OCD.
Desorden obsesivo compulsivo.
Justin Bieber no se parecía en nada a un estudiante ordinario. Tenía OCD; un desorden que le da a una persona obsesiones y compulsividad. Justin estaba muy lejos de la palabra "normal". Es un caso perdido y no enca...
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Millicent
Golpeé el asiento de mi madre. — No queréis que tenga vida, — protesté. Ella se rió y peinó mi pelo mientras se acomodaba en el asiento del pasajero.
— Milli, ¡Chicago será maravilloso! — sonríe. Frank, mi padrastro, se introdujo en el coche y lo arrancó.
— Sí, Mill. ¡Amarás la vida en la ciudad! — Yo solo me encogí en mi asiento y maldije por lo bajo. Que fácil es decirlo.
¡Mis amigos y yo literalmente estábamos unidos como siameses! Hoy había sido mi último día en Beylich High y mi corazón se encogía sólo de pensarlo. Decirle adiós a la librera del colegio, devolver mi uniforme, quitar las fotos de mi taquilla...
¡Iba a morirme!
— ¡Todo lo que sé es que Chicago tiene edificios por todos lados! Es un lugar bastante bonito para vivir, — Dije con sarcasmo. Mamá alza sus cejas hacia mí y Frank alza los pulgares hacia los chicos que se encargan de la mudanza y comienza a conducir. Suspiré y recargué mi cabeza en la ventanilla. Podría jurar que mi madre no se preocupaba por mí como por mi extraño padrastro.
No me gusta Frank. ¡Él siempre besa a mi madre de esa forma tan grosera y siempre sonríe! Cada vez que lo miro, siempre la asoma en su cara. Y solo lo hace peor cuando se ríe. Suena como una mezcla entre un camello muriéndose y una morsa. Sus labios se elevan hacia sus orejas y su nuez se mueve de arriba abajo. Para mí, no era un placer verlo. Mi madre me dijo que lo había conocido fuera del trabajo. Cuando mamá descubrió que a Frank le encantaban las pinturas de su museo, se enamoró de él.
— ¿Cuándo llegaremos? — Pregunté. Mamá se giró y me sonrío.
— Sobre las tres, quizás cuatro porque hay mucho tráfico.
¿Cuatro horas? ¡Probablemente no dure ni una hora en este coche!
— Milli, te va a gustar la casa. El patio exterior es enorme, ¡y tenemos nuestro propio pequeño estanque con peces! El vecindario no es ruidoso. Te prometo que te encantará mudarte allí. — Frank dijo y yo rodé mis ojos.