Qué ha pasado por tu mente cuando eres la persona más importante para alguien, previamente te lo ha declarado y estás a punto de hacer la cosa más descabellada de tu vida.
Tener un secreto, vivir algo "incorrecto".
El mayor símbolo de justicia, un ícono pragmático de la sociedad, una mujer con rasgos atléticos, cabello oscuro, ojos que podrían cambiar tu cara en un segundo y una sonrisa que hizo en su momento caer a cualquier villano.
Pero era humana, un defecto infinito, tenía como cualquiera, sentimientos, la idea de encontrar un alma hecha a su medida, sus días como mentora estaban por comenzar, su juventud no sería eterna, su experiencia debía ser heredada.
[Por la noche del el jueves]
–Vaya, ya es muy tarde, no hice nada productivo, entrenamiento, quehaceres, ni siquiera he comido, ¡Sal de mi cabeza!
La azabache se enfrentaba a lo que comúnmente llamamos "amor" un término simple para una parte de la gente, un mal gasto de tiempo para otros, lo mejor del mundo inclusive para unos cuantos, pero para Nana estaba siendo un mal hábito.
[Recuerdos]
Hace unas semanas había conocido a un hombre, alto, de tes más bien pálida, un cuerpo maduro, brazos firmes, piernas torneadas incluso se notaban por encima del pantalón que en ese momento portaba. Un hombre con clase, vestido sobriamente, un traje satinado que enmarcaba cada movimiento hecho por el usuario, zapatos elegantes en tonos oscuros, suela gruesa punta estrictamente triangular y corta, todo coronado con un cabello blanco, luminoso que colmaba su cabeza de muy agraciada forma.
Sin embargo si algo era en en él más impactante que todo lo anterior, eran sus ojos, grandes, grises, adornados con unas pestañas singulares, largas, delgadas pero frondosas, todo aquello emitía una mirada confiada, peligrosa, despiadada.
–Eso, justo eso...
La mente no dejaba de jugarle tretas, poniendo en cada persona que se cruzaba por su lado esa mirada, un síntoma perceutorio la acechaba desde aquella tarde, cuando sin dudarlo Nana había decidido tomarse un día libre, ir por unos libros que deseaba poder leer en su camino matutino con dirección al trabajo, pero ahí en la entrada justo en el anaquel de "ciencia y tecnología" de aquella librería tan cercana a su cafetería favorita, el hombre de la descripción anterior le miro fijamente, a ella solo a ella, no pudo evitar regalarle una sonrisa más de pena y vergüenza que amistad o placer. El crujido de las viejas puertas que daban acceso al recinto le hicieron volver en si, un respiró hondo y suave le hicieron bajar la mirada, seguir por la derecha hasta el estante de la categoría "Terror" un género que disfrutaba mucho leer, más que nada porqué así se hacía una idea de las cosas más crueles que le pueden pasar por la mente a cualquier contrincante, y si algo sabía es que toda obra arte esta basada en la realidad.
–Edgar Alan Poe, [vacila] dónde (¿?)
Las palabras en su mente parecían claras, solo buscaba un par de cosas, estaba en el lugar indicado.
El hombre del contacto visual hizo acto de presencia verbal.
– ¿Buscas algo en particular?, ¿Terror eh?, La gente tiene mentes muy simples a la hora de querer enmarcar la naturaleza súbita del ser humano.
Ella recordaba cada palabra, cada gesto, cada emoción. Su corazón se aceleraba con cada acercamiento mental, tenía el pulso a ritmo del recuerdo, los dientes le chirreaban, sus manos aún temblaban, lo sentía en cada bosquejo memorial.
[De nuevo en el presente]
–Ya debería dormir, es estúpido seguir distrayendo mi mente en esto.
Recostada sobre la cama, miraba como se mecía la cortina de la ventana que daba justo a la calle de aquel apartamento, en el piso 7 de un condominio cerca del centro en Tokio.
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Las voces en secreto
FanfictionFijando una postura alterna, el sentimiento de uno por el otro, la vida y la muerte encarnan en lo que muchos llaman "amor"
