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 De repente me desperté. Ya eran varias noches que me despertaba en la madrugada. Iba a aprovechar para ir al baño, así que me levante con la poca energía que tenía y salí de mi habitación. Noté que la casa estaba completamente oscura, era señal que de que se había ido la luz, lo cual es extraño, no es algo que suela suceder en la ciudad.

 Al entrar al baño abrí la ventana del mismo, quería confirmar de que era un apagón en la manzana. Al mirar hacia afuera, vi todo  completamente negro, con lo que pude corroborar mi inquietud.

 Volviendo del baño pasé por la habitación de mi pequeño hermano. La puerta estaba abierta y no pude evitar mirar. Para mi sorpresa, él no estaba ahí. Fue algo confuso asi que me dirigí hacia el cuarto de mis padres para ver si estaba ahí o en todo caso avisarles lo sucedido. Lo extraño era que la puerta de la habitación de ellos también estaba abierta. Miré y mis padres no se encontraban en la cama. No entendía que pasaba, no se me hacía una idea de donde podían estar a estas horas. 

 Fui a mi habitación a ponerme un pantalón largo y salí de la casa. De paso revisé el patio pero no se encontraban allí . Tomé mi celular y al momento de hacerlo, recordé que sin luz no tenía internet para poder comunicarme por ese medio.

 Decidí salir a la calle y echar un vistazo, solo faltaba en que anduvieran en un carnaval de alguna calle cerca. Comencé a caminar por la vereda y noté un silencio como nunca antes. En esta ciudad por más que sea la madrugada, siempre había algún auto pasando, pero aquella noche, no había rastro de nadie que no sea yo. 

 En un momento paré de caminar porque me percaté de algo igual de aterrador que la desaparición de la gente, la luna... la luna no estaba, las estrellas eran lo único que iluminaban la noche. Ahí me di cuenta de porque la noche estaba mas oscura de lo normal.

 Era el único ser vivo en la ciudad, por no decir en el mundo. Era tenebroso, no había presencia de un insecto siquiera.

 No sabía si ya era delirio, pero también sentía que algo o alguien me perseguía.

 Fui un cobarde y no quería, ni podía aceptar nada de lo que estaba ocurriendo, así que regresé a mi casa para acostarme a dormir, al despertar todo habría acabado o al menos eso rogaba que sucediera.




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