"Por un mundo mejor, por un cambio. Pero recuerda: el cambio empieza en nosotros"
Tenía 15 años. Él era callado, no le gustaba hablar. No le gustaba conversar. Él estaba y vivía en su mundo, con su propia compañía: él mismo y su mente. Y no quería vivir en la realidad, por eso escapaba de ella en su imaginación y en sus sueños de un mundo mejor, mientras este iba empeorando poco a poco.
Se sentaba en el viejo sillón de su abuelo ubicado en un rincón del jardín. Ese era su sitio para soñar, escribir. Para escapar.
Él siempre se había sentido afortunado, tenía techo y comida. Familia y calor. Vida y salud, pero escapaba a una realidad escondida entre los rincones de sus pensamientos y deseos, donde todos eran afortunados, tenían techo, comida, familia y calor, vida y salud. Donde el bien abundaba, y no donde el mal lo iba devorando poco a poco.
Su empatía era su mayor virtud y defecto a la vez. Pero no solo vivía en el mundo paralelo ni en la realidad, también le gustaba escapar a fantasear. Por eso él vivió mil, millones de vidas antes de morir. Su refugio era escapar, no enfrentar. Su empatía lo mataba, sentía demasiado las miserias de otro aunque solo tuviera una y la más mínima. Quería cambiar el mundo, pero tenía miedo de caer en la miseria y ser uno más del montón. Quería ser feliz y que todos los supieran. Que todos lo fueran, que todos lo vivieran.
Y es en el viejo sillón del abuelo ubicado en el más cálido y diverso rincón donde vivía su mente. Donde vivía su vida, y a donde yo lo observaba.
Él era tan buena persona.
Ya dije que no le gustaba conversar. Entonces, ¿por qué sé sobre él? ¿Por qué conozco a Abraham? Porque mirando sus ojos y leyendo sus tan bonitas palabras con caligrafía despistada podía saber absolutamente todo de mi hermano.
Sus ojos inquietos transformaban el jardín en un lago, sus ojos ilusionados veían hacia el cielo iluminado por la estrella que deslumbraba sus ojos, y a esa estrella él la llamaba sol. Sus ojos, repletos de lágrimas al recordar que solo vivía en una fantasía que no era real, decían más que mil palabras. Eran sus ojos otra manera de decir las cosas.
Sus ojos fantasiosos imaginaban a personas que se le declaraban a sus amores con claveles y margaritas en la boca de fusiles recortados, flores que nacieron entre medio de cenizas de un bosque incendiado de maldad fulminante e intencional como muestra de esperanza.
Sus ojos anhelantes llenos de niñez, querían un cambio en el mundo. Pero el problema es que Abraham nunca se daba cuenta que el cambio empezaría por cambiar su manera de ver las cosas.
Él disfrutaba su vida viviendo otra, haciéndola real, y solo sus ojos anhelantes, llenos de niñez, fantasiosos, que hablaban más que su boca e inquietos lo proyectaban. Era una persona maravillosa.
Un día le dejé una nota en su cuaderno mientras dormía.
¿Cómo puedo entrar?, él sabía completamente lo que significaba. Lo sabía porque me lo dijo con sus ojos emocionados al leer mis palabras intrusas entre medio de las suyas. Me miró y me encontró, me dijo con sus ojos que fuera.
Por primera vez en mucho tiempo, él me había hablado.
-Mantén la mente abierta. ¿Lo ves? -me señaló. -Ese es un lago.
Cerré los ojos. Abrí mi mente. Y con mis propios ojos, vi ese lago de aguas relucientes, que reflejaba nuestra imagen emocionada y pendiente de todas nuestras próximas aventuras.
Y construimos barcos de papel para el lago que solo era un charco de agua, puentes que cruzaban mundos imaginarios que solo eran una cuerda, vivimos vidas que jamás nadie más viviría. Subimos a la luna, fuimos al cielo y me declaré hacia mi príncipe rosa con un clavel en mi boca renacido entre cenizas, hecho de fusiles recortados. Desempolvé con él un cofre de cristal repleto de arte abstracto sobre las palomas, que resultaba ser una clave secreta para descubrir un tesoro que ayudaría a millones de personas a ser felices, a tener techo y qué comer, calor e incorporarían el amor que ya tenían. Al otro día despertamos en el mundo del revés. Fuimos hojas de otoño y flores de primavera. Fuimos piratas, y uno y mil a la vez. Fuimos agentes secretos y exploramos el paraíso. Vimos desde arriba el cielo y el infierno. Sentimos la brisa de verano y luego un golpe de invierno. Fuimos luna y fuimos sol. Dragones y guerreros. Fuimos príncipes y caballeros, reinas enamoradas.
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Ojos
General Fiction"Por un mundo mejor, por un cambio. Pero recuerda: el cambio empieza en nosotros" 🏆 Historia seleccionada por el perfil oficial de Wattpad en español de Ficción General @FiccionGeneral_ES en su lista de lectura #Cortos
