eso.
Así que todo el sermón de papá histérico solo logro convencerla de ir con un especialista local. Vaya debe estar de humor. O tal vez solo no tenga esperanzas y espera a que ninguno de los presentes las tenga. Cualquiera de las dos opciones era impredecible.
Sonríe y voltea hacia mí.
—¿Tu qué opinas hermanito? —Parece que el sentido de muerte para ella es un chiste.
—Solo quiero lo mejor para ti. —Hizo una seña para que continuara, como si no entendiera mi punto. —Deberías de considerar la idea de papá y buscar a un mejor especialista.
Mira hacia los demás en busca de otra sugerencia. Pero se limitan a asentir.
—Está bien, si tanto insisten iré a que midan mi tiempo de vida.
No lo soporto más y me levanto bruscamente de la mesa para salir apresuradamente al jardín con TaeHyung pisándome los talones.
Es increíble que en una situación así siga comportándose indiferente como siempre. Va a morir. O al menos eso es lo que ella cree, y lo peor es que no tiene miedo de ello. Lo cual me asusta.
Me siento de un tirón sobre el césped. Agobiado, confundido y enojado.
Mirando los columpios viejos puestos en el roble que, papá instalo cuando éramos niños. No puedo evitar pensar en la cara despreocupada y llena de ironía que YeongSu hace un momento tenía.
Después de tanto era de esperarse que nunca cambiaría.
Jamás. Es imposible.
Siempre sería mi hermanita fría y oculta-sentimientos toda su vida, o al menos, lo que quedara de ella.
Siento como los conocidos brazos de mi esposo rodean mi cintura a la par que el césped detrás de mí se aplasta y su barbilla se posa sobre mi hombro.
—Tal vez solo este asustada, es todo. —Su clamada, pero igualmente preocupada voz, inunda mis oídos.
—O tal vez le da igual todo. Como siempre.
Suspiro con cansancio.
—Deja que lo asimile, una vez que escuche lo que un especialista tenga que decir, no dudara en entrar en tratamiento. —Volteo mi rostro hacia el suyo. —Le daré a tu padre el número de un amigo que es especialista en oncología. Trabaja conmigo y es uno de los mejores en el país.
Asiento desganado.
—Elegimos un muy mal día para darles la noticia de la espera de nuestro bebe.
No era un secreto que mi amado esposo y yo buscáramos tener un bebe. Lo habíamos intentado por años y finalmente, luego de varias inseminaciones artificiales, y perder todas y cada una de nuestras esperanzas, pudimos lograr nuestro sueño. Bueno, no del todo, aún faltan seis meses para que eso suceda.
Besa mi mejilla.
—No te preocupes por eso ahora, YeongSu necesitara de tu apoyo. —Amo a este hombre enserio. —Ya habrá otra ocasión para hacerlo.
No malinterpreten mi reacción. Yo amo a mi hermana, es mi mejor amiga en el mundo y la única hasta ahora. Después de todo, nacimos juntos, crecimos juntos y prometimos permanecer juntos hasta que uno de los dos muriera primero.
Esa era una incógnita de la cual no queríamos escuchar la respuesta. Saber quién se quedaría y quien se iría, era el mayor temor de ambos.
Aunque, posiblemente ya tengamos una idea de lo que pasará.
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Es una nueva historia que no e dejado de pensar desde hace tiempo ya.