El hombre abrió el diario de Niko y leyó:
"Como la conocí casi no me acuerdo. Y eso es parte de su mágica seducción; solo recordar lo importante para nuestras básicas y salvajes mentes masculinas: Artemisa fue lo mejor que me pasó en la cama"
Ese mensaje de whatsapp se repite entre los hombres que tuvieron la suerte, o mala suerte, de conocer a una chica de provincia, con una apariencia entre modelo y pueblerina.
El día que la vi pasar, estaba sentado tomando un café. Me había jurado conocer esa tarde una mujer. Y será la casualidad que a veces une destinos, porque ella pasó frente mío, invitándome a seguirla.
No permití que su belleza me detuviera.
Por el contrario, la miré como si fuera la ultima mujer sobre la tierra, explorando cada uno de esos detalles que los otros dejan pasar y son los más importantes.
La dividí en mi mente como un pintor cubista, descubriendo sus labios que se entreabrían para decir suavemente lo que pensaba, sus curvas que se movían al ritmo de un blue invisible y esos ojos con esas pestañas largas que al abrirse y cerrarse rápidamente, expandían un halo de mujer segura.
Sin embargo, fue un pequeño detalle, lo que me regalo el ticket de entrada al mundo de Artemisa.
Porque mientras yo la contemplaba, como todo su ser a un buen artista invita hacerlo, Artemisa se detuvo abruptamente. Miró para un lado, para el otro, consultó su celular, escribió un mensaje y luego con un gesto molesto en el rostro lo apoyó sobre su pierna, mientras se quedaba en el lugar esperando.
-Hola, se ve que hoy te tienen en cuenta. Y te hacen esperar, y esperar, y pasan los segundos, y los minutos, y esperas, y esperas - le dije con una sonrisa mientras golpeaba con los dedos de mi mano derecha la muñeca izquierda, marcando el tiempo.
Ella me miró con desconfianza al principio, pero pronto se dio cuenta que era el único en esta infinita discoteca llamada mundo que se percató antes de su estado, que de sus curvas.
-Si, ya lleva 15 minutos de retraso- siguió mi juego de manera sorprendente, incluso para ella y con un acento particular.
- Será por tu acento tan centroamericano que se piensan que viven de fiesta y que por eso es lógico que llegues tarde - contesté sumando otra sonrisa.
- Soy cubana.
- Y yo un admirador de cuba - le tendí mi mano protectora, mientras la miraba a los ojos, con las pupilas dilatas por todos los momentos excitantes que en pocos segundos mi mente se imaginaba con ella - Soy Niko, con K de kilometros.
- Artemisa- dijo recibiendo mi mano, sosteniendo la mirada lo suficiente como para que supiera, que no se trataba de una persona fácil - ¿Con K de Kilometros? - preguntó intrigada.
- Ya tu sabes - le sonreí mientras bajaba la vista seductoramente hacia su cintura, sus caderas y la volvía a subir hacia los ojos, que mostraban una mezcla de curiosa desaprobación- Soy runner, y me encanta ver la vida en kilómetros.
Me estaba sexualizando demasiado. Vi que era necesario cambiar rápido de tema y quise preguntarle si sabía el origen de su nombre, pero era una carta muy común para jugarla y decidí lanzar sobre el tablero una más de mi estilo.
-Una mujer, de piel tersa pero suave, dibujada su figura por un lápiz divino, desciende del Olimpo con majestuoso ímpetu para convertirse en cazadora. Eso significa tu nombre- dije, marcando un tono divertido.
Se hizo una pausa. La volví a mirar con el asombro con que se puede admirar una obra de arte que revoluciona nuestros sentidos y emociones. Y ella lo sintió, pero no bajo la mirada, simplemente sonrío y se mordió los labios al mismo tiempo que miraba los míos.
- Así que soy una cazadora- sonreía mientras hablaba.
- Si lo dice la mitología Griega, hay que respetarla.
- ¿Y que cazo?
- No se, todo tipo de cuadrúpedos, aves...hombres... rinocerontes
- ¿Rinocerontes?- dijo riéndose, entendiendo que algo no cuadraba.
- Algún gordito cornudo habrás cazado.
Me sentí Arjona, pero en su peor momento. Cuando en un arrebato de faso componía canciones a la menstruación o a la masturbación. ¡Que asco!
Ella se rió. Seguro que por el papel lamentable que estaba haciendo.
Pero me levantó la autoestima.
Así que sonreí de manera complice, manteniendo la mirada sobre ella, y cuando estaba a punto de poner mi mano en su antebrazo y decirle que era un chiste, ella sostuvo mi mirada y me dijo.
- Prefiero Hombres...¿Como tú?- Y bajó levemente la cabeza mientras observaba cuidadosamente mi reacción, como si estuviera probándome. Y cuando esa sensación de piernas flojas e inseguridad me recorrió el cuerpo y estuve a punto de caer bajo su hipnosis femenina, recordé mi propósito y contesté:
-No soy presa fácil, ni siquiera para una Diosa - Y repetí la sonrisa... y la mirada.
Ella por fin me mostró el efecto deseado por mis palabras: su risa complice y nerviosa. Con lo cual comprendí que el juego estaba abierto para seguir por el. La tensión sexual en nuestra mirada empezaba a crecer y yo la sentía en mi entrepierna. Y cuando estaba a punto de soltar otra carta, me detuvo en seco aquel hombre que apareció de la nada y saludando a Artemisa con un beso en la boca, le dijo: "Hola mi amor".
La puta suerte. Que se regala al mejor postor y yo ni siquiera aprendí a jugar. Aquellos segundos en que Artemisa saludaba con un beso a ese desconocido que se jugaba sobre la mesa como una carta oculta en su manga, para mí fueron decisivos. El ahora o nunca que a todos los varones nos atormenta, nos presiona, porque ante los ojos de esta sociedad somos los responsables de llevar la interaccion hacia adelante y...
- Entonces me das tu número- interrumpió Artemisa, quizás advirtiendo mi ahogo y lanzándome un salvavidas- Digo, tu producto me interesa.
En un instante pase de querer seducir a una mujer de alto calibre, a una presa fácil encerrada en una trampa mortal, sin juego y con mucho desconcierto. Pero aún me quedaba a mi también un as sobre la manga.
- Lo siento- dije limpiando mi mirada, relajado cómo en el momento en que me acerque a hablarle, conquistando sobre mi cuerpo todo el aplomo del universo, sumando una sonrisa complice - No es mi costumbre dar tan fácil mi celular, después no para de sonarme a cada rato. Hagamos algo, dame el tuyo que te pongo para que me sigas en instagram. Es mas público y seguro...
Artemia sonrió y con ella los 2 metros de hombre fornido que la acompañaba. Me miró levantando una ceja y mordiéndose los labios. Y ambos supimos en ese instante que aún estábamos en juego, y que la presa no era fácil.
Y así terminaba la primer hoja del diario de Niko. Sin fecha, hora, ni lugar.
Y el hombre entendió por qué le servía.
YOU ARE READING
Artemisa Cazó Otro Hombre
Mystery / ThrillerUn hashtag se hace famoso entre la comunidad masculina argentina: #acoh junto a imágenes que parecen fotos de una mujer retocadas con alguna aplicación común, para que parezca hecha a lápiz. Nadie sabe a que se refieren, nadie investiga, pero las i...
