Hospital

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Aquí, Blue despierta en el hospital tras haber sido electrocutada por un Rafenton que ha sufrido un "tratamiento cibernético", convirtiéndolo casi en un androide. Llevan dos años sin verse, y se encuentran de esta manera.

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Lentamente, Blue recuperó su consciencia. Lo último que recordaba era haber recibido una descarga eléctrica, por parte de un... ¿Rafenton robótico...? Claro... No podía ser el Rafenton real. Él nunca le haría daño... ¿verdad?

Mirando al techo blanquecino y a sus alrededores, se dio cuenta de que se encontraba en una habitación de hospital, incluso sin enfocar perfectamente aún. Pestañeando un par de veces, se tomó su tiempo para despertarse por completo. Movió su cuerpo un poco. Notaba la zona de sus pies un tanto húmeda. Se levantó, incorporándose usando las almohadas como respaldo. En ese movimiento, distinguió una figura familiar, de color praliné.

¿Rafenton? Pero... ¿no le había electrocutado...?

Se miraron a los ojos durante varios segundos. Llevaban dos años sin verse, tras haber sido separados por la tragedia en Cordia. Blue comenzó a temblar y en un instante se abalanzó contra él.

- ¡¡Raaaafeeeeentoooooooon!! – gritó, envolviendo su cabeza entre sus brazos y acariciándole las espinas.

Su primer instinto tras aquel abrazo fue besarle con muchísima pasión; no sentía su cálido abrazo ni su delicada piel desde hace dos años, dos años que se habían hecho eternos.

El erizo castaño tomó la cara de la tigresa entre sus manos, acariciando sus mejillas y limpiándole las lágrimas que afloraban a ellas de pura felicidad. Él también había estado llorando.

- Mi vida... Menos mal que estás bien... - le sonrió el joven, secándose las últimas lágrimas. – Te he echado tanto de menos, mi querida tigresa...

- Cielo... Pensé que nunca te volvería a ver... - le volvió a abrazar – Me escapé de Cordia hace poco más de dos años, y comencé a liderar una resistencia, porque, mi madre...

- Tranquila, tranquila... Respira, Blue, respira. – le tranquilizó Rafen, viendo que estaba hablando cada vez más rápido.

- Rafen, mi amor... Siento preguntar esto, pero... ¿eras tú el que me trajo aquí? Apenas tengo recuerdos de eso... Estabas... diferente... Te habían mecanizado...

- Sí... No era yo, era un robot, Blue, por favor, perdóname... - musitó el erizo, casi comenzando a llorar de nuevo.

- ¿Quién te ha hecho esto? – inquirió Blue firmemente.

Aquella pregunta erizó las espinas de Rafenton. El culpable... Era aquel gato, Ellias. Pero no podía responderle eso. Incontables veces fueron las que Blue relataba historias de cómo él y ella compartieron su infancia y hasta cómo él se sacrificó para que ella pudiera marcharse de Cordia II. Pero... Ellias fue el que le torturó, Ellias fue el que le metió en aquel cuerpo de robot.

Pero no podía permitir que el corazón de Blue se destrozase de esa manera. Ellias era su mejor y único amigo de la infancia, después de todo...

Suspiró.

- Fue... Fue Voide. Ella me hechizó para atrapar mi consciencia en una jaula de antimateria y dejar que una IA me controlase.

- Voide... ¡Esa... Esa burda gata callejera...! – Blue cerró los puños con rabia, y unas pocas espirales de antimateria rodearon sus brazos con rapidez. – Pero, un momento... ¿Cómo es que ahora eres... tú?

- Durante estos dos años, traté de luchar por escapar del control de esa IA, pero no lo conseguí hasta que te encontré. Te reconocí, y te prometo por lo más sagrado de nuestra historia que intenté no hacerte daño... Pero... No pude controlarla... Y te... Electrocuté... - dijo, llorando en su hombro – Solo entonces logré vencer a esa inteligencia y recobrar mi consciencia... Y te traje aquí lo más rápido que pude... Por favor, vida mía, perdóname... Blue...

- Rafenton... Tranquilo. Tranquilo, estoy bien, ya está. – le consoló ella, acariciándole la cabeza – Lo importante es que ahora ambos estamos bien...

- Blue... - murmuró el erizo.

- ¿Sí, dime?

- Echaba de menos acariciarte las orejitas...

Al tiempo que decía esto, deslizó sus manos suavemente por las orejas de la tigresa, cuyo pelaje se erizó por el cosquilleo e, inevitablemente, ella comenzó a ronronear.

Hacía más de dos años que no disfrutaban de un momento de calma similar. De hecho, hacía más de dos años que Blue no ronroneaba así de a gusto.

Dicho ronroneo calmaba a Rafenton más que nada en el mundo. La abrazó lentamente, acercándola más hacia él, y haciéndole aún más cosquillas. Tal era el gustoso hormigueo, que su pelo se había erizado bastante más.

Cuando salieran de ahí, debían planear algo contra el ataque que la "reina" planeaba contra Algia. Pero, por el momento, ambos querían disfrutar de un merecido momento de reunión y calma.

- Te quiero muchísimo, mi querida Blue. – sonrió él.

- Yo también a ti, mi adorado Rafenton. – musitó ella en respuesta.

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⏰ Last updated: Dec 12, 2018 ⏰

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