- No puedes dejarme así Gabriela. Hablemos.
- ¿Hablar de qué? Me perdiste, me engañaste y... ¡NO PUEDO SEGUIR MÁS A TU LADO!
- Maldita sea Gab... ¡LO ÚNICO QUE HE HECHO ES AMARTE INCONDICIONALMENTE!
- Pero yo te engañe...
La cabeza me daba vueltas. Me acusaba y ahora era ella. Dios Gab, dime qué es mentira.
Sus lágrimas recorrían su cara, no paraba de llorar. Tenía esa carita redonda que tanto amaba, roja de tanto llorar. Y yo seguro que tenía un cachete rojo del golpe que me dio.
Después de un momento en el que no sabía si abrazarla o gritarla, se secó la cara con las manos y dijo seriamente, mirándome a los ojos, las peores palabras que pude oír:
- Ya no te amo. No te quiero a mi lado.
Con cada palabra, mi corazón se rompía más y más. Y esos ojos que solían mirarme con amor, ahora me miraban sin sentimiento alguno.
- No puedes hablar en serio. Por Dios Gabriela hablemos, - dije acercándome más y más a ella. - Gab, mi amor, yo te amo y sé que en el fondo me sigues amando. No sé por qué nos haces esto.
Hablaba y me acercaba, pero unas manos me empujaron hacia atrás. Tropecé y me caí al suelo de espalda.
- No te quiero volver a ver. Haz como si no me conocieras al igual que haré yo. No nos saludaremos por las calles, ni nada. Yo he muerto para ti y tú has muerto para mi. Adiós para siempre Lía.
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Por Y Hasta Siempre © (Editando)
Teen FictionDuele ver como alguien con tantas ganas de vivir, no puede seguir por las malas decisiones que tuvo. Gabriela es una chica hermosa y alegre que sólo desea hacer el bien para redimirse de sus malas acciones y tener paz sea cual sea al lugar a donde...
