CAPITULO I

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Michael, un leñador solitario que le apasionaba mucho el arte de cazar y cultivar sus propios alimentos, había terminado de construir su pequeña cabaña en el bosque boreal de la República de Komi, Rusia, tenía todo lo necesario para subsistir allá alejado de la sociedad rusa, no le parecía nada agradable el conflicto armado por el que estaba pasando su nación por lo que tomo la decisión de partir y alejarse de los problemas, tampoco le gustaban mucho las personas, no tenía mas familia todos había muerto en el conflicto checheno, un conflicto armado que no está ni por cerca de desaparecer.

Es el año 1765, el conflicto armado perduraba y parecía que se iba a quedar así, Michael no hacía caso a todo esto, se ha acostumbrado a su rutina, despertar temprano por la mañana, preparar su café amargo en su taza favorita de porcelana decorada con pequeñas aves pintadas a mano, salir a su huerto para tomar los vegetales necesarios para preparar su desayuno favorito, huevos revueltos con verduras, a menudo tomaba un poco de carne que almacenaba en pequeños depósitos de cazas anteriores, debutaba su desayuno y se ponía a trabajar, Michael era feliz de esta manera, sin nadie que lo moleste y con la mente ocupada en el trabajo y en la caza, ha trazado su propia vereda para seguir el camino que recorría casi todos los días al bosque denso, donde hay mas arboles grandes y fuertes, la mejor madera del lugar, no sabia muy bien por que talaba esos arboles, pero siempre tenia alguna utilidad ya sea para fuego, cocinar, o construir alguna estructura extra para su comodidad con el gallinero que estaba construyendo en el momento, Michael regresa a casa todos los días a las 6pm, claro que no sabia la hora con certeza pero empezaba a caminar a casa al momento de la caída del sol bajo las majestuosas montañas del lugar, Aaah que agradable sensación, ese calor abrazador que consuela sus doloridos brazos luego de una tarde ocupada.

Un martes, siguió su rutina habitual pero esta vez no talaría ningún árbol, por el contrario, se dedicaría a reforestar un poco con algunas semillas, claro que este proceso le llevaría demasiado tiempo, pero siguió haciéndolo y se sentía feliz de ayudar a la madre Gaia, cuando estaba plantando una pequeña semilla de abedul, se sintió un poco extraño, mareado, una sensación de vértigo, no lo entendía muy bien, supuso que se debía al trabajo duro que ha estado haciendo tantos días seguidos sin descansar de por medio, no le dio importancia y siguió.

Al siguiente día, se acerco de nuevo al rio, cerca de este hay un roble enorme que nunca se ha atrevido a talar, era como el abuelo de los demás arboles, majestuoso, alto, Michael incluso sentía respeto con ese árbol, pero últimamente ha notado que al estar cerca de este se sentía mal, la misma sensación extraña de mareo, no podía ser casualidad, como sea se dio un pequeño baño en el rio, que había apodado Amanda de cariño, le provee agua potable y era valioso ademas de estar cerca de casa, nadie lo molestaba aquí, podía pescar tranquilamente o al menos eso pensaba hasta que empezó a notar la presencia extraña de aquel enorme roble, un día luego de varios encuentros extraños con sigo mismo cerca de aquel árbol, se desmayó, tuvo una extraña visión sobre el espacio, no lo acababa de entender, vio colores, formas, planetas, asteroides, agujeros negros, todo fue muy real, sintió como se movía a través de estos cuerpos celestes, al cabo de un momento volvió en si, se incorporó tomando su caña de pescar y bebió un gran sorbo de agua fresca, meditando lo que había pasado siguió pescando, una pequeña trucha de centímetros considerables fue lo que pescó.

-Ah, la cena está servida.

Exclamo Michael a si mismo, se levanto de aquella roca en la que se sienta para pescar a la orilla del rio y pasó nuevamente por el abuelo robe del bosque, escucho unos susurros, no le dio demasiada importancia pero empezaba a sentirse atemorizado siempre que estaba cerca de este árbol, no era algo que le pasaba con anterioridad.

Esa noche tuvo un sueño, el roble se levantaba y caminada como una criatura ficticia, al despertar no podía dejar de pensar en este misterioso árbol y por que había estado tan presente en su vida últimamente, no de una manera agradable pero de una manera misteriosa y un poco paranormal, se vistió con su camisa cuadriculada favorita y sus shorts cortos, tomo su hacha colgada de la pared de madera que el mismo había construido y salir de la casa por la puerta principal, dispuesto a acabar con aquel misterioso roble, caminó tranquilamente hasta llegar y seguir sintiéndose extraño cerca de este árbol, no lo acababa de entender, dio inicio a su tarea y empezó a talar, a penas y rasguñaba este inmenso árbol de tamaño considerable, no lograba ver la cima, así que se acostó a descansar un poco, no sabia dormido bien a raíz de la pesadilla que tuvo la noche anterior, al despertar noto, que tenia marcas extrañas en sus brazos, y notó una especie de liquido rojo, de consistencia mas fuerte que el agua, nunca había visto esta sustancia antes, mucho menos en este árbol, tomo un poco de esto con su dedo indice, y nuevamente se desmayó, no hubo visión esta vez, al despertar se sentía diferente, ha anochecido y el seguía al pie del misterioso árbol, se notaba enfermo, en mal estado y regreso a casa a preparar un caldo que esperaba que le ayudara.

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⏰ Last updated: Nov 16, 2018 ⏰

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