Corría, no sentía la pausa entre paso y paso, no sabía que lo seguía, solo se escuchaban gritos, rugidos, susurros espeluznantes, pasos acompañados de chirridos de garras, rasguños en los árboles, "¿cómo llegue aquí? ¿dónde estoy? ¿de qué estoy huyendo?" todos estos pensamientos se arremolinaban en su mente, mientras comenzaba a sentir como el cansancio inmovilizaba poco a poco su cuerpo, su respiración se entrecortaba, su visión se nublaba, sentía como el sudor goteaba por su frente, miró hacia atrás para ver quién o qué lo perseguía, no vio nada, volvió a girar la cabeza justo a tiempo para ver un barranco que cortaba el camino, no alcanzó a frenar y terminó cayendo por la pendiente, chocó contra el suelo como un saco de papas, permaneció unos momentos hay, tirado, sintiendo su cuerpo magullado y agotado recobrarse lentamente. cuando de repente vio un par de pies emerger de esa oscuridad que lo rodeaba, parecían pies humanos, solo que en vez de uñas tenían unas garras muy afiladas, uno de estos pies se colocó sobre él y comenzó a enterrar sus garras en su carne, perforando su piel, perforando su músculo, llegando a tocar el hueso. - "¡los vi!, ¡JA¡!" -fue lo último que le dio tiempo a decir antes de perder el conocimiento.
Una luz cegadora entró en sus ojos, con el corazón retumbando en el pecho y la sensación de sobresalto todavía recorriéndole todo el cuerpo, se incorporó mientras se frotaba los ojos, noto que estaba empapado en sudor y que la cama estaba hecho un desorden de sábanas y edredones, -todo fue una pesadilla- dijo soltando un suspiro de alivio -si, al final un simple mal sueño-. Se levantó, se quitó la playera que usaba como pijama, y después de terminar de despertarse, comenzó su rutina diaria, bañarse, vestirse, peinarse, lo que cualquier persona normal haría, una vez terminó se vio en el espejo colgado de la pared. Contempló su reflejo unos segundos, observando deprimente aura que irradiaba, su rostro entristecido y ojeroso, - ¡Mírate! ¡Estas hecho un asco! -dijo al mismo tiempo que un amargo suspiro salió de entre sus labios. Preparó su mochila con la misma actitud desganada y resignada de siempre, sabiendo que iba a sentarse al mismo asiento solitario, pasar por la misma puerta, caminar por la misma calle de siempre, con personas que hacen su misma vida de siempre, mentalizando que nada cambiaría, pero aun así tratando de conseguir el título y la paga.
Ya estaba a mitad de camino cuando algo llamó su atención, un puñado de matones parecían molestar a alguien en un callejón, -"No quieras jugar al héroe, no te metas en lo que no te incumbe"- pensaba mientras trataba de apartar la mirada y seguir su camino, pero no podía, muy en el fondo, sabía que no podía quedarse indiferente, finalmente se decidió y camino a donde se encontraban estos tipejos, -¡maldita sea mi bondad!- dijo entre dientes cuando ya estaba en la entrada del callejón.
- ¡Déjame en paz, ya te dije que no quiero hacer esto! - decía la chica mientras era acorralada por cuatro hombres.
- ¡OO.! ¿quiere parar la niña? - dijo uno de los dos compinches, al mismo tiempo que apoyaba su mano izquierda en la pared para cortarle el paso.
- ¡JaJaJa! te ves muy tierna cuando estas asustada ¿lo sabías? tus reacciones son muy divertidas. -decía el otro matón mientras entre risotadas comenzaba a desabrocharse los botones de su camisa su camisa poco a poco.
- ¿Se puede saber qué están haciendo? - una voz fría y calmada resonó en el lugar.
Esa banda de matones se sobresaltó, pero de inmediato volvieron a adoptar la actitud pendenciera en cuanto vieron a Maxtre parado frente a ellos.
- ¿Y a ti que te importa? ¡Lárgate y no te metas donde no te llaman! -dijo el líder mientras hacía una mueca que denotaba superioridad.
-Simplemente me parece que esa no es manera de tratar una chica, eso no es de hombres mucho menos de caballeros- Dijo acercándose mientras soltaba su mochila.
YOU ARE READING
POLVO NEGRO
Science Fictionen un mundo donde hay magia y ciencia coexistiendo, una historia se desarrolla para dar a entrar a un universo unico y original
