Presionaba su cabecita contra el tronco del gigantesco árbol. El ambiente olía húmedo e inspiraba color verde, a pesar de que el panorama no tenía nada que ver con ese pensamiento. Las dunas amarillas se extendían hasta dónde alcanzaba la vista y el cielo rojo, iluminado por el sol naranja, cubría el cielo dando la apariencia de un manto de resplandor sobre el delicado, y sin embargo macizo, cuerpo de un titán de arena. El árbol se alzaba, alto e imponente, en medio del desierto. En un amasijo de ramas de madera rociada y hojas de verdor humedecido le brindaba sombra. Era un milagro. Con una copa inalcanzable y unas raíces ceñidas con dificultad, pero firme decisión, al suelo arenoso. Único defecto en un paisaje árido y caliente. Vida. Ni siquiera el gigante arenoso del desierto podría alguna vez, en toda la existencia que resta, contra el inmenso tronco cubierto de fango y enredaderas.
El viejo árbol generaba a su alrededor un ambiente tan suave y fresco que rociaba la piel con finas gotitas. Y entre sus fuertes y hábiles raíces dormía ella plácidamente.
Desde que tenía memoria había vivido bajo la sombra del árbol, la única zona fresca en ese desierto eterno. Esa masa viviente era su casa, amigo y hermano.
Él la resguardaba de las pocas pero fuertísimas tormentas que hacían oscurecer el cielo y le daban a la arena un tono de plata sucia, dejando que se mojara apenas lo necesario. La cubría de los relámpagos, que congelaban en flashes las gotas que caían y reventaban en fuegos voraces al encontrarse el suelo; la contenía cuando el rugido bestial del cielo la hacía tambalearse al vibrar la tierra con furia.
Entre tanto seco, el árbol y ella constituían otra cosa, otro aire, otro color. Constituían algo diferente. Un punto verde en medio de un mar amarillo, en medio de un planeta amarillo, y seco y caliente. Fertilidad en medio de un planeta infértil. Vida en medio de un planeta inhóspito.
Ellos dos, sólo ellos. Pequeños en un mundo inmenso. Inmensos contra un desierto inacabable. Débiles ante un sol quemante, insoportable y corrosivo y fuertes ante la esterilidad del planeta. Esperanzas de futuro. Esperanzas de vida.
Árbol y flor, viviendo la misma realidad, a la vez.
Árbol y flor haciendo una selva en medio del desierto.
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MUNDOS
General FictionUna humilde antología de mis cuentos cortos y microcuentos, y tal vez alguna poesía. Traídos al presente desde mi cementerio de escritos antiquísimos o redactados en el mismo minuto en el que los publico. Mundos del futuro y del pasado, posibles e i...
