Matar a un Ruiseñor

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Era una noche lluviosa y hacía frio, los dos únicos factores que Rose necesitaba para quedarse en casa tranquilamente leyendo en vez de salir de fiesta. Lo tenía todo listo: una taza de café caliente, una manta de las calentitas y su pijama de pelito.
Se dejó caer sobre el cómodo y gran sofá negro que acaparaba la mayor parte del salón de la casa. Acto seguido se echó la manta por encima de los hombros y colocó la taza de café en la mesita de al lado. Extendió la mano y cogió el libro con el que estaba: Matar a un Ruiseñor. A Rose le encantaba leer, era su mayor hobby, podía estar horas y horas leyendo sin parar, devoraba los libros como un niño pequeño se come las golosinas. Sustentaba una media de 7 libros al mes, lo cual era alimentado gracias a la tienda de libros de su mejor amiga Helena, a la cual conocía desde que tenía 6 años. Siempre que Rose terminaba de leer el libro que tenia entre manos acudía a la librería de Helena a comprar uno nuevo. Leía todo tipo de libros: ciencia ficción, novela histórica, fantasía, amor, terror... cualquier cosa con paginas y letras le valía.
Tras acabar el libro que tenía, bostezó sonoramente y cogió el movil para ver la hora que era, ahi es cuando se dio cuenta de que eran las 6 de la madrugada, se había quedado toda la noche leyendo sin darse cuenta, y lo peor es que su trabajo comenzaba a las 8. Un trabajo temporal de esos que te cojes al acabar los estudios para conseguir un dinerillo mientras estas de año sabático, un trabajo normal en un supermercado normal, con el puesto de cajera.
Se levantó corriendo del sofá,  se dirigió a su habitacion, abrió el cajon de la ropa interior y cojio un sujetador y unas braguitas y se fue corriendo al baño. Una vez ahi encendió el agua caliente y se desvistió rapidamente. Se metió bajo el humeante chorro de agua tibia y se comenzó a lavar el pelo.
-Vaya semanita que llevo,no he dormido casi nada, pero al menos he terminado Matar a un Ruiseñor y por fin lo podre tachar de la lista de imprescindibles -se dijo a sí misma en voz alta-
-Tendré que pasarme por la librería después del trabajo a ver que tiene Helena nuevo para mí.
Al acabar de ducharse, salió del baño y se dirigió a su cuarto de nuevo, donde se puso su uniforme, cogió una mochila y metió la cartera y unos libros para devolverlos. Tambien metió un bocadillo de queso con lechuga que hizo la tarde anterior.
Salió de su casa y fue calle abajo hasta el supermercado en el que trabajaba.

Caida y auge de Rose Mcgowan Hikayelerin yaşadığı yer. Şimdi keşfedin