Siempre creí que la universidad era algo raro, grande, incluso diferente a todo lo que jamás pensé, y pues realmente lo es, más aún si está a miles de kilómetros de la ciudad donde creciste y viviste tantas experiencias que siempre estarán en una parte de ti. Ir a la universidad es como volver a iniciar el reloj vas a un lugar completamente desconocido con gente completamente desconocida. Es como volver a crearte ante los demás, pero al mismo tiempo es tan diferente a como una vez estuviste acostumbrada, pero aún así y de alguna manera sientes que estás listo para ir a por ello. No lo sé, es un poco extraño.
-Primer día de clases esto estará bien, todo será genial. Estará bien. - Digo para mí misma. Respiré profundo y entré a mi salón. Me senté en el primer asiento que vi, no miré a nadie más y esperé a que el profesor de la primera materia entrara al salón.
Como si el profesor estuviera contando los minutos ni bien mi reloj marco las 8:00 am el profesor entró al salón, como si tratar con un curso lleno de estudiantes de primer año fuese la cosa más gloriosa del mundo o bueno, tal vez lo era para él. A decir verdad, no se veía como el típico profesor que te hace sentir odio o miedo más bien este inspiraba confianza o al menos eso debía hacer el primer día, dejó sus cosas en la mesa y se paró en el centro para dar su presentación.
- Mi nombre es Ian McCourt y seré su profesor de "Introducción a los estudios de negocios internacionales" bien jóvenes quiero que ustedes se presenten ahora. Digan de dónde son y sus nombres.- Dijo Ian quien no tendría más de unos 45 años.
¡Lo que me faltaba una absurda presentación! Odio las presentaciones me parecen tan innecesarias.
Cada alumno se fue presentando, rogaba para se acabara la hora o pasara algo para no tener que presentarme pero mis suplicas nos fueron concedidas y llego mi turno.
Me paré, pasé al frente de la clase puse mis brazos detrás de mi espalda y dije:
- Mi nombre es Savannah Marshall y soy de Crawley. - Finalicé y volví a mi asiento, así se presentaron otros chicos más.
Hasta ahora la mitad de mi primer día se basó en presentación de profesores y todo aquellos que íbamos a necesitar para cada clase, normas, maneras de trabajo, etc. Nos dieron un corto tiempo para ir a comer algo o simplemente descansar, al parecer muchos ya se conocían y hablaban entre ellos y yo realmente me siento extraña en una ciudad en la cual era nueva o al menos en un lugar donde no conocía a nadie, así que saqué mi libro de "Alicia en el país de las maravillas" y comencé a leerlo una vez más. Estaba tan concentrada que no me di cuenta que el profesor había entrado y estaba parado a lado mío.
- Disculpe si la estoy molestando en su momento de lectura, desea usted un café o algo. - dijo sarcástico este. Lo miré seria, aunque me había parecido gracioso el comentario, me limité a guardar mi libro y me acomodé de una mejor manera en mi asiento para prestar atención a lo que sea que vaya a decir ese tal profesor.
- Muy bien ya que la señorita... dígame su nombre. - dijo el profesor señalándome.
- Savannah Marshall. - dije.
Ay no era de esos que te agarraban pica, excelente Savannah, dije para mí misma.
- Muy bien ya que la señorita Marshall sabe demasiado sobre la clase de hoy va a....- no terminó porque alguien golpeó la puerta.
- Si este voy a pasar. - dijo este de manera desinteresada. Era alto y de un cabello negro, sus ojos eran de un verde tan profundo que te daba la impresión de que no fuesen reales, eran de un color alucinante, a decir verdad.
Lucía como esos chicos que no les importa meterse en problemas, tenía una apariencia de ser bastante impotente, vestía de unos jeans azul oscuro y una camisa negra que hacían resaltar sus ojos mucho más.
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Dear Savannah (Sin Terminar)
Teen FictionEstás por hacer la mayor locura de tu vida lo sabes, ¿verdad?-Me dice Thomas con una sonrisa burlona y seria a la vez. -¡Sí, estoy muy emocionada! Debí decidir hacer esto antes, ¿no lo crees?-Digo con una emoción que hizo que las dos personas que es...
