Capítulo 1

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— ¿Qué estás viendo?  —La voz de Taehyung lo distrajo de sus pensamientos.

—  ¿Y-yo? ¿Por qué? Ah... nada, estaba pensando si debía comer más, pero creo que ya estoy satisfecho  —Jungkook volteó a verle con una leve sonrisa, disimulando su notable nerviosismo.

— ¿Al menos escuchaste lo que te estaba diciendo?

— Sí, sí, hablabas sobre tu clase de baile, los ensayos son duros, ¿no? — pregunta, rogando en su interior que haya sido eso de lo que su amigo estaba hablando.

— Jungkook... te conozco, no era uno de tus debates mentales, sé que has estado muy distraído estos días, no estás viendo a alguien sin contarme nada, ¿o sí?

— ¡Pff! Pero qué rayos dices, sabes que no te ocultaría algo así. No estaba viendo a nadie, tú eres el distraído estos días.

— Ajá...

— Por hoy lo pasaré desapercibido, pero ni creas que no me doy cuenta  —Taehyung llevó ambos dedos a sus ojos y después apuntó al menor, haciéndole saber que lo estaría vigilando.

— Oh, ya basta. Vamos, sígueme contando la historia.

— NO, ya terminé de hablar —Sus palabras intentan sonar cortantes, aunque sabe que realmente no podría molestarse con su mejor amigo.

— Bien, entonces vayámonos de aquí, antes de que te inventes más historias locas. Y más tarde quiero escuchar lo que me estabas diciendo —le dice el menor, levantándose de la mesa para salir de allí.

Taehyung y Jungkook habían ido a comer en su receso de clases, como de costumbre.

No era extraño encontrarlos juntos; de hecho, era lo más normal del mundo. Estos chicos se asemejaban a la uña y la mugre, y las únicas veces que no estaban pegados uno al otro era porque no compartían las mismas clases o tenían horarios distintos, cosa que por primera vez en mucho tiempo pasaba, pues se conocían desde la primaria, donde se hicieron mejores amigos; pasaron la secundaria y hasta el primer año de preparatoria casi en las mismas clases y salones, hasta este año. Sería un cambio difícil para ambos, pero tal vez traería su lado positivo, no había porque negarse a nuevas experiencias.

Iniciando el segundo año de la preparatoria nuevos rostros se veían a diario, y por supuesto, nuevas miradas dirigidas a los chicos más populares. La cafetería se mantenía llena de pequeñas señoritas admiradas por la belleza de sus compañeros mayores, solo podían escucharse murmullos y risitas mientras estos pasaban a lado de ellas.

Jungkook y Tae realmente debían estar acostumbrados a recibir halagos por parte de todas las chicas, puesto que se encontraban entre los 10 chicos más guapos de todo el instituto.

— Demonios, no puedo controlarme cuando todas nos miran así —Soltó Jungkook saliendo de la cafetería con el rostro enrojecido.— Es realmente incómodo, ¿no crees?

— Sí, bastante. Pero ya deberías acostumbrarte, es el precio que tienes que pagar por ser un galán 7u7 —dice el mayor, riendo juguetonamente.

— Aunque debería, no puedo evitar ponerme nervioso. Me dan escalofríos cuando sé que todas nos ven de ese modo. Y peor aun cuando volteo a ver las caras de sus novios.

— Já, ¿acaso nosotros tenemos la culpa por ser tan guapos y haber nacido con este don? —Dice el mayor en tono burlón —

— Solo espero que ninguno de ellos termine golpeándonos porque su chica no nos quita los ojos de encima... Rayos, hasta ser guapo es difícil — Hace una pose extraña llevando su mano a la cintura, quiere parecer un divo, pero termina riendo por las ridículas poses que ambos ponen —

Lo que dice tu mirada | • Kookmin•Stories to obsess over. Discover now