-Mierda, es Emily-dijo asustado y frustrado.

-Cal, sé que estás ahí ábreme la puerta.

-Anda déjala pasar-dije con una media sonrisa.

Me bajé de su cuerpo, sentándome en la cama arreglándome la blusa y mi cabello, calum intentó calmar a su amiguito mientras se dirigía a la puerta.

-¿Qué quieres?- le preguntó a la pequeña.

-Estaba aburrida, y quise venir a jugar contigo- habló sin percatarse de mi presencia.

-Estoy ocupado-me señaló- jugamos más tarde.

-¿Tú eres novia de cal?-se me acercó con una pequeña sonrisa.

-No princesa, soy su mejor amiga-sonreí.

-¿Cómo te llamas?-preguntó tímida.

-Amy, y tú, Emily, lindo nombre.

-Gracias-dijo con sus mejillas rojas, se giró a ver a Cal- ¿Quieres jugar a las princesas conmigo?.

-No, estoy ocupado, más tarde- me miró pidiéndome ayuda.

-¿Y tú Amy?- preguntó haciéndome un puchero, No puedo negarle nada si me hace esa carita.

-Claro que si-Sentí que me asesinaban con la mirada- y tu primo también jugará con nosotras- vi las intenciones que tenía de negarse pero me adelante- anda a buscar los disfraces, linda.

-Yay- salió corriendo.

Cal con cara de niño berrinchudo es una ternura-No me veas de esa manera- me acerqué-luego te lo recompensaré.

-Conste-me dio un fugaz beso- pero en estos momentos estoy que meto a esa niña del mal, en una caja destino a la Antártida.

Reí-No seas malo, ella es un amor de persona.

-Contigo, a mí hoy me despertó echándome agua helada, aún tengo congelado el cerebro.

-Eso te pasa por dormilón-sonreí sobre sus labios.

-¿No es que son amigos?-dijo una pequeña voz al lado de nosotros- los amigos no se besan.

Okay, incomodo.

-Escucha-me agaché para estar a su altura-Nosotros somos amigos muy buenos amigos, toma ese beso que viste como el beso de mejor amigos por siempre.

-Yo cuando sea grande también podre besar a mis amigos-dijo emocionada.

-Claro que NO señorita, usted será monja- afirmó Cal.

No habla en todo el momento incomodo, bueno para mí lo es, pero habla para decir que va a ser monja ¡Kiwis!

-Pero yo no quiero ser monja- se quejó.

-No importa, serás monja y no se hable más, no quiero que ningún vagabundo aprovechado venga y meta su salchicha en...- le pegué para que dejara de hablar.

-Auch, bien me callo-se fué maldiciendo en voz baja hasta la cama.

-No te preocupes por lo que diga el testarudo de tu primo, yo te ayudaré con él-dije quitándole las lágrimas que corrían por sus mejillas con mis pulgares.

-Gracias-rodeó mi cuello con sus pequeños brazos.

-Tú no serás monja ¿Verdad Calum?- lo miré fijo.

-¿Qué? ¡Sí! Ella lo será, y tú también si sigues de su lado,

Me paré delante de él cruzando los brazos-¿Seguro que quieres que yo sea monja?- enarqué la ceja.

Beso ProhibidoRead this story for FREE!