Registro n°1

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Con el pelo negro, absolutamente negro, como si estuviera bañado en hollín. Con la piel blanca como si fuera una tiza, no parecía saludable a pesar de que sus estudios más recientes indicaban que todo estaba estable en su organismo; se alimentaba correctamente, bebía 2 litros de agua por día y otras bebidas azucaradas e isotónicas, hacía ejercicio tres veces a la semana y no le molestaba tardarse más en algunos días, su consumo de comida chatarra no era muy seguido y su aseo constante, de modo que su piel no poseía grano alguno. Con los ojos que se asemejaban a dos pedazos de mierda recién cagada, no podía evitar admitir eso; el contraste con su pelo era muy notorio y quizás hasta artístico. Con los labios rosados, muy blancos, como su piel. Su cuerpo parecía ser bañada en leche todos los días por la forma insana en la que se podía apreciar, incluso algunos que lo habían visto decían que brillaba un poco cuando apagaban las luces en plena noche antes de tener sexo.
Con los pasos tranquilos se detuvo a mirar la gran pantalla de las noticias. No pudo evitar torcer sus labios para formar una sonrisa. Con la boca como una señal de velocidad máxima: una parte blanca que rodeaba una parte negra. Con su cara miró la pantalla.

—Hoy es la segunda conmemoración del accidente del año 2057—dijo una presentadora de ojos amarillos, resaltaban demasiado. Se acordaba de esos ojos tan bellos—. La desgracia que ocurrió en el parlamento fue el mismo día en que se cerró el Proyecto Superman, y desde ese día, las acciones de Monsanto no pararon de descender. Queremos recordar hoy la vida de esas personas que murieron en la terrible acción del criminal Aaron Blacksmith. El último sujeto de prueba de ellos experimentos para crear súper humanos. Hoy, miles de ciudadanos de Londres de movilizan para recordar a sus seres queridos, a los héroes que intentaron detener a ese monstruo y a aquellos que perecieron salvando a las personas que casi mueren en los escombros. El intendente dará hoy en el Parlamento un discurso y dejará subir a varios afortunados al escenario para que cuenten su experiencia, buscando darle apoyo a los ciudadanos para que puedan seguir adelante sin olvidar el horrible hecho.

<<¡Culpable!>>. No pudo evitar pensar el hombre mientras acomodaba su pelo. Tener un peinado que iba hacia atrás en un día con el viento a favor era muy complejo y no le gustaba tener que hacerlo cada cinco minutos. Era un precio a pagar si quería ir a la movilización de este año. Iba a ser todo un espectáculo.
El subterráneo y el bus estaban colapsados de personas. Llevaban velas en sus mochilas, otros también llevaban una foto de sus amados, familiares y/o amigos que perecieron. Algunos llevaban palos con tela arrollada en estos, carteles que sostendrían entre ellos para protestar. Querían justicia y no la recibían, nunca lo harían, serían más de 345 cadenas perpetuas para una persona que no se encontraba. Había grupos que llevaban también pañuelos y banderas de color azul y negro, indicando que marchaban por un movimiento que hiciera pública la ubicación de los súper hombres y súper mujeres del proyecto. Idiotas que querían más de lo que pedían. Un llamado a la justicia era una cosa, pero una ley que nunca se iba a aprobar con este parlamento era otra cosa muy distinta e imposible de conseguir.
Con la marea el hombre pálido se movió, no veía razón para hacerlo, pero le encontraba diversión. Cientos de cabezas de alzaban ante cánticos, gritos y abucheos, todos hacia ese asesino. Caminaban sin cesar y no parecían cansarse. Gente blanca, negra, amarilla. Era un arcoíris de cabezas y de colores de pelo. Llovían banderas y carteles que pedían cosas distintas y no sabían cuál de todas era mejor. La temperatura no tardó en aumentar por la multitud, la gente parecía amontonarse como si fuera cuando en un recital el cantante pasa para tocar las manos de sus fans más cercanos al escenario. Algunos grupos estaban preparados por si las fuerzas buscaban reprimirlos: llevaban piedras, cadenas, palos, armas.
Finalmente llegaron al Parlamento para poder apreciar un edificio que no poseía columnas visibles, ya que las cubría un velo que mantenía firme un andamio. La verdadera identidad de esas columnas estaba siendo ocultada debido a la fealdad que había producido el atentado. Sin embargo, poco a poco empezó a bajarse una pantalla, dejando ver que había un escenario que se había colocado a una corta distancia de las escaleras negras, que camuflaban la madera oscura con la que se había preparado el evento. El chico de piel blanca empezó a palpar los hombros de la gente, buscando un poco de espacio. Sin embargo, un hombre agarraba del brazo al muchacho para así llevárselo a un costado.

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⏰ Última actualización: Feb 28, 2019 ⏰

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The Act Of Being BadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora