¡NO ESTOY LOCO!

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Un pensamiento constante e hiriente quizá, ¿cómo explicarlo?, acabo de cumplir una condena de 30 años, ahora estoy en libertad... ¡No estoy loco!, mi realidad... nunca fui feliz. Si te contará mi "linda" infancia, ¿aceptarías sentarte y escuchar lo que te platicó? no hay tiempo suficiente para que comprendas lo complejo que ha sido mi vida. 

Mi familia estaba conformada por mis hermanos, Axel de 12 años, Rogelio de 5 años y yo de 8 años, mi padre murió cuando tenía la edad de Rogelio. En mi cabeza hay pocos recuerdos de él. Vivíamos con mí madre, se hizo cargo de nosotros. Sabía que Axel sufría epilepsia y cuando Rogelio nació, le habían diagnosticado meningitis (infección de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal), casi murió pero un milagro lo salvó. Estructuradamente, bajo las órdenes de ella, todo lo que decía teníamos que hacerlo y tan sólo un berrinche que hiciéramos, así también nos iba. 

¡No estoy loco y voy a demostrar mi brillante lucidez! Por favor, toma asiento y relájate... ¿acaso no tienes curiosidad porque me dieron 30 años de prisión? Mmm... me preguntaría exactamente lo mismo, pero es la curiosidad que mata al gato, siempre.

Una tarde cualquiera en la que nadie hace nada, más que pasarlo en familia... como te conté antes... eran mis dos hermanos, mi madre y yo. El atardecer era realmente aburrido, Axel estaba lavando ropa y todo el tiempo mi madre me recordaba que lo observe por si él llegase a tener una crisis. Hacia mucho calor y le insistí tanto a mi madre en ir a comprar helado, y Roge se puso a saltar, le suplicaba diciéndole "Porfa, má", ¡esta bien... vayan! Hemos demorado media hora porque el chiquito quería jugar en la plaza, sólo un ratito sino madre nos a¿ va a regañar. 

De regreso, vemos policías que se encontraban fuera de casa, encintado... marcando la escena de un crimen, corrí y los vecinos de al lado nos llevaron a su casa. ¿Qué le paso a mi mamá, señora? me miró angustiada y bajó la mirada. Me preocupé todo ese tiempo... le pregunté, "¿puedo ir al baño, señora?, me dijo que el baño de abajo lo estaban remodelando, así que subí por las escaleras a entrar al otro. En realidad no quería ir al baño sino a la terraza, cuando me asomé lo supe todo. Mi madre estaba destruida, mientras sacaban el cuerpo de mi hermano, ella gritaba... ¡Nooooo, nooo, noooo... es mi hijo! no puede evitar quedar viendo, ella levantó la vista y nunca olvidaré esa mirada perdida entre el dolor y el odio. Él tuvo una crisis y murió ahogado, no había otra explicación. 

Se lo llevaron, y al día siguiente lo velamos en casa, no teníamos recursos. Cuando me acerqué al ataúd, le sostuve la mano a mi madre, ella me miró y dijo "perdí a mi esposo hace años y ahora a mis dos hijos", yo le contesté "Madre, pero éramos tres aún nos tienes a Roge y a mí" me miró de pies a cabeza y quitó su mano. Estaba molesta conmigo, y me di cuenta que ese mismo día también me había sepultado. Era muy niño ara comprender las cosas, me encerré en el baño hasta que la gente se retiró para llevarlo al cementerio, recién pude salir. Mis ojos estaban empañados de melancolía, me desbordaba un enorme vacío en el alma. Me senté en el sofá a esperar a que ella llegara, entró con Roge en la mano y ni siquiera me miró de reojo. No hubo un día después en paz, cayó en depresión.

Tuve la responsabilidad de llevar todos los días a la escuela y pasar por él. Los vecinos ofrecían comida, "no están solos" es lo único que podían decir. Pasaron cinco años, hice todo para que no sintiera la ausencia materna. Mi tía fue a nuestra casa, convivimos con ella casí un año entero. La sacó de la habitación, le ayudo a salir con ayuda de varios terapeutas e hizo bastante por nosotros, pero no podía seguir quedándose más tiempo. Al recuperar cierta estabilidad, madre, me obligó a trabajar y todo el tiempo me decía que deseaba que su segundo bebé hubiera sido niña ya que son más responsables y que Axel seguiría con vida. 

Nunca celebramos mi cumpleaños, si hoy me preguntas ¿Qué día cumples años? ¡no lo sé! respondería. Todo el afecto se lo daba al más pequeño y lo consentía, no me permitía sentarme en la mesa con ellos, me llevaba a empujones para que comiera al lado de la tina. Una noche me escapé, caminé por los tejados de la vivienda de mi vecino e ingresé, la única mascota que tenía era un gato que maullaba. Cada vez me sentía más nervioso, después me percaté que no había nadie en casa. éste era policía, busqué y busqué, hasta que encontré un arma y para desligarme de todo desprecio hacía mi persona, de vuelta caminé por el tejado hasta entrar a lo que era mi casa.

Estaba consciente de todo lo que iba a suceder, con lentitud me acerqué a mi madre, la asfixie con una almohada, intentaba defenderse y sonriendo le decía ¡shhhh... silencio vas a despertar a Roge, descansa, madre! su corazón cuando se detuvo me confirmó que obviamente estaba muerta. ¡No estoy loco, demuestro mi lucidez! recorrí el pasillo bastante enojado por que Rogelio sabía y había visto que con tanto desprecio la asesiné. Entré furioso a su habitación y vi que dormía o fingía, puse el arma en su cabeza, ensueños dijo: ¡gracias má por tu beso! Apreté el gatillo y disparé hasta que m quedara sin balas. Acomodé los cuerpos en cada silla, atándolos con cuerdas para que no se ladearan, me senté con ellos en la mesa, desayunábamos, almorzábamos y cenábamos por fin, en familia.

Pasó una semana, toque el timbre de mi vecina, tenía una tienda de pasteles, mi madre está feliz al igual que mi pequeño hermanito y vamos a festejar mi cumpleaños. Saqué dinero ahorrado para abonar, ¡que hermosa decoración! una pena que roge sea alérgico al chocolate, no pudo comer ni una mínima porción, coloqué dos velas en el centro del pastel mientras ellos cantaban el feliz cumpleaños, pedí tres deseos.

Fueron dos maravillosas semanas sentados en la mesa, como nunca antes. Jugábamos a juegos de mesa, pero siempre les ganaba. De pronto una noche tocan el timbre, ¿quién es? me pregunté, había olvidado que ellos seguían despiertos sentados en la sala. Abrí la puerta y era un oficial: 

Oficial: ¿Puedo hablar con tu mamá? 

Yo: ¡Oh, es una lástima porque no esta, señor! 

Oficial: ¿Puedo pasar?

Yo: ¿Entrar sin una orden?

Oficial: Niño, no vine hasta acá a perder mi tiempo, alguien robó el arma de mi colega, el cual es tu vecino y esta misma noche una persona anónima llamó y asegura que vio un muchacho pasearse por los techos el día que el arma desapareció y que más tarde unos disparos vinieron de acá.

Yo: ¿Ocurrió hace poco, tiene pruebas, policía?

Oficial: ¿Qué es ese olor?

Yo: Estoy haciendo un trabajo de química para la escuela.

El oficial tomó su radio y dijo "por favor, unidad número dos, envíen patrulleros a la calle 74 S.M. y comuníquense urgente co el perito en criminalística. Si, éste tipo ya sabía lo que había hecho. A la medida hora llegó una multitud de gente, parecía que estaban invitados a mi cumpleaños pero llegaron tarde, porque ya me había comido el pastel. 

Ingresaron a la casa, se llevaron a mi familia, me arrestaron y dos días después me condenaron a 30 malditos años de prisión. Recuerdo que hablé con distintos psicólogos, me preguntaban siempre lo mismo... ¿Tienes culpa alguna de los homicidios que has cometido?, siempre respondí con la verdad...

¡¡¡NOOOOO!!!

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