El Borracho Errante, excelente nombre para el bar de motociclistas en medio de la nada en el que me encontraba. Reconozco que esa noche había bebido demasiado, aun no sé si quería espantar mis demonios o llamarlos y que me arrastraran con ellos.
Luego de un pequeño altercado con un gorila a quien no le pareció que yo estuviera viendo los senos de su chica, como si fuera mi culpa que los estuviera exhibiendo, decidí irme.
Siendo honestos, debería decir que básicamente me arrastré a mí mismo fuera del bar al estacionamiento, y con algo de dificultad -no menos de dos veces se me cayeron las llaves- encendí mi moto, era una 1970, no hay nada más vintage que eso.
Emprendí el camino de regreso a la ciudad, la noche se sentía particularmente fría, mis manos se entumecían mientras me desplazaba a velocidad por el pavimento.
Vencido ya por el cansancio y la ebriedad, sonreí mientras pensaba que si no me caía era porque la providencia estaba de mi lado, poco o nada duro ese pensamiento y mucho menos mi suerte.
Luego de tomar una curva cerrada doble de la velocidad permitida, esta dio paso a un tramo muy largo en línea recta, me llamaron la atención un par de cosas. En primer lugar no reconocía la zona, no recordaba haber pasado por allí de camino al bar; y en segundo lugar una curiosa tienda de color rojo a un lado del camino. ¿Qué demonios? Pensé.
Mientras me acercaba mayor era la intriga, era casi hipnótico y me sentí un poco abrumado. El aire estaba enrarecido, me costaba respirar. Definitivamente bebí demasiado.
Intente entonces reducir la velocidad para entender que ocurría, y aun no sé si por el alcohol o por no mantener la vista al frente simplemente perdí el equilibrio, intente maniobrar, los cauchos chillaron pero fue inútil, mi Bonnie y yo nos fuimos contra el asfalto, me deslicé por varios metros mientras la moto fue despedazándose hasta parar en la maleza a un lado del camino.
Al salir del estupor inicial, ahora sí, que me arrastre de manera literal para salir de la carretera, ni se para que, en todo el trayecto no había visto ni un alma venir ni una luz en mi retrovisor. Logre sentarme y aunque sentía mucho dolor solo veía raspones y mi ropa rasgada, ningún hueso roto eso parece.
Joder, que noche tan oscura, era imposible ver mierda.
Pensé en utilizar mi celular como linterna y llamar a emergencias, pero al palparme no lo tenía encima, levanté la mirada y me pareció verlo en medio de la carretera entre los pedazos de mi Bonnie. Como pude y cojeando de una pierna llegué hasta él, estaba destrozado, la pantalla se había despegado del cuerpo del teléfono. Maravilloso, lo que me faltaba, ahí si fueron mis esperanzas de llamar a alguien.
Saque a Bonnie de la maleza, la empuje unos metros hasta ubicarme debajo de un poste para aprovechar su tenue luz, allí la estabilice para poder examinarla. Como era de esperarse, las abolladuras y raspones en la pintura eran numerosos, sin embargo, mi examen visual concluyo abruptamente al percatarme de que el tanque de gasolina estaba perforado, habiendo ya perdido casi todo el combustible, encenderla no era una opción.
Se me agotaban las opciones, y la verdad me parecía increíble que si había alguien en esa carpa no hubiera salido a investigar con todo el escándalo del accidente. De cualquier modo, estaba herido, solo e incomunicado.
Ya sin otro recurso a mi disposición resolví ir hasta la carpa por ayuda. Pero, honestamente el sitio me daba mala espina y no quería ni acercarme, pero no tenia de otra. Como comprenderán, el aspecto de la carpa y la locación simplemente no encajaban.
Cruce la carretera y comencé a acercarme, el pesar de mis pasos en la tierra árida y pedregosa del lugar me delataban, me parecía curioso pues toda la zona es un bosque templado de confieras, sin embargo aquí había arena.
Cuando me encontraba ya a escasos metros pude comenzar a apreciar mejor la carpa, su tamaño era considerable, como una casa, de un color rojo vibrante, como la sangre arterial, con detalles dorados que destellaban con la luz de la luna.
Al acercarme a la entrada, quizás por la adrenalina o el alcohol, el ambiente se torno pesado nuevamente, tenia dificultad para respirar y la visión se me hizo estrecha.
Antes de que pudiera recomponerme, la carpa se abrió y una mujer salio a mi encuentro.
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Gitana
Short StoryHistoria corta de terror y suspenso que relata la noche pesadillesca de un motociclista al encontrarse con una tienda gitana en medio de la nada. Inspirada en parte por la canción "Gypsy" de Black Sabbath.
