Capítulo uno:

8 1 0
                                        


Camino a paso apresurado, tengo mi primera audición para una disquera y estoy muy nerviosa, además de un poco tarde. Atravieso las puertas de cristales, allí me encuentro con una chica bastante amable y alegre. Esta me dice a donde debo ir, es una sala con algunas veinte personas más esperando. Me pregunto cuántas personas sabrán cantar y a quien querrán producir.

Las personas entran y salen, algunos con sonrisas mientras otros solo niegan. Mis manos sudan, no se cuantas veces he tenido que secarlas en mi pantalón. Al final solo quedo yo en la sala y un hombre sale para mencionar mi nombre.

- Norah Clark -yo paso con este hombre delante de unas personas que me miran detenidamente y hacen que mis nervios aumenten-.

- Norah, ¿qué cantarás? -dice una mujer de algunos treinta años-.

- Cantaré Jar of hearts -ajusto el micrófono a mi altura para estar cómoda y la melodía comienza a sonar-.

Miro a la puerta y veo a mi padre mirándome, ¿cómo sabe que estoy aquí? Los nervios desaparecen, ahora siento miedo, miedo de que a mi padre no le guste y tenga una razón más para tener que estudiar arquitectura al igual que él.

Sin más, yo solo tomo mi cartera y me voy de allí sin siquiera decir una palabra. Mi padre me sigue los pasos y mis ganas de llorar aparecen. Al salir del edificio me detengo y lo miro a los ojos. Este sonríe.

- Te dije que esto no es para ti -murmura y yo bufo-.

- Yo no necesito escucharte nuevamente decirme lo mismo, además, ¿cómo sabías que estaba aquí? -él me enseña el papel de audiciones-.

- Lo dejaste en la cocina -definitivamente soy una bruta-. ¿Para dónde vas ahora?

- A la casa... -murmuro-.

- Mejor no, ven conmigo a la compañía -él me rodea por el hombro y comienza hablarme sobre un proyecto importante que tiene-.

Me monto en su auto y nos dirigimos hacia la gran empresa Clark's Imagination. ¿Por qué ese nombre? Porque según mi papá, sin la imaginación no podrían crear diseños exclusivos para luego construirlos. Yo soy la que debe obtener la empresa, dirigirla y no sé que más, solo porque una vez mi padre me pidió una opinión sobre un plano y yo pude arreglarle algunas cosas. Desde entonces él piensa que quiero ser arquitecta, pero la verdad es que no.

Mi celular vibra, yo lo tomo y tengo un mensaje de mi hermana mayor.

"¿Cómo te ha ido? Te llamaré en cuanto salga del set."

Yo le respondo que habláremos en cuanto me llame, no veo la hora de que vuelva a casa. Ya van diez meses desde que se fue, no veo la hora de que se cumpla el año del contrato para que vuelva a su ciudad natal. Ella es modelo y se encuentra en Europa con su comprometido, un gran diseñador de ropa.

Llegamos al edificio de 22 pisos, solo los últimos tres son la empresa de mi padre. Al bajarnos nos dirigimos a los elevadores, marcando mi padre el número 22. Al llegar su secretaria personal comienza hablarle sobre algunas llamadas, las cuales todas son importantes. Ruedo los ojos y me dirijo directamente a su oficina, allí me tiro en un asiento de cuero negro que caben algunas tres personas. Cierro los ojos, estoy muy decidida a tomar una siesta hasta que mi padre decida mandarme a casa.

La puerta se abre de golpe.

- Señor, ha ocurrido un desastre con el proyecto de Atlanta.

Yo me siento y veo a este hombre alterado de algunos 25 años, que cabe mencionar que es muy guapo y que si este monumento trabaja aquí me interesaría ser la dueña de la empresa. Río para mis adentros. Él se da cuenta que mi padre no está, entonces decide dirigirse a mí.

- ¿Y tú quién eres? -me pregunta frunciendo su ceño-.

- ¿Quién eres tu para preguntarme quien soy? -le contesto de vuelta y él rueda los ojos-.

- Soy arquitecto, mano derecha del señor Clark -sonríe orgulloso-. Creo que las entrevistas de secretaria son en el piso 19 -yo me pongo en pie y arreglo mi ropa-.

- No te he contestado quien soy, pero mucho gusto, soy Norah Clark -ahora la que sonríe orgullosa soy yo, creyó que podía humillarme, idiota-.

- Así que eres la engreída hija del señor Clark -mi sonrisa se va, ¿en serio cree que soy una engreída?-. ¿Eres la modelo o la que se cree cantante?

- ¿Disculpa? Yo no me creo cantante, yo lo seré -lo fulmino con mi mirada y mi padre llega-.

- Norah, veo que haz conocido a Nick Clifford -mi padre sonríe mientras lo mira con admiración-. Es el mejor de la empresa, mi mano derecha.

- Y un idiota -contesto yo cruzándome brazos-.

- No puedo creer que ahora tengas esta actitud de niña malcriada.

- ¿Niña malcriada? ¿Por decir lo que pienso? -río sorprendida-.

- Vete a casa -yo ahora me pongo seria-.

- Pero pensé... -él me interrumpe-.

- Vete a casa -suspiro y tomo mi cartera para irme de allí-.

Camino hasta la cafetería más cercana, donde pido un chocolate caliente con unas tostadas con mantequilla. Allí recibo la llamada de mi hermana y le cuento lo horrible que fue.

- ¿Cómo pudo hacerte esto? ¿Llegar allí sin más? Debes venir conmigo a Europa, además aquí hay muchas oportunidades y estaríamos juntas.

- No puedo, además debo ingresar a la universidad y hacer algo por mi vida.

- Tu vida es cantar, no cambies eso por los comentarios de papá o su poca fe en ti. Yo creo en ti, tu debes hacer lo mismo Norah.

- Lo sé y lo voy a intentar, de verdad.

- Tengo que darte una noticia.

- ¿Qué pasó?

- Iré a casa antes de lo improvisto, en lo que vuelvo a tomar el contrato anual con Chase.

- ¡¿En serio?! -creo que alcé un poco la voz porque algunas personas giran a mirarme raro-. Dios, al fin te veré que felicidad, ¿y Chase vendrá también?

- Sí, estamos muy emocionados y locos por verte, además lleváremos a su hermano para que vayan integrándose las familias, ¿no crees?

- Claro, y además tenemos una boda por planificar, ¿no?

- ¡Sí!

- Me siento tan feliz por ti Alison, estás cumpliendo tu sueño al lado de un hombre que te adora y mientras yo sigo aquí con mi padre presionándome para que sea igual que él.

- No te desesperes, cuando vea el gran talento que tienes y cuan lejos llegarás, va a cambiar de idea.

- Yo espero... Pero dime, ¿cuándo vienes?

- Será una sorpresa, pero cuando menos lo esperes. Me tengo que ir, te amo hermanita.

- Bien, te amo más hermana -y cuelgo-.

Debo hacer cambiar de opinión a mi padre, eso está claro, ¿pero cómo? ¿Cómo verá ese talento si ni siquiera puedo cantar frente a él?

~~~~~~~~~~~~~~~~~~

¡Hola! Bienvenidos a mi nueva historia, una que me ha inspirado demasiado y me ha echo sentir orgullosa de mi trabajo. Espero que les guste tanto como a mí, besos.

Norah ClarkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora