Capítulo I: El futuro

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[Spoilers generales de la saga de Harry Potter. Añadiré o retiraré cosas canon también dependiendo del cómo guste que vaya la historia]

(Editado el 29/12/2024)

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Sirius se hundió en su pequeño cojín de terciopelo rojo, hastiado por escuchar la monótona voz de la señorita Collins explicando la clase con ese pesado acento estadounidense que le costaba entender, apenas ella le dio la espalda a la clase, buscando anotar algo en la pizarra al fondo del aula, Sirius dejó escapar un profundo bostezo.

No pudo evitar mirar de reojo a su compañero de mesa, que lucía aún más adormilado que él. Apenas comenzando el año escolar se había peleado nuevamente con Snape a la mitad del pasillo, el joven Slytherin venía junto al heredero Malfoy, y él, inseparable, con Cornamenta, Dumbledore les había visto justo cuando enviaban un par de inofensivos Aqua Eructo hacia ambos Slytherin, dejándoles completamente empapados, tras lo cual, James recibió un Desmaius , Merlín sabrá por parte de quién, y él mismo fue lanzado lejos con alguna maldición que, sinceramente, no llegó a escuchar.

Albus los había reprendido, tal vez un poco más a los Slytherin que a ellos dos, como era usual, pero esta vez se veía genuinamente decepcionado, habiendo preguntado, en voz cansada, por qué seguían en la misma rutina de pelearse cada que se topaban en los pasillos, así pues, había dictaminado que, por el resto del ciclo, los alumnos de sexto año pertenecientes a Gryffindor y Slytherin iban a tomar todas las clases en conjunto, aunado al hecho de que se verían obligados a tomar tres materias extra, Adivinación entre ellas, y como cereza del ya maldecido pastel, tenían que tomar asientos compartidos durante las clases, James con Malfoy y él con Snape.

Toda una puta genialidad, aunque, si podía sincerarse, pese a que fue muy complicado adaptarse a la presencia silenciosa y agria de Snape, a dos meses de verse la cara todos los días y compartir mesa al menos ocho horas diarias, ya estaba bastante acostumbrado, en especial porque, por alguna extraña razón, Snape había dejado su actitud sarcástica y confrontativa de lado, es más, si tuviera que ponerle nombre a lo visto en esas nueve semanas, el sujeto casi parecía estar muerto en vida.

Era aburrido si al molestarlo ya no obtenía mucha reacción aparte de una mirada irritada, a veces ni siquiera eso, pero le hacía las pesadas clases más sencillas y eso, muy en el fondo, lo agradecía.

Entonces aquí estaba, a media clase de adivinación, cabeceando mientras tenía la mirada fija en el espeso humo de sándalo que se arremolinaba en la bandeja de plata que reposaba sobre la mesa, escuchando parcialmente a su profesora hablándoles en tono dramático, explicando todo lo referente a la aparición de visiones meditando con una mezcla de hierbas y polvos aunados al sándalo. No estaba entendiendo un carajo, ni siquiera creía que esa mierda realmente funcionara y todavía no comprendía por qué Dumbledore insistía en permitir que tremenda charlatanería continuara enseñándose en la escuela.

Dio otro rápido vistazo a Snape, el chico tenía un codo sobre la mesa y descansaba su barbilla sobre su mano, con los ojos cerrados, Sirius no sabría decir si estaba dormido o no. Sus ojos grises se pasearon por todo el aula, a unas mesas de distancia vio a James, su amigo miraba fijamente el humo danzante, intentando apreciar algo ahí mientras hacía caras extrañas, como si eso fuese a marcar una diferencia, y Malfoy, aburrido, se limitaba a destrozarlo con los ojos en un obvio acto de desprecio; un poco más allá Peter se tiraba del cabello con expresión de sufrimiento, seguramente por no comprender nada de lo que hablaba la profesora, y Remus, por otro lado, parecía tener una interesante conversación a susurros con su compañera de Slytherin.

Edge | SniriusWhere stories live. Discover now