capítulo 1-

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Y ahí estaba yo, una pequeña niña que vivía con su madre que se dedicaba a bailar en paños menores a docenas de hombres.
Esta noche mi madre ira a trabajar como de costumbre, su "función" comienza a las nueve de la noche, algo común para mi.
Mi madre pasaba horas bailando alrededor de un tubo de metal, mientras yo me quedaba encerrada en una habitación con seguro para que nadie entrara y si alguien lo hacia sólo sera mi madre, es la única con la llave de ese lugar.
El pequeño antro no me gustaba para nada, era oscuro y olía solamente a alcohol y tabaco, algo que no soportaba.
Mi madre tenía un cliente importante esa noche, me saco de la habitación de un jalon de mi brazo izquierdo callendo al piso alfombrado y sucio.
Me recargue en la puerta roja de la habitación en donde mi madre estaba trabajando, solo oía gritos, jadeos y gemidos, me tape mis oidos, no soportaba ese tipo de ruidos, pero con el tiempo me iré acostumbrando.

Desperté en el sillón de mi casa, tal vez me quede dormida y mi madre me trajo acá, escuche un ruido muy conocido, mi estomago rugiendo, fui con mi madre, pues tenia hambre.

—¡mamá! –grité.

No fui a su habitación pues no quería encontrar una escena desagradable como anteriormente.
Mamá se levantó y se tumbo en el sillón, solo se quejaba, se notaba tanto la cruda que tenia, no la quería levantar pero solo tengo 10 años y aún no se hacer la comida.

— Mami, tengo hambre. –la sacudi de un lado al otro.

— no molestes mocosa. – me dio una leve bofetada dándome la espalda y acomodando su cuello en un cojín de decoración del sofá.

Una lágrima recorrio mi mejilla color carmesí, le di la espalda y fui con la vecina a que me brindara un poco de su atención y me diece de comer.
Toque la puerta varias veces y nada, intente de nuevo y aún nada, me di la vuelta y antes de marcharme un niño me atendió.

— hola, ¿Qué necesitas? – me contesto abriendo toda la puerta y haciendome señas de que entrara.

— hola. – conteste un poco seca y me  senté en el sofá mas acojedor que se veía. — ¿Esta tu madre?, tengo hambre.

— no, pero te puedo servir yo, si lo deseas. – dijo mientras había la nevera.

— por favor. – conteste.

El pequeño niño que parecía de mi edad me dio un plato de cereal con leche,le agradecí y comí apresurada por el hambre acomulada.

— Tranquila. – río tiernamente.

solo lo ignore y seguí comiendo.
Después de media hora le di el plato y salí de su casa para ir a la mía a darme una pequeña ducha.
Se despidió y me acompaño hasta la puerta, le agradecí y me marche de ahí.
Al llegar a mi casa ví a mi madre como cuando me fui, la ignore y subí a mi habitación por mi toalla, casualmente paso por la habitación de mi madre y me lleve una gran sorpresa, había un hombre joven calculando como de unos 27 años, se encontraba masturbándose en la cama de mi mamá, no hize ruido y me fui al baño, cerré la puerta, le puso seguro y me duche.

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hola, actualizare pronto, espero y les guste mi trabajo kk.

- Deypez.

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