Escribo desde lo más profundo de mi alma, con mi sangre portadora de cada palabra.
Escribo esto como carta de despedida, después de escribirle a casi toda mi familia, te toca a ti.
Eres una persona inteligente, pero se que te pasa. Se que estas corrompido por el miedo y el odio. Se que piensas que eres una de las peores personas que pueden existir, que, a pesar de todo, no mereces lo que te ha pasado a lo largo de tu vida.
No mereces un padre drogadicto, una familia desestructurada, problemas con el alcohol y las drogas y no mereces lo que te pasó aquel día, esa violación.
Se que has intentado ser fuerte, se que has intentado salir adelante, que has intentado hacer amigos al mudarte a la otra punta del país.
Recuerdo cuando tenías 8 años y solo querías jugar y correr con la bici, cuando te despreocupabas de tu futuro, cuando no sabías de mí.
Recuerdo los momentos felices con tus primos, donde, nunca, se te quitó esa sonrisa del rostro.
Sigo viviendo gracias a ti, a tus recuerdos, a tus ilusiones y a tus momentos mas felices.
Te escribo esto desde el corazón porque me siento culpable de no haberte hecho más fuerte, de no aconsejarte con más madurez. En realidad, se que no soy culpable, pero si hubiese comenzado desde antes, nada de esto hubiera pasado.
No puedo parar lo que te esta pasando ahora y se que no puedo impedir lo que tienes pensado hacer.
Es una mala idea volver a detenerte en los recuerdos que tanto te pesan, aquellos que no puedes cambiar, aquellos con los que tienes pesadillas y la primera vez que le contaste a alguien lo que te sucedía.
_________________________
- Hola Kenai, soy la doctora Rodríguez, ¿me puedes contar aquello de lo que me querías hablar? - Inspiré fuerte y comencé a explicarle lo ocurrido
- Bueno, hace mucho tiempo, unos 2 o 3 años, empecé a tener unas pesadillas las cuales me preocupaban por el tema tratado. - La doctora asintió, de modo que yo seguí narrando. - En las pesadillas, yo estaba encerrado en una sala totalmente blanca, acolchada, como las salas donde se encierran a los "locos" que aparecen en las películas.
- ¿Esto tiene que ver con el tema tratado en la sesión anterior con tu antigua psicóloga, la doctora Vicent? - Asentí contestando a la pregunta, aunque ya sabía la respuesta. - Sigue, termina de contar la pesadilla.
- Cuando paso un rato en aquella sala empieza a aparecer muchos familiares, algunos los cuales no tengo establecida una relación. Mis abuelos siempre están delante.
A partir de ahí me comienzan a decir que soy un monstruo, una aberración, que estoy loco.
_________________________
Recuerdo que al salir de la consulta estabas temblando y que te dolía cada palabra que le transmitías a tu madre, sabías que, aunque, por fuera fuese fuerte, por dentro llevaba un peso indescriptible acompañando a tu dolor.
Transmitir tu mayor secreto nunca fue una opción y, ahora, era casi una obligación. Decir que eres un chico trans.
Te abriste camino frente a tu clase y tres de tus amigos te ayudaron a decirlo, para ti, sorprendentemente, su reacción fue maravillosamente inesperada.
Se que eso te ayudó mucho, pero seguir tu vida no fue fácil, te hacías el valiente, intentabas hacértelo y que todos lo creyesen así, aunque no lo era.
Sabias que decírselo a tu familia no iba a ser fácil. No estabas preparado, no tenias la suficiente fuerza, pero lo hiciste.
Fuiste a tu pueblo, te plantaste delante de ellos y procediste a revelar tu mayor y mas guardado secreto.
Esta reacción no fue tan buena, aunque si muy esperada.
Parte de tus familiares lo aceptaron sin problemas. Otros de ellos, lloraron, no te apoyaron e intentaban convencerte de que no era así.
Volviste a Sabadell, intentaste mirar al frente y huir de una realidad muy sebera.
Tu vida se convirtió en un ouroboro constante de pesadillas, malos ratos, pensamientos nocivos e ideas no muy buenas.
Seguiste, mas o menos, con tu vida, recaíste en la autolesión y no querías hablar con nadie.
A partir de ahí no quieres recordar más, ya que todo fue empeorando. Pero yo te haré un resumen:
Caíste en la mala vida, conociste a una persona maravillosa llamada Lucía que te hizo recordar que vales para algo más que andar de rincón en rincón llorando.
Gracias a ella asomaste la cabeza de ese pozo que parecía no tener fondo. Comenzaste a vivir, como lo hacías antes y dejaste de mirar atrás.
Sabes por que no lo quieres recordar, sabes que ella te ha ayudado y pensar que no estará más en tu vida no lo puedes permitir. Creías que era tu ataraxia, y de verdad, lo era, pero ahora solo piensas que todo fue culpa tuya. Aunque fue su padre quien la mató.
Pensar en no pensar más nada te gusta y saber que podría ocurrir te ilusiona.
Solo te puedo decir que todo lo que quieras recordar te lo diré, porque sabes que lo se todo sobre ti.
No fue la mejor decisión, pero en ese momento creíste que es la mejor opción, tu vida no valía nada.
Y tenías razón, pero no lo deberías de haber hecho.
Se fuerte me decías, se fuerte te decías.
Ya sabes la verdad, ahora, solo te queda aguantar en donde sea que estemos, ser fuerte, mas de lo que intentaste.
Porque fue eso, fue un intento.
No te culpo, ahora eres feliz, pero ahora, gente que te quiere sufre por tu perdida.
Tu madre recordará por siempre tu cuerpo sin vida dentro de esa bañera ardiente y roja, repleta de la sangre que brotaba por tus muñecas y las lágrimas que en tus mejillas se volvían saladas mientras hacían una carrera por ver cual moría antes.
Solo un adiós y un par de cartas a la gente que amabas. Solo unas lágrimas por hacer ver que la mejor solución fue el suicidio.
Sabes quien soy, sabes que nunca moriremos, y que desde tu subconsciente siempre te mostraré la verdad, sabes que soy esa pequeña parte de ti que dejó correr esa lágrima porque todavía quería seguir viviendo.
YOU ARE READING
La vida no es de color de rosas
Short StoryPrimera historia, esto es solo un testeo para probar como es escribir aquí.
