☆ Somos esclavos del tiempo, es difícil vivir en nuestro presente y tener un futuro cuando no has superado tu pasado. ☆
El 80% de la población mundial ha desarrollado superpoderes. Como resultado de esto, han surgido tantos superhéroes como villano...
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Prólogo
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La lluvia había aumentado de un momento para el otro, y el viento era cada vez más fuerte con el paso de las horas. Recargó su cabeza entre sus manos mientras miraba hacia los papeles que estaban esparcidos por todo el escritorio dejando escapar un suspiro cansado, las cosas se estaban haciendo más difíciles últimamente. Pero decidió dejarlo para el día siguiente, o al menos esperaba que alguien le ayudase para terminar con todo el papeleo que debía.
Se acercó hacia la otra silla, donde estaba colgada su chaqueta. La tomó entre sus manos y salió de la oficina deseándoles un buen fin de semana a sus empleados.
Cuando estuvo fuera del edificio, pensó que tal vez un último recorrido le vendría bien, más que nada para despejar su cabeza y alejarse de todos los trámites que debía entregar. Por lo tanto, comenzó a saltar de techo en techo, caminando por las terrazas de los otros edificios. Se paró por unos segundos para contemplar la ciudad. Estaba tan tranquila gracias a la lluvia, no había nadie por las calles, aunque de vez en cuando veía a uno que otro corriendo para evitar mojarse. Pero él permaneció ahí, sin importarle que su traje se empapara.
Inhaló y exhaló, intentando buscar algún tipo de relajación. La lluvia en cierto modo lo hacía, estaba a punto de sentir la calma, hasta que aquel intento fue interrumpido. Un llanto, lo que sonaba cerca de él era el llanto de un bebé el cual había llamado su atención. Curioso, caminó hacía el borde de la terraza con la intención de comprobar que todo estuviera bien, pero no había podido captar ningún movimiento. Mucho menos vio personas pasar por aquellas calles desoladas.
Tal vez lo había imaginado gracias al cansancio, o tal vez había sido una pareja que pasaba por ahí y que justo aquel ruido se había topado con su presencia.
Tuvo la intención de volver a cerrar sus ojos, con el propósito de volver a buscar la paz. Pero nuevamente había sido interrumpido, esta vez por los llantos del bebé y de un leve grito. Aquello lo puso en alerta, se posicionó en el borde de la terraza con pretensión de descender.
Al llegar al suelo de las calles, caminó hacía un estrecho pasillo donde supuso que se había generado los llamados. Pero no había nada, solamente una montaña de bolsas de basura además de unos conteiner. Todo aquello le estaba generando miles de preguntas, ¿se había vuelto loco? ¿Ahora imaginaba cosas?
La caída de varias bolsas llamó su atención, y caminó cautelosamente hacia estas. Cerró sus ojos pensando que su mente estaba a punto de explotar, pero al final solamente era un gato que rondaba por ahí.
Tuvo la intención de volver a su casa, pero las garras del gato se engancharon en el dobladillo de su pantalón. Maulló, como si intentara llamar su atención.
—¿Qué sucede?—primero escuchaba ruidos raros y ahora hablaba con gatos. Era definitivo, su cabeza dentro de poco iba a estallar.
Pero, por alguna extraña razón, aquel acto del felino aumentó su interés. Era como si estuviera tratado de decirle algo.