incompleta

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Applejack le dirigió una mirada de fastidio

- De verdad Twilight no estoy de humor - se removió en la silla y bebió un sorbo de sidra de manzana.

- Vamos Applejack... ¿Dónde esta mi amiga decidida y honesta? ¿Esa que no tiene miedo a nada ni a nadie?

Ella entrecerró sus ojos y arrugó la nariz

- No está de servicio - dio otro sorbo - y eso no es cierto, también tengo mis días malos.

Twilight se impacientó

- ¿Por qué no la tomas en serio?

- Porque va en contra de mis principios.

- Eres cruel. - entrecerró los ojos unos instantes para luego cambiar completamente la expresión del rostro y sonreír enigmáticamente - Vamos Applejack, que se note esa valentía que inculcas en la academia. Ve y pregúntaselo - le decía mientras la observó expectante

Ella levantó una ceja

- ¿Ahora? - miró su reloj de pulsera - ¿A la una y cuarto de la madrugada? ¿Quieres que me grite y me lance lo primero que encuentre?

Twilight ignoró sus lloriqueos, apoyó los codos en la mesa y la miró fijamente

- Tengo razón. Te molesta admitirlo pero la tengo. Te has dado cuenta igual que yo - y se cruzó de brazos convencida con una mirada y sonrisa burlona.

Applejack fijó durante unos instantes la mirada en la botella de sidra ya casi vacía y suspiró.

Decididamente no había bebido lo suficiente como para hacer algo tan estúpido.

- Me largo a casa - afirmó saltando de la silla con agilidad.

- Applejack, Applejack... - susurró divertida mientras la veía alejarse - no tienes remedio...

Salió de la casa de Twilight dando tumbos. Caminaba sin rumbo fijo con la mirada perdida y las manos en los bolsillos. ¿Por qué permitía que Twilight le llenara la cabeza de ideas sin fundamento? Porque no tenían fundamento, ¿verdad? ¿O sí? Se estaba volviendo loca.

Los últimos acontecimientos se agolpaban en su memoria sin orden ni concierto. Rara se había ido de nuevo, para no volver en mucho tiempo y estaba de nuevo sola.

Bueno, sola sola no. Por primera vez en mucho tiempo tenía mas amigas que la apoyaban en todo. Concretamente a Twilight y a Rainbow Dash, al pensar en ellas no pudo evitar sonreir, Twilight le daba sermones mientras que Rainbow Dash era un canalla pero era su amiga confiaba en ella siempre que no hubiera apuestas por ser la mejor por medio, claro.

Y Applejack... Cerró los ojos y suspiró.
Su punto de apoyo.

En su cabeza rebotaron imágenes en las que aparecía ella, siempre serena, irónica, prudente exagerada para algunas cosas... y sexy como un demonio.
Con un cuerpo carente de excesos y defectos tenía todo lo que tenía que tener exactamente donde tenía que tenerlo y unos ojos de infarto porque Rarity poseía los ojos azules más limpios, profundos y expresivos que ella había visto en su vida. Y las veces que sonreía, se le iluminaba el rostro, su expresión se relajaba y se tornaba un poco más accesible. Más coqueta.

Cuando levantó la mirada del camino se dio cuenta de que su subconsciente le acababa de jugar una mala pasada. Estaba justo delante de la puerta de la casa de Rarity.

Así que se dispuso a llamar.

Un leve sonido en el piso inferior llegó a sus oidos abrió los ojos y saltó como un resorte de la cama. Se asomó con cautela a la ventana y vio a Applejack acercándose nuevamente a la puerta de su casa.
Miró la hora y observó que eran la una y media, automáticamente se preocupó y salió disparada escaleras abajo con el tiempo justo para ponerse una bata. Todavía se la estaba colocando cuando abrió la puerta y se la encontró allí de pie con la boca abierta, la mano levantada como si fuera a llamar a la puerta y un semblante de desconcierto en el rostro.

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⏰ Last updated: Feb 11, 2019 ⏰

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