Días Y Más Días

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Mi querido diablo, me atrevo a invocar tu recuerdo una vez más. Sinceramente, no he tenido intención de llamarte por las noches, pero mis sueños me delatan dejando entrever mis más inquietos deseos, haciéndonos creer que estoy añorando que todo vuelva atrás.

Hay días en los que me cuestiono todo y hay otros en los que acepto lo que venga, sin condición alguna.
Hay días en los que me niego y lucho como fiera contra lo que me oprime y me encarcela, y hay otros en los que busco con desesperación una buena jaula que coarte mi volátil andar.
Supongo que esa dualidad fue el puente que me permitió llegar a un alma como la tuya.

Hay días en los que la memoria me abraza, me arrulla con los recuerdos bellos y cálidos de un amor efímero y jovial. Uno de esos que, supongo, solo existen en las novelas o en las películas. Pero para mi suerte no fue así, otro punto para la realidad versus la ficción.

En esos días, agradezco que mi cerebro recopile tantos detalles. En esos días, me siento afortunada por las sensaciones que percibió mi cuerpo cuando el tuyo estaba junto a mí.

Te pienso y el corazón me late con prisa, es como si en mi interior, estuviera escondida una bomba de tiempo que amenaza con destruirlo todo en cuestión de segundos. Tengo miedo, ansiedad y nostalgia.
Me da miedo saber realmente lo que pasa por tu mente cuando estamos mirandos frente a frente.
Me da ansiedad sientir que, a tu lado, el tiempo parece estar disputando una carrera olímpica contra mi torpe actuar.
Me da nostalgia saber que los instantes que pasan, se pierden en un mar de recuerdos. En ese mismo mar en el que mi corazón naufraga sin rumbo, tal y como sucede en este momento.

Siendo sincera, me conmueve que mi corazón sea tan piadoso, tan abierto, tan iluso y tan inepto. Es como si en mí, se albergara una muchachita de 14 años en el cuerpo de una mujer de 21. Tal vez sea así. Tal vez, se trata de un mero enamoramiento efímero, tal vez es cuestión de un simple autoconvencimiento pasional, tal vez se trate de un absurdo capricho con alguien que no existió más que en mi pensamiento utópico, no en mi llana realidad.

Desearía con todas mis fuerzas que fueses eso, una mera invención de este corazón sediento, pero no. Eres tan real, tan terrenal. Eres celestial como infernal. Eres tan material como ideal. Eres como el rocío y la sequía. Eres un témpano que quema con la fiereza del fuego. Eres todo lo que desprecio y todo lo que anhelo.

Cuando la soledad rasca la puerta de mi insomnio nocturno, entra con desfachatez, tal y como tú lo hacías cuando entrabas en mi mente y corazón. Pero esta señora tiene otra intención, una mucho más infame. En las noches negras, me obliga a mirar el cielo, para darme cuenta que eres tan ausente como esa noche las estrellas lo son en el firmamento.

Un susurro apenas audible me dice que eres algo así como un ser imperceptible, eres lo más cercano a un cúmulo de energía que busca con apremio encontrar un medio para liberarse de la presión. Eso me dio a pensar durante noches, llegando a creer que, tal vez, eres el fuego y yo no soy más que una accesible explosión.

Hay días en los que las aves cantan felices sobre la rama de los árboles. Hay días en los que el sol resplandece sobre las cabezas de mundanos como yo que transcurrimos de forma mecánica por las calles del viejo puerto. Hay días en los que me detengo a ver la particularidad y la belleza de lo simple. Y ahí, tu rostro atraviesa como una ráfaga de viento gélido por mi pensamiento.

Te siento en el canto de las aves, te veo en el resplandor del mar, te inhalo en la brisa marina y te vivo cuando piso la avenida principal, esa misma callecita que nos cobijó durante algunas tardes y algunas noches, la misma que nos condujo a lo que yo considero, el infernal paraíso.

Los meses pasan sin mayor dificultad, el tiempo corre y yo no encuentro la forma de hacerlo regresar.
Mi leal y sincera mente está comenzando a traicionarme sin pudor. Hay días en los que te añoro con el alma y hay otros en los que desearía odiarte con todo el reconcor que intento guardar en mi corazón.

No sé aún si siento amor o  si siento desprecio. No sabría descifrar con claridad cuál es bueno y cuál es malo. Pero sé bien que ahora, hay una disputa entre los dos en mi pecho y creo que el primero quiere irse sin haber triunfado.
Jamás hubiera querido siquiera imaginar que, palabras tan brutales y breves salieran de tu mente, hubiera preferido que huyeras antes de saber lo que sentías estando con tus sentidos y consciente.

Quizas no lo quería, pero era necesario. Mira que estar prendada de alguien que te me como un mero juguetito vacío, es igual que estar esperando por que florezcan rosas en un terreno baldío.
Me gusta la palabra mero y conocido. El 1ero versa sobre algo simple y puro o, sobre algo insignificante y sin relevancia, algo casi superficial.
El 2do versa sobre alguien con quien mantienes un trato que no llega a ser una amistad. Ese tipo de personas que ves una vez en un lugar, luego te la topas otro día y no estas en el seguro de si debes acercarte a saludar.
Es curioso, pero lograste que con esas dos palabras, sintiera como si en mi pecho se clavaran un millar de puñales de forma bestial. Supongo que ese desprecio mecánico es lo que hoy me deja a la deriva en un nuevo naufragio. He estado suspendida en el aire durante años intentando desenredar la maraña de confusiones que custodia esa mente tuya que me embelesó. Hoy pareciera ser siempre estuvo clara y la madeja de confusiones no era otra más que yo.

Agradezco la aclaración de tu percepción sobre esta infame situación, pero quiero recalcar que es imposible hablar de amistad con alguien que te haz llevado a la cama en más de un ocasión, ignorando aún que, durante los cuatro años que vivimos en las sombras, llevabas tatuado a fuego la palabra "comprometido" en uno de tus dedos, es más, no recuerdo de tu parte ni la más mínima negación.

Me gusta imaginar que es cuestión de tiempo. Me gusta pensar que todo es mero asunto del universo. Me gusta cerrar los ojos para convencerme de que no te haz marchado. Me gusta emborracharme con tus putas mentiras y afectos inventados.
Me gusta la mala vida en el amor, me gustaría tenerte aquí. Pero también sé muy bien que, justo ahora, me gusta verme plena y sé perfectamente que contigo, no podría ser jamás alguien feliz.

Con ahogo y un sin fin de recuerdos.
Tu infame amante de medio tiempo.

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⏰ Huling na-update: Apr 17, 2019 ⏰

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